¿Realmente hacen falta tantos telescopios?

Tenemos decenas de telescopios orbitando la Tierra y cientos de observatorios observando el universo, pero ¿por qué hacen falta tantos telescopios?

 

Las últimas décadas han visto una proliferación de observatorios astronómicos por todo el mundo. Tan solo desde los 2000 se han construido unos 80 nuevos observatorios en Tierra firme y se han lanzado varias decenas de telescopios al espacio. Todo esto sumado a los cientos de observatorios ya existentes que han visto su tecnología renovada. Estados Unidos domina la cuenta acumulando en torno a la mitad de observatorios del mundo, y solo en España contamos con casi dos decenas. Además tenemos ahora mismo más de 30 telescopios observando el universo desde más allá de nuestra atmósfera, con otra decena planeada para ser lanzada en los próximos años. Pero, ¿realmente hacen falta todos estos telescopios? ¿O podríamos apañarnos con menor cantidad?

Probablemente imagines ya la respuesta que vamos a dar, aunque tal vez no los motivos. La respuesta es que sí, por supuesto, que hacen falta y que construir un observatorio astronómico o un telescopio espacial no es algo trivial. Que necesita de la confección de un proyecto detallado con el que convencer a las instituciones que vayan a financiarlo de su necesidad. Instituciones que suelen ser bastante conservadoras a la hora de entregar dinero. Entonces, ¿por qué hacen falta?

Por dos motivos técnicos y uno humano. El humano es simplemente que no todos los países o todos los observatorios están dispuestos a compartir sus resultados con cualquier científico u organización que los solicite, por lo que en ocasiones será conveniente recabar los datos por cuenta propia. Además, la ciencia requiere de cierta reproducibilidad. Si tus descubrimientos no pueden ser corroborados por otro equipo, servirán de poco.

Los motivos técnicos son más interesantes. El primero de ellos es bastante evidente: un telescopio, por muy grande y sofisticado que sea, sólo podrá observar una pequeña parte del cielo. Un telescopio de baja gama, de los que puedes comprar en alguna gran superficie comercial, tiene ya suficiente aumento como para no poder abarcar el diámetro de la Luna en su visor. Además, los objetos de cielo profundo, véase nebulosas increíblemente lejanas o galaxias todavía más distantes, resultan extremadamente tenues vistos desde nuestra posición, por lo que muchas veces el telescopio en cuestión necesita recopilar su luz durante minutos o incluso horas para conseguir formar un imagen en el detector.

Por tanto, si pretendemos observar todo el cielo nocturno, necesitaremos una gran cantidad de telescopios estudiándolo. Además, especialmente para los telescopios en tierra pero también para los espaciales con órbitas relativamente bajas, nuestro planeta les limita el acceso a la mitad del firmamento. Por tanto necesitaremos telescopios capaces de apuntar a todas las direcciones posibles: norte, sur, este y oeste. Es por eso que tenemos telescopios en Nueva York, en California y en Hawaii (y en muchas localizaciones más) dentro de los Estados Unidos, pero también en México, en Chile y Argentina, en Sudáfrica, en Australia o Nueva Zelanda, en China o Japón y en Reino Unido, Alemania o España. Dentro de España los principales observatorios están en Canarias y Andalucía, pero también hay otros importantes en Mallorca, Barcelona, Ávila o Valencia.

El segundo motivo por el que hacen falta tantos telescopios es porque ninguno de ellos es capaz de observar el cielo con todos sus matices. Diferentes objetos emiten luz en una parte distinta del espectro electromagnético. Las estrellas como nuestro Sol emiten la mayoría de su luz en la parte visible del espectro, pero las estrellas más frías (como Próxima Centauri) emitirán más en infrarrojos mientras que estrellas mucho más calientes (como Gamma Velorum) emitirán también en ultravioleta. Pero no sólo las estrellas emiten luz.

Las explosiones de supernova emiten grandísimas cantidades de luz ultravioleta y rayos X (que es luz todavía más energética que la ultravioleta). También emiten rayos X la corona solar o las nubes de gas intergaláctico que abundan en los cúmulos de galaxias. Los rayos gamma, la radiación electromagnética más energética posible, se emiten alrededor de los objetos más extremos del universo, como en los haces emitidos por estrellas de neutrones en rápida rotación o en los disco de acreción de los agujeros negros supermasivos que dominan el núcleo de muchas galaxias.

Además de las estrellas más frías, los planetas que orbitan alrededor de cualquier estrella también emiten principalmente luz infrarroja. Esta es la luz que detectan las cámaras de visión nocturna, la que desprende por ejemplo nuestro cuerpo por estar a unos 36 ºC de temperatura. La luz de microondas se puede encontrar en el fondo cósmico de microondas, pero también siendo emitida en procesos que tienen lugar en la atmósfera de algunos planetas o incluso en cometas. Las ondas de radio se han detectado provenientes de multitud de objetos diferentes e incluso desde las regiones difusas que rodean a algunas galaxias. La famosa fotografía presentada en abril de 2019 del agujero negro central de la galaxia M87 fue tomada con radiotelescopios, por ejemplo.

Además, no todas estas frecuencias pueden detectarse desde la superficie terrestre. Nuestra atmósfera es transparente a algunas frecuencias, pero completamente opaca a otras. Por ejemplo, deja pasar sin mayor problema la luz visible y las ondas de radio, pero absorbe la luz infrarroja (de ahí el calentamiento global) y la capa de ozono absorbe la luz ultravioleta (de ahí que su desaparición supusiera un problema). La atmósfera también absorbe con bastante éxito las frecuencias más energéticas, como los rayos X y los rayos gamma. Por esto no sólo necesitamos gran cantidad y variedad de telescopios sino que algunos podrán situarse en la superficie terrestre, pero otros inevitablemente deberán situarse en el espacio, fuera de la atmósfera.

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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