¿Quiénes fueron los primeros dinosaurios?

No fue hasta después de la mayor extinción ocurrida en la historia de la Tierra hace 250 millones de años, cuando a los dinosaurios les llegó su oportunidad para dominar el planeta. ¿Pero cuál fue su origen?

 

Si hubiera que escoger al grupo de animales más exitosos de la historia de la vida en la Tierra, los dinosaurios estarían entre los finalistas. Durante más de 170 millones de años dominaron la Tierra con tamaños que iban desde pequeñas criaturas de unos pocos centímetros de largo hasta algunos de los animales más grandes que jamás hayan caminado sobre la Tierra. Pero a pesar de su larga historia evolutiva su origen sigue siendo un misterio. ¿Cuándo aparecieron los dinosaurios y cómo fueron los primeros?

En Ischigualasto o Valle de la Luna (Argentina), una zona rica en yacimientos fosilíferos, se han encontrado restos de una gran variedad de animales que datan de hace unos 230 millones de años, de la época Triásico Superior. Muestra que el medio ambiente estaba dominado por los primeros reptiles conocidos como rincosaurios (unos parientes lejanos de los cocodrilos, los dinosaurios y los pájaros que vivieron solamente durante el Triásico; eran pequeños aunque algunos podían llegar a los dos metros de largo) así como por cinodontes, un grupo que comenzó a desarrollar las características que hoy en día son exclusivas de los mamíferos: sangre caliente, pelaje sobre el cuerpo y diferentes tipos de dentadura; en latín, cinodonte significa dientes de perro.

Sin embargo ese ecosistema fósil nos revela que también hubo una serie de especies de dinosaurios tempranos, ciertas pequeñas criaturas bípedas como Eodromaeus murphi (con una longitud de un metro y un peso de 5 kg) y Eoraptor lunensis (también de un metro pero de 10 kg de peso) y animales más grandes como Herrerasaurus ischigualastensis que llegaba a medir hasta 6 metros y un peso de 350 kg. Para Paul Barrett, experto en evolución de los dinosaurios del Museo Británico, este yacimiento de Argentina donde se están encontrando los primeros dinosaurios -y también en otros descubiertos en Brasil- “sugiere que debieron tener una historia evolutiva más larga que todavía no conocemos, y aún estamos debatiendo qué parte de esa historia es la que falta". Ahora bien, para hablar de los primeros dinosaurios tenemos que responder antes a una pregunta: ¿qué es un dinosaurio?

Pertenecen a un grupo de animales conocidos como arcosaurios (reptiles dominantes), que en la actualidad incluyen a las aves y los cocodrilos (algunos científicos también colocan en este grupo a las tortugas). Una de las características anatómicas que los distinguen es que tienen un sacro fusionado de tres o más vértebras (el sacro es la parte de la columna vertebral que forma la parte trasera de la pelvis), y además la parte inferior de la espina dorsal se conectaba con el sacro por delante y con los huesos de la cola por detrás. Esto hace que haya una unión mucho más fuerte entre las caderas y la columna vertebral, “y lo hicieron porque convirtieron algunas de sus vértebras en una estructura modificada, el sacro, que creó estas uniones adicionales en sus caderas", comenta Barrett. Así, los reptiles tienen hasta dos vértebras fusionadas en un sacro, pero para ser un dinosaurio, el animal necesita al menos tres.

Esta característica es tan distintiva que el fundador del Museo de Historia Natural de Londres, Sir Richard Owen, la utilizó para definirlos por primera vez en 1842 después de darse cuenta de que el Iguanodon y Megalosaurus tenían un sacro compuesto por cinco vértebras fusionadas. ¿De dónde vino este cambio? Posiblemente fue el resultado de que los primeros dinosaurios caminaran sobre sus patas traseras: "La bipedestación es realmente importante a la hora de definir a los primeros dinosaurios", dice Barrett. Mientras que las patas de los cocodrilos y lagartijas sobresalen del cuerpo en ángulo recto, para volverse bípedos los dinosaurios tuvieron que meterlas directamente debajo del cuerpo. Esto implicó modificar tanto las uniones de la cadera con la columna vertebral como la parte superior de los huesos del muslo donde se unen a la cadera, además de las articulaciones de las rodillas y los tobillos.

Que los dinosaurios encontrados en Ischigualasto sean reconocibles como tales significa que estos reptiles aparecieron bastante antes de lo que se creía. Los parientes más cercanos a los dinosaurios se han podido identificar en este siglo, más concretamente en 2010. Se les conoce como los silesáuridos, y vivieron entre mediados y finales del Triásico. Eran animales cuadrúpedos de tamaño intermedio que parecían lagartos de piernas largas. "Pero existe esta brecha de 10 a 15 millones de años que separa al ancestro común de los silesáuridos y dinosaurios de los primeros dinosaurios verdaderos", añade Barrett.

Fósil de dinosaurio
Fósil de dinosaurio

Aún no se sabe qué llena este vacío, pero la respuesta puede estar en unos restos fósiles, datados en hace 240 millones de años, que corresponden a un animal del tamaño de un perro labrador con una cola de metro y medio bautizado con el nombre de Nyasasaurus parringtoni. Fue descubierto en Tanzania cerca del lago Nyasa (de ahí su nombre) en la década de 1930 y pasó desapercibido durante décadas debido a lo escaso de los restos: un húmero y seis vértebras. Sin embargo, y por esas casualidades que tiene la paleontología, tres eran vértebras de la región sacra, una de las características definitorias de los dinosaurios, lo que ha puesto a los paleontólogos en el camino. El problema es que con tan pocos restos resulta muy difícil decir con certeza si se trataba o no de un verdadero dinosaurio, pero un estudio publicado en 2012 confirmó que presentaba características comunes a los primeros dinosaurios y sus parientes cercanos: una gran cantidad de células óseas y vasos sanguíneos -indicativos de un crecimiento rápido- y una cresta del húmero muy amplia, necesaria para anclar los músculos del brazo. Según la coautora del estudio Sarah Werning, de la Universidad de California en Berkeley, "es un muy buen ejemplo de un fósil de transición; el tejido óseo demuestra que el Nyasasaurus crecía tan deprisa como otros dinosaurios primitivos, pero no tanto como los posteriores".

Dos años antes, en 2010, se descubrían en el sur de Tanzania los restos fósiles del Asilisaurus kongwe, cuyo nombre ya lo dice todo: antepasado del lagarto. Se trata de un protodinosaurio que vivió hace unos 240 millones de años y está más emparentado con las aves que con los cocodrilos. Por poner una comparación, es a los dinosaurios lo que el chimpancé al ser humano, nuestro pariente más próximo conocido pero que no es un ancestro directo. Asilisaurus vivió unos 10 millones de años antes que los dinosaurios más antiguos conocidos, tenía una cola larga y pesaba un máximo de 30 kilos.

Con este y otros datos algunos científicos se han aventurado a dar una descripción somera de cómo pudieron ser aquellos primeros dinosaurios: tenían una longitud corporal de un par de metros, habrían sido bípedos con manos pequeñas capaces de agarrar cosas; probablemente fueron carnívoros o a lo sumo omnívoros pero nunca herbívoros, y tampoco había demasiados. Algo que se ha mantenido a lo largo de su historia pues incluso cuando los dinosaurios ya se habían extendido por el planeta hace 230 millones de años seguían siendo pocos en comparación con el resto de la fauna.

No fue hasta después de la extinción de finales del Pérmico y principios del Triásico -conocida como la Gran Mortandad por ser la mayor ocurrida en la historia de la Tierra, hace 250 millones de años- cuando a los dinosaurios les llegó su oportunidad. Entre los grupos que evolucionaron a raíz del desastre se encontraban los primeros arcosaurios, que se dividieron en dos linajes: uno dio origen a los cocodrilomorfos; el otro, a los pterosaurios (reptiles voladores) y los dinosaurios.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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