¿Quién llegó primero a América?

Los Clovis han sido considerados durante muchos años los primeros pobladores de América, pero nuevos estudios atrasan las cronologías y abren nuevas posibilidades.


Ni Colón, ni los vikingos, no es este el debate que planteamos. La pregunta de este artículo va más allá: nos preguntamos quiénes fueron los primeros en llegar a América, qué grupo de ser humano pobló el último gran continente que le quedaba por dominar. Si la vida humana se originó en África y se expandió por Eurasia, ¿cuándo llegó el Homo sapiens a América? ¿Por dónde llegamos?

¿De dónde sale esta gente?

Cuando los europeos navegaron hacia occidente en busca de las especias, toparon con un continente que no era Asia. Después de caer en la cuenta de este detalle, se preguntaron quiénes eran, entonces, las personas que habitaban aquel Nuevo Mundo. En la época Moderna la fuente para dar respuesta a toda pregunta solía ser la misma: la Biblia. Algunos dijeron que los nativos americanos serían descendientes de Noé, que salvó a la humanidad del Diluvio. Otros hablaron de las tribus perdidas de Israel. Y los más fantasiosos incluso se atrevieron a defender que debían ser los supervivientes de la Atlántida.

Desde entonces la ciencia y la investigación ha avanzado hacia posturas más rigurosas. En 1929, aparecieron unas puntas de piedra en Blackwater Draw, cerca de la ciudad de Clovis (Nuevo México). Este enclave dio nombre a la cultura que se estudió a partir de estos hallazgos, cuyos principales rasgos serían el uso de ocre rojo, utensilios de marfil como agujas, para coser las pieles que vestían estos cazadores de grandes mamíferos como mamuts y bisontes. Y, sobre todo, destacaban sus puntas de gran tamaño, talladas por ambas caras, con una acanaladura central para poder ponerles un mango y usarlas como cuchillos o lanzas.

Los restos Clovis fueron datados con una antigüedad de uno 13.000 años y durante décadas han estado considerados los primeros pobladores de América. Se entendía que habían llegado durante la glaciación de Würm, el último período glacial que ha vivido nuestro planeta, que se extendió desde hace 110 000 años hasta hace 10 000. Durante este tiempo, debido a la glaciación, el nivel del mar descendió drásticamente. Esto dejaba abierto un paso que unía Asia con América a través del puente de Beringia. El actual estrecho de Bering tiene una profundidad de 50 metros. El nivel del mar durante la glaciación de Würm descendió 120 metros, por lo que la unión entre las actuales Alaska y Siberia suponía una enorme región con un ambiente parecido a la tundra asiática, por donde transitaron mamuts, bisontes y humanos.

Pero esta unión de tierra no resolvía todos los problemas. Por entonces, gran parte de la actual América del Norte estaba congelada. Dos enormes placas de hielo, llamadas Cordillera y Laurentino, hacían del norte continental una masa de nieve inhabitable. Pero en ciertos periodos, entre las placas se abría un corredor que permitía el paso hacia el centro y sur de América. Justo bajo esas placas y coincidiendo en la cronología, se hallaron las puntas Clovis.

¿Clovis primero o no?

El debate histórico siempre ha estado presente acerca de los primeros pobladores de América. Otros yacimientos con restos distintos a la cultura Clovis han aparecido a lo largo de todo el continente americano, datados con fechas incluso anteriores a las puntas Clovis. Hubo quien defendió que algunas rocas quemadas eran muestras de fuego encendido por el ser humano miles de años antes que los Clovis. Y, aunque la comunidad científica no admite la teoría y se escuda en los pocos y parciales hallazgos, la realidad es que no se han encontrado restos de la cultura Clovis en el noreste de Asia, de donde proceden teóricamente.

Estos hechos han sembrado dudas evidentes: ¿evolucionaron los Clovis y los sudamericanos de otros moradores anteriores? ¿Estamos ante distintas culturas que llegaron a la vez? ¿Quién llegó antes? Ni más ni menos que el apasionante (y frustrante) mundo de la investigación del pasado.

Los que estaban antes que los primeros

En Debra L. Friedkin, a 60 km de Austin (Texas), hallaron 15 528 artefactos en el complejo de Buttermilk Creek. Cuchillos afilados por ambas caras, espátulas y hachas talladas en sílex y de poco tamaño, propio de cazadores y recolectores. Se dataron con una antigüedad de entre hace 13 200 y 15 500 años, retrasando 2 500 años la cronología tradicional de los primeros pobladores. Estos nuevos hallazgos prueban que hubo humanos que vivieron en América antes que los Clovis.

Ya no estamos ante pocos restos y parciales, sino que, apoyado por este poblamiento temprano pre-Clovis, hay quien apuesta por otra vía de llegada antes de que el corredor entre las placas de hielo permitiera el paso desde Bering hacia el centro de América. La “hipótesis de la autopista de algas” plantea que los primeros pobladores de América habrían llegado siguiendo la costa del Pacífico, donde había bosques de algas marinas cuya biodiversidad sería una fuente de recursos inestimable para las sociedades del momento. El problema es que el nivel del mar actual mantiene sumergida la autopista de algas, por lo que es un territorio inaccesible arqueológicamente.

El hallazgo de los restos de Buttermilk Creek, unido a estudios genéticos de los nativos americanos modernos y los esqueletos prehistóricos, demuestra que la llegada de los primeros humanos a América se remontaría hasta hace 15 000 o 16 000 años y que existe una continuidad genética entre los primeros pobladores y los nativos americanos modernos.

Casi toda la comunidad científica defiende que el hombre llegó a América desde Asia, a pesar de las distintas vías que se proponen. Las dudas son mayores en cuanto a la cronología. Por suerte, la investigación sigue su curso explorando nuevos datos que permitan esclarecer las dudas actuales y venideras.

Referencia:

Pedersen, M. W. et all. 2016. Postglacial viability and colonization in North America’s ice-free corridor. Nature 537, 45-49. DOI: 10.1038/nature19085.

Waters, M. R. et all. 2011. The Buttermilk Creek Complex and the Origins of Clovis at the Debra L. Friedkin Site, Texas. Science 331, 6024, 1599-1603. DOI: 10.1126/science.1201855.

Waters, M. R. et all. 2018. Pre-Clovis projectile points at the Debra L. Friedkin site, Texas—Implications for the Late Pleistocene peopling of the Americas. Science Advances 4, 10. DOI: 10.1126/sciadv.aat4505.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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