¿Quién escribió el manuscrito Voynich?

Alrededor del siglo XV alguien decidió escribir un libro con ilustraciones de plantas y misteriosas mujeres desnudas unidas por complejos entramados de tubos. Y lo más importante, nadie ha sido capaz de leerlo: es el manuscrito Voynich.

 

Fue encontrado en un antiguo convento jesuita, Villa Mondragone, en Frascatti (Italia) por el librero Wilfrid Voynich, de ahí su nombre. En la actualidad se encuentra en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros de la Universidad de Yale, y se ha ganado el sobrenombre del manuscrito más misterioso del mundo porque, después de muchos intentos, nadie ha sido capaz de leerlo. Los extraños símbolos que pueblan este libro de 116 páginas, de las que se han perdido 14, son un enigma. Muchos creen que para hacerlo se necesita una clave que hasta la fecha nadie ha podido descifrar. Aún más, parte del libro es un herbario del cual no se han podido identificar ninguna de las plantas allí representadas. El manuscrito está iluminado con numerosos dibujos: unos parecen astrológicos, hay diagramas circulares, partes aisladas de plantas junto a frascos de farmacéutico y figuras humanas, en su mayoría mujeres desnudas, unidas por complejos entramados de tubos y bañándose en estanques, en lo que parece ser una alegoría de órganos del cuerpo. Todos los intentos por descifrar su contenido han sido inútiles, al igual que no ha sido posible determinar su propósito ni quién dedicó tanto esfuerzo en redactar un texto así.

En 2009 investigadores de la Universidad de Arizona realizaron la prueba del C-14 y encontraron que, con un probabilidad del 95%, fue escrito entre 1404 y 1438. Además, el McCrone Research Insitute de Chicago -el laboratorio que demostró el fraude del mapa de Vinland, un mapa de América supuestamente levantado por los vikingos- determinó que los pigmentos usados en el manuscrito eran los esperados de aquella época.

Con el paso de los años ha ido tomando fuerza la idea de que se trataba de un fraude. ¿La razón? Muy simple: la criptografía medieval es demasiado básica como para aguantar la potencia del criptoanálisis desarrollada durante el siglo XX. El 99,9% de los textos encriptados de la Edad Media ya han sido descifrados y no parece razonable pensar que sea imposible conseguirlo con el Voynich cuando, para colmo, se tiene todo un libro a disposición de los expertos. En 2003 esta hipótesis pareció confirmarse cuando un ingeniero informático de la Universidad de Keele (Gran Bretaña), Gordon Rugg, mostró que el texto poseía características similares a lo que podría conseguirse con una colección de prefijos, raíces y sufijos distribuidos aleatoriamente por el papel usando la llamada rejilla de Cardano, una cartulina perforada en determinados lugares. En 2007 el físico Andreas Schinner publicaba en la revista Cryptologia que las propiedades estadísticas del texto eran más parecidas a las de un galimatías sinsentido como el propuesto por Rugg que a un lenguaje verdadero, como el latín. El porqué alguien dedicó tanto tiempo y esfuerzo para crear semejante broma es algo que ni Rugg ni Schinner han podido explicar.

¿Es Voynich un galimatías o un texto con sentido?

Este era el estado de cosas en 2013, cuando el físico teórico de la Universidad de Manchester Marcelo Montemurro publicó en la revista Plos One que el manuscrito ocultaba un verdadero mensaje. Dijo haber encontrado estructuras lingüísticas que parecían corresponderse a palabras con significado. Todo esto relanzó el interés por el manuscrito y volvieron a aparecer artículos de investigadores afirmando haberlo descifrado o, cuando menos, haber encontrado qué lengua se oculta detrás del 'voychinés'.

En 2014 Stephen Bax, un profesor de lingüística aplicada de la Universidad de Bedfordshire, aseguró haber decodificado diez palabras y afirmó que el manuscrito era un tratado sobre la naturaleza escrito en una lengua de Oriente Próximo. También dijo que había encontrado paralelismos con el alfabeto eslavo glagolítico (el más antiguo de los alfabetos eslavos que se conocen) y con el rongorongo, el misterioso e indescifrado sistema de escritura de la isla de Pascua. Por desgracia la muerte de Bax en 2017 dejó está línea de trabajo en una vía muerta. Ese mismo año un guionista de televisión llamado Nicholas Gibbs afirmó haber descubierto que el manuscrito usaba una forma abreviada del latín y que era una guía sobre la salud de la mujer. No convenció a nadie.

También en 2017 Greg Kondrak, lingüista en la Universidad de Alberta (Canadá), y su estudiante graduado Bradley Hauer, utilizaron la lingüística computacional en un intento de decodificar el manuscrito. Llegaron a la conclusión de que el idioma del manuscrito es, probablemente, hebreo codificado usando alfagramas, anagramas ordenados alfabéticamente. En 2018, Ahmet Ardiç, un ingeniero eléctrico con una gran pasión por las viejas lenguas turcas, afirmó que la escritura Voynich es una especie de turco antiguo escrito en un estilo 'poético'. Y en 2019, la revista Romance Studies publicó un artículo de Gerard Cheshire, profesor ayudante de biología de la Universidad de Bristol, en el que decía haber descifrado el manuscrito en tan solo dos semanas utilizando una combinación de "pensamiento lateral e ingenio". Sugirió que era un compendio de remedios de hierbas, baños terapéuticos y lecturas astrológicas destinados a la salud femenina. Y lo más llamativo, dio con el autor o más bien, autoras: unas monjas dominicas, que lo compilaron para María de Castilla, reina de Aragón. Lo que no dejó claro es porqué oscuro motivo una monjas iban a cifrar de una forma tan compleja un tratado de salud femenina destinado a una reina.

Lo único cierto es que todavía hoy, en pleno siglo XXI y a pesar de toda esta retahíla de “soluciones”, seguimos sin saber ni quién, ni cómo, ni porqué alguien dedicó gran parte de su vida a crear un manuscrito bellamente ilustrado que nadie pudiera leer.

 

Referencias

Goldstone, L.; Goldstone, N. (2005). The Friar and the Cipher: Roger Bacon and the Unsolved Mystery of the Most Unusual Manuscript in the World. New York, NY: Doubleday

D'Imperio, M. E. (1978). The Voynich Manuscript: An Elegant Enigma. National Security Agency

 

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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