¿Qué huevos y nidos de dinosaurio conocemos?

El fósil de embrión perfectamente conservado ha sido el último hito de una larga tradición de hallazgos de huevos, nidos y embriones fósiles de dinosaurio.

 

Recientemente un equipo de investigadores publicó el hallazgo de un embrión de dinosaurio de hace entre 72 y 66 millones de años dentro de un huevo fosilizado. ¿Cómo de extraordinario es este descubrimiento? ¿Desde cuándo venimos encontrando huevos de dinosaurio?

Aunque los primeros hallazgos documentados de huevos de dinosaurio se produjeron en la década de 1920, ahora sabemos que hubo un primer hallazgo que ocurrió casi un siglo antes. Sólo que, por aquel entonces no se consideró que fueran huevos de dinosaurio. Aquel primer hallazgo aparece documentado en 1859 en unas memorias escritas por el sacerdote y naturalista francés Jean-Jacques Poech, presentadas en el boletín de la Sociedad Geológica de Francia. En esta memoria, Poech describe fósiles en las formaciones geológicas que él considera terciarias en un transecto entre las localidades de Fossat y Allières, y menciona el hallazgo de unos huevos que consideró pertenecientes a un ave de gran tamaño. Curiosamente, ya que hoy sabemos que las aves son dinosaurios, podemos considerar que no andaba tan desencaminado…

 

El primer hallazgo documentado de huevos de dinosaurio, siendo sus descubridores plenamente conscientes, ocurrió en 1923, dentro de una de las expediciones a Mongolia del Museo Americano de Historia Natural con el naturalista y aventurero Roy Chapman Andrews a su cabeza. En 1921, arrancó la primera expedición. Y en abril de 1922 encontraron los primeros fósiles, entre ellos el hallazgo del dinosaurio ceratopsio primitivo que sería descrito en 1923 como Psittacosaurus. Y claro, considerando esta primera expedición un completo éxito, volvieron muchas más veces y sus hallazgos fueron verdaderamente históricos. Así fue como en verano de 1923 volvieron a esta zona. Y esta vez los Para empezar, encontraron multitud de esqueletos del dinosaurio ceratopsio Protoceratops, cuyo hallazgo incluía desde individuos recién nacidos hasta adultos. Hasta este momento poco se sabía del crecimiento de los dinosaurios, y de golpe se obtuvo una información importantísima sobre su vida y crecimiento. Pero lo que fue todavía más histórico fue el hallazgo por primera vez de huevos de dinosaurio. Y organizados en puestas en lo que fueron sus nidos. El equipo supuso que debían ser huevos de Protoceratops, ya que este dinosaurio abundaba tanto e incluso habían encontrado crías.

Asociado a algunos de esos huevos encontraron los restos de un dinosaurio terópodo sin dientes y con pico. Se consideró que la fosilización le había sido pillado “in fraganti” depredando sobre los nidos, y se le dio el nombre de Oviraptor philoceratops (ladrón de huevos con gusto por los “cara con cuernos”). Su redención llegó tarde, a finales del siglo XX, cuando se encontraron huevos semejantes y un pariente de Oviraptor empollándolos.

 

Huevos dinosaurio
Citipati, un pariente de Oviraptor, incubando un nido. Wikimedia.

Los hallazgos de huevos de dinosaurio pueden llegar a ser aún más extraordinarios. En 1997, en Neuquén, Argentina, los paleontólogos Luis M. Chiappe y Rodolfo Coria encontraron una enorme extensión de tierra cubierta de cáscaras y huevos de dinosaurios saurópodos. Se pudo incluso comprobar que sus productores eran saurópodos titanosaurios por el hallazgo de huesos fósiles de embriones en estos huevos. 

Y es que durante décadas se han acumulado descubrimientos de cáscaras, huevos, nidos y huesos embrionarios por todo el planeta. Y en lugares muy cercanos. Es el caso de los nidos con huevos de titanosaurios encontrados en Loarre, en Huesca. O el yacimiento de Poyos en Guadalajara. En Lourinha, Portugal, incluso se han encontrado huesos embrionarios del dinosaurio terópodo Lourinhanosaurus asociados a un nido con huevos. Y es que los sitios exóticos y lejanos no tienen la exclusiva de este tipo de hallazgos.

Hoy en día hay toda una subdisciplina de estudio de estos extraordinarios restos dentro de la Paleontología, la Paleoología. Y muchas personas siguen trabajando en este campo desde hace décadas.

A pesar del descubrimiento de muchos huevos y nidos de dinosaurios en los últimos 100 años, los embriones articulados hallados dentro del huevo no abundan. Y es por eso por lo que este reciente embrión fósil ha dado la vuelta al mundo. Un oviraptórosaurio que nunca llegó a nacer, articulado y excepcionalmente conservado dentro de su huevo, procedente del Cretácico Superior del sur de China. Y que incluso permite observar que estos dinosaurios adoptaban una postura semejante a los polluelos de las aves cuando ya falta poco para eclosionar.

 

Referencias:

Xing, L. Et al. 2021. An exquisitely preserved in-ovo theropod dinosaur embryo sheds light on avian-like prehatching postures. iScience, DOI: https://doi.org/10.1016/j.isci.2021.103516

Carpenter, K. 1999. Eggs, Nests, and Baby Dinosaurs: A Look at Dinosaur Reproduction (Life of the Past), Indiana University Press

Mateus, I. et al.1998. Upper Jurassic theropod dinosaur embryos from Lourinhã (Portugal). Memórias da Academia das Ciências de Lisboa, 37, 101–110.

Pakozoico

Francesc Gascó-Lluna (Pakozoico)

Doctor en Paleontología, especialista en dinosaurios y profesor en la Universidad Isabel I. Miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Paleontología e investigador colaborador del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED. Su especialidad es la paleobiología, la reconstrucción de la biología de estos seres vivos del pasado, en especial a través del estudio de sus huesos al microscopio.

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