¿Qué es un banco de germoplasma?

A la hora de restaurar un entorno natural degradado no se puede usar cualquier planta, y en ocasiones, conservar la población genética es esencial

 

Cuando en un área natural se produce una perturbación, generalmente el mismo ecosistema se encarga de restaurar el entorno, con el aporte de las semillas cercanas. De hecho, perturbaciones de carácter intermedio mejoran la biodiversidad al crear áreas heterogéneas en el ecosistema.

Cada ecosistema tiene su nivel de resiliencia o capacidad de absorber perturbaciones de determinada magnitud manteniendo su estructura, su dinámica y sus funciones intactas, y conservando así la capacidad de regresar a la situación previa a la perturbación. Ecosistemas más complejos, más ricos, más biodiversos y con mayor número de interacciones entre sus partes suelen tener mayor resiliencia.

Sin embargo, en ocasiones, a causa de las actividades humanas, se producen perturbaciones de gran magnitud que superan la resiliencia del ecosistema, dejando a su paso una gran devastación. La recuperación de ese ecosistema se convierte en una tarea complicada, que implica una gran cantidad de tiempo y de energía, en un proceso de sucesión secundaria que no siempre tiene éxito.

Bellotas de encina brotando
Bellotas de encina brotando

Restaurando el ecosistema

Afortunadamente, la ciencia nos proporciona herramientas que ayudan al proceso de recuperación más rápida y eficientemente. Entre todas las herramientas, destaca la repoblación.

Es importante, al emprender las labores de repoblación, que las plantas a sembrar en el área pertenezcan a especies en alguna de las fases de sucesión ecológica del ecosistema.

Sin embargo, con frecuencia no es suficiente tener la especie. Algunas especies tienen áreas de distribución muy amplias en el mundo, y forman, en regiones geográficas distintas, poblaciones genéticamente muy diferentes unas de otras. A la hora de repoblar un área, por tanto, no solo es relevante hacerlo con especies propias de esa región, sino que además debe efectuarse con individuos que pertenezcan a la misma población genética, y no a otras.

La importancia de la población genética

En la restauración ecológica en general, y en la repoblación de plantas en particular, el objetivo siempre es crear nuevas poblaciones que conserven el acervo genético regional original y que a la vez mantengan una diversidad genética lo suficientemente amplia que permita la adaptación del ecosistema restaurado a posibles cambios del entorno.

La población genética puede variar de una región a otra, a pesar de pertenecer a la misma especie, debido a diferencias en la presión selectiva a la que se hayan sometido las distintas poblaciones. Cada población está adaptada a las condiciones concretas de su entorno, muy distintas, a veces, del entorno de otras poblaciones conespecíficas.

La restauración de un entorno empleando una población genética distinta a la que existía en el área puede tener consecuencias indeseadas, en varios sentidos.

Por un lado, puede ocurrir que la población empleada para la repoblación no esté bien adaptada al entorno a repoblar, y en consecuencia, la repoblación no tendrá éxito. Esto implicaría no solo una pérdida de recursos —económicos, ecológicos y de tiempo— en una acción abocada al fracaso, sino que el retraso que supone hace que tampoco sea eficiente una futura restauración mejor diseñada y utilizando las poblaciones genéticas originales; pues el tiempo transcurrido desde la perturbación es fácil que provoque una pérdida del suelo que dificulte aún más la tarea de repoblar, o la imposibilite.

Por otro lado, y en sentido contrario, si la reintroducción resulta exitosa, la nueva población genética de carácter exótico puede tener un éxito desmedido, convertirse en invasora y contaminar el acervo genético de poblaciones vecinas mediante la hibridación.

Así pues, para una correcta restauración ecosistémica, es fundamental emplear individuos pertenecientes a la misma población genética. Pero, en un entorno devastado, es posible que no queden plantas suficientes que produzcan la cantidad de semillas necesarias, o que al haberse diezmado la población, no sea suficiente la diversidad genética resultante. Y es en ese punto donde entran en juego los bancos de germoplasma.

Colección de varias semillas
Colección de varias semillas

El banco de germoplasma, la colección óptima de semillas

Un banco de germoplasma o banco de semillas es una instalación donde se preserva, en condiciones de viabilidad, gran cantidad de semillas de múltiples especies de plantas, según sus poblaciones genéticas.

Cuando es necesaria una restauración del ecosistema, estos bancos se vuelven muy útiles, casi esenciales. Funcionan de forma similar a un banco de sangre, donde el fluido es conservado y clasificado según el tipo sanguíneo y el RH, de modo que el paciente reciba el producto más adecuado.

De los bancos de germoplasma se pueden obtener semillas previamente recolectadas, que pertenezcan a la misma población genética devastada, y que preserven la variabilidad genética suficiente como para que la restauración ecológica sea óptima.

De hecho, las semillas de origen regional conservadas en banco de germoplasma pueden producir poblaciones restauradas de la misma población genética, y a la vez, ser genéticamente diversas a niveles similares a los que se encuentran en las poblaciones silvestres.

Lamentablemente, no todas las semillas se pueden conservar en un banco de germoplasma. Por el momento, la única forma de preservar poblaciones de determinadas especies es en vivo, por ejemplo, en jardines botánicos. Sin embargo, la tecnología en materia de criopreservación ha avanzado mucho en los últimos años, lo que aumentará las posibilidades de conservar más tipos de semillas distintas.

Referencias:

Höfner, J. et al. 2022. Populations restored using regional seed are genetically diverse and similar to natural populations in the region. Journal of Applied Ecology, 59(9), 2234-2244. DOI: 10.1111/1365-2664.14067

McKay, J. K. et al. 2005. «How Local Is Local?»-A Review of Practical and Conceptual Issues in the Genetics of Restoration. Restoration Ecology, 13(3), 432-440. DOI: 10.1111/j.1526-100X.2005.00058.x

Vanavermaete, D. et al. 2020. Preservation of Genetic Variation in a Breeding Population for Long-Term Genetic Gain. G3 Genes|Genomes|Genetics, 10(8), 2753-2762. DOI: 10.1534/g3.120.401354

Walters, C. et al. 2021. The unique role of seed banking and cryobiotechnologies in plant conservation. PLANTS, PEOPLE, PLANET, 3(1), 83-91. DOI: 10.1002/ppp3.10121

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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