¿Qué es la enfermedad de Morgellons?

¿Tienes la sensación de que hay algo que te está reptando por debajo de la piel y no puedes dejar de rascarse? Si es así, eres un candidato a sufrir una afección muy rara llamada enfermedad de Morgellons.

 

La enfermedad de Morgellons afecta a 3,65 personas de cada 100 000 según el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de EEUU. Según un artículo publicado en la revista Journal of the American Academy of Dermatology en 2018, “es un trastorno cutáneo poco común e inexplicable cuya etiología específica sigue siendo un misterio”. Dicho de otra forma, es una enfermedad de la que no se sabe nada. Y no es nueva: se tiene referencia de ella desde hace 300 años.

El nombre proviene de una carta escrita en 1674 por el médico inglés Thomas Browne, donde describe brevemente una enfermedad de la piel en niños franceses: “Los pelos que más me han divertido no han sido en la cara o la cabeza, sino en la espalda, y no en los hombres, sino en los niños, como observé hace mucho tiempo en ese moquillo endémico que tienen los niños pequeños en Languedock, llamado Morgellons, que sufrían de graves erosiones con pelos ásperos en su espalda”.

¿Gusanos de cabeza negra debajo de la piel?

Los primeros relatos de esta enfermedad hablan de pelos, gusanos con cabezas negras o comedones que sobresalían de la piel, principalmente en brazos, piernas y espalda. El debate se centraba en si eran seres animados o inanimados: mientras que el médico alemán Michael Ettmüller defendía que había visto unos seres parecidos a los ácaros de la sarna, el famoso microscopista holandés Anton van Leeuwenhoek concluía que eran objetos inanimados. La primera monografía dedicada a esta extraña enfermedad la publicó en 1674 un tal Velshius y la tituló De vermiculis capillaribus infantium.

A finales del siglo XIX empezó a extenderse la idea de que debía tener algún componente psicológico: en 1894 se propuso el nombre de acarofobia para este enfermedad y en 1946, J. W. Wilson y H. E. Miller sugirieron que sería más oportuno designarla como "delirios de parasitosis".

Durante la primera mitad del siglo XX se la consideró como una enfermedad psiquiátrica, a pesar de que se había encontrado que los pacientes presentaban otras afecciones paralelas, como infección por espiroquetas (entre las enfermedades que provoca este tipo de bacterias está la sífilis). El neurólogo sueco Karl-Axel Ekbom publicó en 1938 un estudio decisivo para la comprensión de esta rara enfermedad. Pensaba que bajo el delirio de parasitosis podría existir algún componente bioquímico funcionando, pues "tal vez sea demasiado simple pensar que las parasitofobias sean una enfermedad mental y nada más". Ekbom describió que los pacientes tenían sensaciones en la piel que consistían principalmente en picazón, pero también de como si algo se arrastrara sobre o debajo de la piel, y que podían producirse sensaciones de picaduras. Los pacientes a veces llevaban muestras de esos 'pequeños animales' a los médicos, que en realidad eran “pelitos, pequeños hilos, granos de arena y escamas de piel”. Por otro lado, apuntaba, aparte de que tenían la sensación de estar infestados de bichos no aparecía ningún otro problema mental. En los exámenes a sus pacientes Ekbom no encontró ningún tipo de artrópodo, parásito o cualquier otro animal microscópico, pero sí halló pelos, "pequeños hilos" y " granos de arena ”.

Una enfermedad inexplicable

En 2006 el CDC realizó un gran estudio por todo el país, identificando a 115 pacientes que sufrían de esta dermopatía. En la rueda de prensa convocada dos años más tarde para dar a conocer los resultados, la investigadora principal, Michele Pearson dijo: "Lo que puedo afirmar como real es el sufrimiento que estos pacientes están experimentando, pero no puedo caracterizar esto como un síndrome o una enfermedad, solo puedo decirles que es una enfermedad inexplicable”.

En enero de 2012 el CDC publicó los resultados de su estudio. Sus conclusiones apuntan a que es una enfermedad psicológica: el 59% de los sujetos presentaban déficits cognitivos, el 50% había consumido drogas y el 78% informó haber estado expuesto a solventes (irritantes potenciales de la piel). No se detectaron parásitos ni bacterias sospechosas en las muestras recogidas, y la mayoría de los materiales recolectados de la piel de los participantes eran de celulosa, probablemente con origen en el algodón.

Pero un estudio publicado en 2016 en el International Journal of General Medicine afirma todo lo contrario: los 'pelitos' son filamentos de queratina y colágeno, y defienden que estamos ante una enfermedad asociada “a una infección transmitida por garrapatas”. De hecho, encontraron “espiroquetas identificadas genéticamente como Borrelia burgdorferi en la mayoría de las muestras de piel de Morgellons estudiadas hasta ahora”. Esa bacteria es la responsable de la enfermedad de Lyme, transmitida por garrapatas y que se encuentra en ratas, ardillas, conejillos de indias, ciervos y alces.

No hay consenso alguno dentro de la comunidad médica en el origen de esta enfermedad; peor aún, ni siquiera lo hay en lo que realmente es. En situaciones como ésta las teorías conspiranoicas vuelan. Así que no es de extrañar que se hable de extraterrestres, chemtrails o bioterrorismo. O como explicó un médico de Nuevo México en el programa de radio Coast to Coast: un ex-agente de la CIA le había contado que era una enfermedad causada por los franceses...

Referencia

Fair, B. (2010) Morgellons: Contested illness, diagnostic compromise and medicalisation, Sociology of Health & Illness. 32 (4): 597–612. doi:10.1111/j.1467-9566.2009.01227.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

Continúa leyendo