¿Qué es la energía termosolar?

La energía de la luz solar puede llegar a transformarse en otra clase de energías, dando lugar, por ejemplo, a nuevos sistemas de refrigeración muy diferentes a los de los aires acondicionados tradicionales, ofreciendo alternativas más ecológicas.

Planta termosolar Granada
Planta termosolar Andasol, Aldeire (Granada). / Wikicommons

¿Sabías que, contra todo lo imaginable, el calor del sol puede ser una vía increíble para conseguir refrigerarnos durante el verano? La causante de este fenómeno es la tecnología de energía termosolar, una forma de reconvertir la energía de la luz solar en otra clase de energías, como explica el portal solar-energia.net, dando lugar, por ejemplo, a nuevos sistemas de refrigeración muy diferentes a los de los aires acondicionados tradicionales, aunque de manera mucho más ecológica que hasta ahora.

Pero, ¿cómo funciona y en qué consiste exactamente eso de la tecnología termosolar? El secreto reside en la Ley de Conservación de la Energía, enunciada por Julius von Mayer a mediados del siglo XIX: "La energía ni se crea ni se destruye; sólo se transforma". A partir de una cadena de transformación de la misma, vamos a explicarla a través del ejemplo de los aires acondicionados, ya que se trata de una de las aplicaciones de la energía termosolar más interesantes.

La energía interna que poseen los átomos que componen nuestra estrella genera energía nuclear a partir de las reacciones físicas que tienen lugar en el astro de forma natural; esta, a su vez, alcanza la Tierra en forma de lo que percibimos como luz y calor. Una vez allí, los rayos son recogidos por colectores, un tipo de panel solar, en forma de energía calorífica. Existen colectores de múltiples tipos en función de las temperaturas que llegan a soportar: de baja temperatura (menos de 65ºC), de media temperatura (hasta los 300ºC) y de alta temperatura, calentándose hasta los 500ºC.


A continuación, cuando se ha alcanzado una gran temperatura, la energía calorífica se convierte en energía mecánica gracias a las turbinas de vapor.

Así, una de las diferencias principales con los sistemas de aire acondicionado tradicionales, es que estos absorben el calor procedente de su entorno y con él consiguen evaporar el líquido refrigerante de forma que el gas activa un compresor eléctrico que consume mucha energía. Gracias a la energía termosolar, sin embargo, al emplear el calor del sol, se reduce el consumo de electricidad.

El problema, por ahora, es que este tipo de sistemas son mucho más caros que los sistemas tradicionales, aunque el ahorro energético a posteriori sea notable —de entre el 30 % y el 90 %, en función del tipo de instalación— y mucho más verde, al no utilizar ninguna clase de combustible contaminante. Por eso, tratando de abaratar los costes y hacerlos mucho más asequibles, las compañías y equipos de investigación siguen trabajando desde hace unos años en mejorar la tecnología termosolar, cuya instalación en hoteles, centros comerciales y otro tipo de edificios por todo el mundo se ha incrementado entorno a un 1 000 % con respecto a la década anterior.

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