Vídeo de la semana

¿Qué es el ozono?

El ozono se encuentra en lo alto de la atmósfera de la Tierra, donde protege la superficie de los rayos ultravioleta.

ozono
Pixabay.

El ozono es una sustancia cuya molécula está compuesta por tres átomos de oxígeno unidos entre sí. Este se encuentra de forma natural en lo alto de la atmósfera de la Tierra y forma la capa de ozono, donde protege la superficie de los dañinos rayos ultravioleta (a menos que estos se disipen por fenómenos naturales o humanos). Además, el ozono se considera un contaminante para los seres humanos y otros seres vivos del planeta cuando se encuentra cerca del suelo, pues puede causar irritación de garganta y dañar el tejido pulmonar. 

Diferencias entre oxígeno y ozono

El oxígeno molecular (O2) es el que respiramos normalmente y se encuentra presente en toda la atmósfera. Según la NASA, el oxígeno se puede dividir por los rayos del sol en dos átomos de oxígeno individuales y uno de estos puede juntarse, posteriormente, con otra molécula de 02 para forma 03 (ozono).

Este gas tiene un olor tan característico y fuerte que recuerda al cloro y, en ocasiones, se puede oler después de una tormenta cuando un rayo separa las moléculas de oxígeno. Esta propiedad es la que le da al ozono su nombre, pues proviene del griego ‘ozein’ que significa oler.

Por otro lado, la mayoría del ozono se encuentra en la estratosfera, una capa de la atmósfera que se encuentra entre 10 y 50 kilómetros sobre la superficie de nuestro planeta. Asimismo, según la NASA el ozono constituye aproximadamente el 0,00006 % de la atmósfera, y sus concentraciones máximas están presentas a unos 32 kilómetros de la superficie.

A esa altura, el ozono absorbe la radiación ultravioleta que entra por el sol. Sin esta capa, el suelo de la Tierra estaría estéril y la vida tal y como la conocemos ahora no sería posible.

cielo
Pixabay.

La frágil capa de ozono de la Tierra

El ozono es una sustancia relativamente inestable que puede destruirse por moléculas que contienen nitrógeno, hidrógeno o cloro. En 1950, los científicos comenzaron a medir las concentraciones de ozono por encima de la Antártida y, en la década de 1980, los investigadores descubrieron que se estaba abriendo un agujero sobre la Antártida, aunque no sabían la causa. Ya en 1987, los científicos pudieron demostrar que el agujero se había creado por los contaminantes artificiales, como los clorofluorocarbonos.

Gracias a la concienciación, en 2019 el agujero de ozono sobre la Antártida se redujo a su tamaño más pequeño desde que fue descubierto. Sin embargo, en 2020 el agujero de ozono del Polo Norte alcanzó su mayor extensión conocida. Aunque este evento solo duró un par de semanas, los investigadores están preocupados por si este fenómeno vuelve a repetirse. 

Continúa leyendo