¿Qué dinosaurios serían buenas mascotas?

Si el mundo de Parque Jurásico fuese real, podríamos tener dinosaurios entre nosotros. Algunos de ellos podrían, de hecho, funcionar muy bien como mascotas.

 

No todos los animales son buenas mascotas. En general, hay animales que comparten una historia evolutiva reciente con el ser humano en la que las dos especies han experimentado un acercamiento, afectando mutuamente a la biología y al comportamiento. A este proceso lo llamamos domesticación.

Consideramos animales domésticos al perro o al gato, pero hay otros carnívoros como el hurón; roedores como el hámster, el ratón, la rata, el degú o la cobaya; lagomorfos como el conejo; o incluso grandes herbívoros como el caballo, la vaca, la oveja, la cabra, el cerdo, la llama o el camello; así como varias especies de aves y peces.

Por supuesto, no todo animal doméstico encaja en lo que llamaríamos mascota. Son, por ejemplo, animales de trabajo, de transporte, o de los que obtener recursos textiles, lácteos o cárnicos. La mascota es, específicamente, un animal doméstico cuya función es brindar compañía o disfrute a su cuidador. De ahí que consideramos mascota a un gato, un perro o un pez de acuario, pero no a una vaca o a un camello.

De cualquier modo, los animales de compañía siempre deben ser de especies domesticadas. No es ético tener como mascota a un animal silvestre. Sus necesidades pueden ser muy particulares y exigentes, y sus instintos no han sido moldeados por cientos o miles de años de domesticación. Un animal silvestre pertenece a la naturaleza.

Partiendo de esa premisa, al hablar de dinosaurios con potencial para ser buenas mascotas no solo partimos del hipotético caso de que los dinosaurios estuvieran vivos, como en las películas de Parque Jurásico, sino que además estuviesen adaptados al entorno doméstico —ya fuera por siglos de domesticación, o porque, en la ficción el animal hubiera sido creado de ese modo—.

Para tener un dinosaurio como mascota habría que tener en cuenta ciertas limitaciones. Por un lado, no podría ser muy grande, o no podríamos mantenerlo —ni por espacio, ni por la cantidad de alimento—. Si el animal es carnívoro, deberíamos tener aún más en cuenta el tamaño — lo suficientemente pequeño— y que no representase un riesgo para el dueño y para las personas de su entorno. Con estas premisas claras, podemos buscar cinco dinosaurios que serían buenas mascotas.

Psittacosaurus mongoliensis

Reconstrucción de ‘Psittacosaurus mongoliensis’
Reconstrucción de ‘Psittacosaurus mongoliensis’

Llegado directamente de mediados del Cretácico, Psittacosaurus es un animal herbívoro del tamaño de un perro grande y unos 20kilos de peso. Es un animal bípedo, que podría llegar a manipular objetos con sus cortas patas delanteras. Su hermoso penacho de plumas sobre la base de la cola se podría convertir en un rasgo atractivo del que sacar múltiples variedades de coloración, como se hace con algunos peces de acuario o con algunos pájaros.

A diferencia de otras especies de dinosaurios herbívoros, Psittacosaurus no tenía la capacidad de masticar la comida; en su lugar empleaba  gastrolitos, pequeñas piedras que tragaba enteras y almacenaba en la molleja para triturar la comida. Por lo que, aunque fácil de alimentar, sería prudente que tuviera siempre a disposición un comedero lleno de grava gruesa.[[Nombre científico en cursiva]]

Entre las precauciones a tener en cuenta con este animal está su carácter. Probablemente fuera un animal testarudo, y enojado arremetería a cabezazos. Sus dueños deberían tener especial precaución con las púas que presentaba a los lados de la cabeza.

Hypsilophodon foxii

Reconstrucción de ‘Hypsilophodon foxii’
Reconstrucción de ‘Hypsilophodon foxii’

Hypsilophodon foxii es uno de los primeros dinosaurios descubiertos, procedente de principios del Cretácico. De tamaño y peso similar a Psittacosaurus, sería un animal perfecto para una vivienda grande o una casa en el campo.

Se alimentaba preferentemente de raíces, tallos y brotes; esto lo convierte en un animal fácil de alimentar, ya sea con verduras de consumo humano —como patatas, zanahorias o apio— o con pienso. Además era un animal con mejillas, muelas y un movimiento de la mandíbula que permite la masticación, por lo que no necesitará ese plato con grava.

Si Psittacosaurus te gustó, pero te preocupaba el mobiliario de tu casa, con Hypsilophodon lo tienes solucionado; es un animal mucho más tranquilo y menos testarudo; a cambio, es un dinosaurio asustadizo y un veloz corredor. Así que, al sacarlo de paseo, viene bien amarrarlo con una buena correa, porque si se escapa será difícil de recuperar.

Compsognathus longipes

Reconstrucción de ‘Compsognathus longipes’
Reconstrucción de ‘Compsognathus longipes’

Si lo que prefieres es un animal carnívoro, probablemente la mejor opción sea Compsognathus. Este pequeño terópodo del Jurásico no pesaba más de tres kilos, así que podría convivir en casa sin problemas, como un gato.

Podrías alimentarlo con restos de pollo o de carnes, y probablemente no le haría ascos al huevo. No sería especialmente exigente con la comida, pues podría tener comportamientos de carroñero. Sin embargo, habría que tener la precaución de no dejarle salir de casa, porque podría causar muchos problemas a la fauna local, sobre todo a lagartos y aves.

No estamos seguros, pero probablemente Compsognathus estuviera total o parcialmente cubierto de plumas. Esto podría añadirle cierto valor, sobre todo si se consiguen variedades con distintas coloraciones.

Liaoningosaurus paradoxus

Reconstrucción de ‘Liaoningosaurus paradoxus’
Reconstrucción de ‘Liaoningosaurus paradoxus’

Si prefieres un animal pequeño pero robusto, que coma de todo y sin el riesgo de que salga corriendo y no lo alcances, tal vez el dinosaurio óptimo sea Liaoningosaurus. Este anquilosáurido de menos de medio metro de longitud es el único de su grupo omnívoro, que se sepa. De hecho, parece que tenía especial preferencia por el pescado.

Probablemente fuera muy torpe en tierra firme, así que no habría riesgo de escape. Tampoco habría que preocuparse por que otros animales le ataquen: unas grandes placas óseas, llamadas osteodermos, le cubrían todo el cuerpo, incluyendo el vientre; se trata del único anquilosáurido con el vientre protegido.

Sin embargo, todo parece indicar que era un animal íntimamente relacionado con el medio acuático, como las tortugas actuales. Esto lo convertiría en una mascota no apta para todos los públicos; necesitarías un jardín con estanque donde el animal pudiera entrar cuando quisiera, para su esparcimiento personal.

Serinus canaria

Ejemplar de ‘Serinus canaria’
Ejemplar de ‘Serinus canaria’

Pero si hay algún dinosaurio que podría ser una buena mascota, es la más popular de las aves en el mascotismo: el canario. Endémico de las islas Canarias, Azores y Madeira, lleva domesticándose desde el siglo XVII y hoy es el ave de compañía más abundante del mundo. Y dado que las aves no dejan de ser dinosaurios, encontramos en este pájaro de color vibrante y canto alegre al mejor ejemplo de dinosaurio mascota, óptimo para cerrar este listado.

Es un animal muy fácil de mantener y de criar en jaula, y dócil en su comportamiento. Su alimentación, basada en semillas y verduras, está al alcance de cualquiera. Durante siglos se han ido seleccionando variedades, principalmente con dos motivos; el color y la forma de sus plumas, y la calidad de su canto. Hasta tal punto, que hay concursos internacionales que evalúan ambos rasgos.

REFERENCIAS:

Antonio Arnaiz-Villena et al. 2012. El origen de los canarios. Ornitología Práctica, 53, 3-11.

Everett C. Olson. 1975. The Ornithischian Dinosaur Hypsilophodon from the Wealden of the Isle of Wight. Peter Malcolm Galton. The Quarterly Review of Biology, 50(4), 442-442. DOI: 10.1086/408768

Ji et al. 2007. A New Giant Compsognathid Dinosaur with Long Filamentous Integuments from Lower Cretaceous of Northeastern China. Undefined. Ji, Q. et al. 2016. Fish hunting ankylosaurs (Dinosauria, Ornithischia) from the Cretaceous of China. J. Geol, 40, 183-190.

Senter, P. 2007. Analysis of forelimb function in basal ceratopsians. Journal of Zoology, 273(3), 305-314. DOI: 10.1111/j.1469-7998.2007.00329.x

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo