¿Porqué los perros se suicidan en el puente Overtoun?

En Escocia existe un puente del que los perros se arrojan al vacío por alguna razón desconocida. Por suerte, no suelen morir tras ese salto de 15 metros.

 

En el condado escocés de West Dunbartonshire, en una colina sobre el río Clyde, se encuentra Overtoun House, un bonito ejemplo de la arquitectura señorial escocesa de mediados del siglo XIX. En un principio los carruajes no podían llegar hasta ella pues la carretera de acceso del este era demasiado empinada, por lo que en 1892 comenzó a construirse un puente por el lado oeste de la propiedad, que se terminó 3 años más tarde. El arco central salva los 15 metros de caída que tiene el profundo valle por donde discurre el Overtoun Burn, y está flanqueado a cada lado por un arco más pequeño por donde corre un camino en cada orilla.

Este puente es famoso, no por ser una de las construcciones más representativas de la arquitectura escocesa, sino porque desde hace varias décadas se le conoce como el “puente de los perros suicidas”.

Se conocen unos 50 casos documentados de perros que han saltado por el puente, enfrentándose a una caída de 15 metros, aunque se cree que en los últimos 50 años pueden haberse lanzado al vacío casi un centenar. Uno de ese casos es el de una tal señora Mackinnon. Según contó a los medios de comunicación, cuando un día cruzaba el puente con su Border collie -un tipo de perro pastor escocés-, “algo se apoderó de Bonnie en el momento en que nos acercamos al puente. En un primer momento se quedó congelada, pero luego fue como si estuviese poseída por una energía extraña, salió corriendo y saltó. Estaba segura de que había muerto”. Cuando llegó donde había caído, la perra empezó a moverse e intentó ponerse en pie. Curiosamente no todos los perros saltan; suelen hacerlo aquellos de hocico largo como labradores, retrievers o collies como el de la señora Mackinnon

No es de extrañar que empezaran a correr rumores sobre maldiciones, presencias sobrenaturales que hace que se sientan perseguidos o que se suicidan porque sus dueños quieren suicidarse y, por empatía, saltan al vacío. La explicación sobrenatural, hoy defendida ardorosamente por un profesor de religión y filosofía en Glasgow llamado Paul Owens, empezó a tomar fuerza a partir de octubre de 1994 cuando un hombre de 32 años, Kevin Moy, dejó caer a su hijo de dos semanas por el puente porque creía que era el Diablo. En el juicio Moy -un técnico de laboratorio depresivo- declaró que estaba seguro de que el diablo había puesto una marca de nacimiento en la cabeza del niño y que él y el bebé eran los culpables de la guerra del Golfo. También temía que destruyeran el mundo infectando a la humanidad con un virus, y por eso debía salvar el mundo matando a su hijo y a él mismo. De hecho Moy intentó suicidarse varias veces después de dejar caer a la criatura. 

Como bien sabemos, los perros no se suicidan. Entonces, ¿por qué saltan? ¿Un fantasma les anima ha hacerlo? “Después de 11 años de investigación estoy convencido que es un fantasma el que está detrás de todo esto”, dice Owens. Al parecer estamos ante un error de percepción de los perros. Primero porque la llegada al puente es un camino de asfalto de aspecto inocuo bordeado a ambos lados por árboles y arbustos impenetrables. Una familia con un perro se acercaría al puente como en cualquier parque de la zona que tuviera una pasarela. En todo el camino no hay pendientes ni precipicios, por lo que el perro deduce que está en un llano. En el puente los muros de piedra crean barreras visuales y sonoras para un perro, y como la parte superior de las paredes del puente está cubierta con hiedra, le crea una ilusión óptica. Desde el suelo un perro no se da cuenta de que hay una caída de 15 metros hasta el último momento, cuando ya es demasiado tarde para cambiar la dirección del salto.

¿Pero qué le hace saltar? ¿Cómo explicar el comportamiento de Bonnie? El etólogo David Sands y Bob Hill, un pastor protestante que junto a su esposa dirigen un centro de acogida en Overtoun House desde hace más de dos décadas, lo tienen claro: el olor de los animales que llega desde el río Overtoun Burn. Más precisamente, de los visones que allí habitan. Sands dice que el “suicidio” de perros comenzó en los mismos años en los que se produjo la invasión del visón americano en la zona. Este animal tiene unas glándulas que segregan una sustancia extremadamente olorosa que vuelve locos a los perros, y así lo demostró en un experimento para una televisión escocesa. Esto también explica porqué saltan los perros de hocico grande, que son mucho más sensibles al olor.

Por supuesto, esta explicación no satisface a todos. Para algunos, hay dos hechos desconcertantes de los que no da cuenta la hipótesis de Sands: uno, que todos los perros saltan aproximadamente por el mismo lugar; y dos, que los perros que no mueren en la caída tratan de saltar de nuevo. Por desgracia, no hay pruebas que apoyen semejantes afirmaciones.

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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