¿Por qué Plutón dejó de ser un planeta?

La polémica decisión fue el resultado de una larga deliberación por parte de expertos astrónomos de todo el mundo, y fue de hecho una muy acertada decisión.

La ciencia, por desgracia, no suele ser un tema popular entre el público general. Rara vez la actualidad viene definida por un descubrimiento científico y casi nunca levanta pasiones como sí lo hacen la política o los deportes. Sin embargo, de vez en cuando hay anuncios que consiguen llegar a la opinión pública y consiguen gran atención. Uno de estos anuncios fue sin duda el que dio la Unión Astronómica Internacional en agosto de 2006, cuando anunció que se había acordado una redefinición del término planeta cuya principal y más discutida consecuencia sería que Plutón pasaría a ser considerado como planeta enano junto a otros cuerpos de características similares.

Aquel día pasamos de tener nueve planetas en el sistema solar a tener tan solo ocho. Tras aquél anuncio fue necesario reescribir los libros de texto. Pero, ¿qué lo motivó? Por supuesto, aunque en la Tierra corrieran ríos de lágrimas por la reclasificación de Plutón, ahí fuera, en el espacio exterior, no ocurrió nada. Plutón siguió su órbita alrededor del Sol, acompañado como siempre de su gran luna Caronte y sus otras cuatro lunas menores. En definitiva, lo que cambió no fue Plutón, sino el resto del cinturón de Kuiper  o, al menos, nuestra comprensión de él.

Entre 2002 y 2005, un equipo de astrónomos liderado por Michael Brown, del Observatorio Palomar en California, Estados Unidos, descubrió una serie de cuerpos ubicados en el cinturón de Kuiper. Varios de estos cuerpos tenían unos 1000 kilómetros de diámetro, como Makemake o Gonggong y un par tenían tamaños comparables al de Plutón, como Eris o Haumea. Además desde 1801 se conocía Ceres, un cuerpo también de casi 1000 kilómetros de diámetro que orbitaba dentro del cinturón de asteroides, situado más allá de Marte. Ante estos descubrimientos surgió la duda de cómo proceder. ¿Debían incluirse estos cuerpos en la lista de planetas? En caso afirmativo, acabaríamos teniendo unos 15 planetas en el sistema solar, siendo el más grande de ellos más de 100 veces más ancho que el más pequeño de ellos. Pero si decidíamos no incluirlos significaría que estábamos eligiendo de forma arbitraria a Plutón como límite inferior de lo que constituía un planeta.

NASA | Plutón fotografiado por la sonda New Horizons
NASA | Plutón fotografiado por la sonda New Horizons

Dada la situación, la Unión Astronómica Internacional, el máximo organismo mundial en lo que a astronomía se refiere, se reunió en agosto de 2006 con el objetivo de poner solución a este problema. Lo que allí se decidió fue crear una nueva categoría, un nuevo tipo de objeto astronómico, llamado planeta enano, que abarcaría algunos de los cuerpos descubiertos por el equipo de Michael Brown, así como a Plutón y Ceres.

Pero la UAI no tomó esta decisión al azar, sino que lo hicieron tras modificar la definición de planeta. En ciencia y en cualquier ámbito humano, solemos crear categorías en las que clasificar diferentes elementos con el objetivo de hacer nuestra tarea (sea la que sea) más fácil. Pero estas categorías a veces no tienen una delimitación clara. Por ejemplo, si decidimos que el arco iris tiene siete colores y solo siete podremos utilizar esta definición en ámbitos donde el color no sea muy importante. Podremos enseñar a los niños en la escuela el nombre de esos colores, por ejemplo. Pero si queremos analizar los colores presentes en una fotografía del mundo real, probablemente necesitemos recurrir a nuevas definiciones. El verde de cada hoja es diferente, el azul del cielo cambia según la hora del día, el rojo y el naranja del fuego se confunden entre sí. De igual forma si utilizamos una definición muy básica de planeta, podremos llegar a confusiones.

Por eso la UAI decidió crear una definición más precisa de planeta. Esta definición consistía en tres requisitos a cumplir por los diferentes cuerpos candidatos. Para ser considerado planeta, un objeto del sistema solar debía:

  • Orbitar directamente al Sol (de esta forma ningún satélite podría ser considerado planeta, aunque cumpliera las otras condiciones).
  • Tener suficiente masa como para alcanzar un equilibrio hidrostático, es decir, una forma prácticamente esférica (de esta forma los asteroides o cometas solitarios que orbitan al Sol no serían planetas)
  • Haber limpiado la vecindad de su órbita (este fue el punto que no cumplían Plutón y el resto de planetas enanos).

Este tercer punto resultó ser el más conflictivo, puesto que ningún planeta del sistema solar ha limpiado al 100% su órbita de otros cuerpos, ni siquiera Júpiter. Limpiar la órbita significa que no haya otros cuerpos que orbiten directamente al Sol y compartan la misma órbita que el planeta. Júpiter tiene cientos de asteroides situados en sus puntos de Lagrange (los llamados asteroides troyanos) compartiendo su órbita. La Tierra también tiene un par de ellos que sepamos. Sin embargo estos casos no son comparables a la situación de Plutón, Eris o Haumea. De hecho, Plutón supone sólo un 7 por ciento de la masa de todos los objetos que comparten su órbita, mientras que la Tierra o el resto de planetas acumulan más de un 99% de esta masa.

Por supuesto esta reclasificación no hizo que Plutón fuera menos interesante, ni menos merecedor de nuestro estudio. Nueve años después de que ocurriera, en 2015, Plutón fue visitado por la sonda New Horizons, que nos proporcionó una cantidad de información extraordinaria del planeta enano.

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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