¿Por qué nos obsesiona Marte?

Marte parece ser el único objetivo que las agencias y empresas consideran para su exploración espacial, pero ¿qué tiene de especial el planeta rojo?

Nos obsesiona Marte. No sólo gracias al incansable entusiasmo de gente como Elon Musk, cuya vida y obra parece girar en torno al objetivo de mandar humanos a vivir a Marte, o de películas y  videojuegos como Marte (The Martian), Doom o Red Faction. En los 90 ya nos obsesionaba, como demuestran Babylon 5, Desafío total o Mars attack, e incluso hace más de un siglo, cuando se crearon La Guerra de los Mundos de H.G. Wells o Un viaje a Marte de Thomas Edison.

En la actualidad hemos abandonado las ideas que teníamos sobre invasores y vida inteligente marciana pero no el deseo de visitar el planeta rojo. En los últimos años varias agencias espaciales han redoblado sus esfuerzos y propuesto fechas concretas para la llegada de los primeros humanos a Marte. También empresas como SpaceX, cuyo principal y último objetivo es la creación de una colonia autosuficiente en Marte, están desarrollando cohetes reutilizables y nuevas tecnologías para abaratar y acelerar este mismo proceso. Pero, ¿por qué? ¿Por qué Marte y no otro planeta o luna?

Nuestra luna está casi mil veces más cerca que Marte, por lo que resulta mucho más fácil mantener una colonia humana allí y, sobre todo, abastecerla. Venus está de media a la mitad de la distancia de Marte y tiene una gravedad más parecida a la nuestra. Incluso algunas lunas como Europa o Encélado, que orbitan alrededor de Júpiter y Saturno respectivamente, creemos que tienen océanos de agua de varios kilómetros de profundidad rodeando sus capas interiores.

Entonces ¿qué nos atrae tanto del planeta rojo? ¿Por qué todos nuestros esfuerzos parecen orientarse en esa dirección? Además de la Tierra, ningún otro cuerpo del sistema solar tiene las condiciones ideales para albergar una colonia humana. Ninguno tiene una atmósfera respirable y algunos ni siquiera tienen atmósfera ni agua líquida en su superficie. Tampoco tienen el rango de temperaturas al que estamos acostumbrados.

A pesar de todo esto, sin duda hay algunas opciones mejores que otras. Por ejemplo la Luna es el destino más cómodo por su cercanía y, por supuesto, pretendemos crear en ella bases donde puedan vivir e investigar astronautas. Pero la posibilidad de una colonia permanente y autosuficiente se complica, principalmente porque nuestro satélite no tiene atmósfera, por lo que no cuenta con la protección natural que ofrece una atmósfera hacia pequeños meteoritos ni hacia ciertas radiaciones. Además construir resulta más complicado por la diferencia de presión constante entre el interior y el exterior de los habitáculos. En la Luna escasea uno de los recursos más importantes para cualquier colonia humana: el agua. Aunque el oxígeno sí es muy abundante, se encuentra formando óxidos junto a otros elementos de forma que resulta complicado y caro de procesar.

 Venus resultaría un auténtico infierno. La temperatura media del planeta es de más de 460 ºC. A esta temperatura materiales como el estaño y el plomo se funden en cuestión de minutos. Además la presión atmosférica en la superficie de Venus es de unas 90 veces la terrestre, equivalente a la presión a casi 1 km de profundidad en el mar. Ambas condiciones son consecuencia de su densa atmósfera, formada en un 96% por dióxido de carbono, un gas muy eficiente atrapando calor y calentando atmósferas.

Europa, Encélado y otros cuerpos más allá de Marte tienen precisamente el problema contrario. Son demasiado fríos. Si bien Europa creemos que contiene dos veces la cantidad de agua líquida que tenemos aquí en la Tierra, ese agua se encuentra bajo una capa de al menos 10 kilómetros de hielo.

Pues bien Marte, que dista mucho de ser ideal, no tiene estos problemas pero sí otros. La temperatura media en la superficie marciana es de unos -63 ºC, fresquito pero remediable con materiales apropiados. Su atmósfera es 100 veces menos densa que la terrestre y no es suficiente para proporcionar una completa protección contra la radiación solar, pero sin duda es mejor que no tener o que tener algo que parece más un océano. Esta atmósfera puede ser usada para conseguir energía eólica, algo imposible en la Luna. Los cielos relativamente despejados, excepto durante las tormentas de polvo, y el ciclo de día y noche de menos de 25 horas permitirían también obtener energía solar.

Aunque las energías eólica y solar no fueran suficientes, Marte también podría tener ventaja. Si conseguimos desarrollar la fusión nuclear como fuente de energía, Marte tiene unas cinco veces más deuterio (un excelente combustible) que la Tierra y miles de veces más que la Luna. Sin embargo, todo apunta a que llegaremos antes a Marte que a una fusión nuclear estable y eficiente. Además Marte tiene prácticamente todos los elementos que podemos necesitar en nuestro desarrollo tecnológico de manera más accesible.

Por si estos motivos no fueran ya suficientes, Marte se cree que sería el planeta más fácil de terraformar. La terraformación consiste en transformar la atmósfera y la superficie de un planeta para hacerla habitable para los seres humanos. Existen muchas propuestas sobre cómo hacerlo, siendo el objetivo principal de todas ellas crear un calentamiento global marciano para aumentar el grosor de su atmósfera. La mayoría son relativamente conservadoras, como las de calentar y derretir los polos usando espejos en órbita, crear una magnetosfera artificial colocando imanes en el espacio que protejan a la atmósfera de la erosión causada por el viento solar o la de hacer colisionar asteroides ricos en gases de efecto invernadero y que aumenten la cantidad de gas en la atmósfera y también su temperatura. Pero también hay otras propuestas que son más drásticas, como la de Elon Musk, de lanzar bombas nucleares sobre los casquetes polares para derretirlos. Si finalmente acabara haciéndose, la terraformación de Marte será un proceso que dure como mínimo cientos de años. Mientras tanto los humanos que habiten en el planeta rojo deberán hacerlo bajo techo o con trajes espaciales y sobre una superficie y un suelo que, ahora mismo, son inhóspitos para la vida terrestre.

En definitiva, nos obsesiona Marte porque es la menos mala de entre muchas terribles opciones.

José Luis Oltra de perfil

José Luis Oltra (Cuarentaydos)

Soy físico de formación y viajero de vocación. Divulgo ciencia allí donde me lo permiten, aunque principalmente en youtube y tiktok bajo el nombre de Cuarentaydos. Por aquí me verás hablando de la física del universo, desde las galaxias y estrellas más grandes hasta las partículas subatómicas que las componen.

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