¿Por qué los paleontólogos no hace más que descubrir nuevas especies de Homo?

El deseo de encontrar nuevos ancestros del ser humano entre los fósiles de homínidos, y ser el descubridor de uno de ellos, hace que el número de propuestas de nuevas especies Homo sea el mayor de toda la paleontología a pesar de la escasez de fósiles.

 

Echar la vista atrás para ver cómo ha sido el devenir del género Homo es complicado, especialmente por dos motivos: porque los restos escasean -y más a medida que nos desplazamos para atrás en el tiempo- y por la tendencia poco disimulada de los paleontólogos a localizar nuevas especies siempre que pueden. Basta dar con la mínima diferencia con otros ejemplares ya existentes para hablar de una nueva variedad humana, incluso aunque no se cuente con un número aceptable de fósiles.

Un ejemplo de esto lo tenemos en la discusión sobre unos restos con una edad de 157 000 años encontrados en 1997 en el famoso triángulo de Afar (Etiopía), una zona donde se están separando las placas africana y arábiga y en la que han aparecido gran cantidad de fósiles de homínidos, entre ellos la famosa australopitecina Lucy. Para los descubridores de esos fósiles estaríamos ante una subespecie extinta de Homo sapiens, a la que denominaron Homo sapiens idaltu. Otros paleontólogos, en cambio, creen que se trata de un humano moderno que retiene pequeños rasgos morfológicos arcaicos.

Algo similar sucede con los neandertales. Hay paleontólogos que defienden que es una especie diferente a la nuestra y otros que se trata de una subespecie. Por eso se puede ver su nombre escrito como Homo neanderthalensis -especie- u Homo sapiens neanderthalensis -subespecie-. Y si esto sucede con ellos, de los que poseemos una colección de fósiles más o menos abundante, no digamos con otros parientes lejanos de los que hay muchos menos restos, como el famoso Homo antecessor en Atapuerca.

Al principio los paleontólogos españoles que lo sacaron a la luz supusieron que se trataba de un antepasado común a humanos y neandertales, para luego considerarlo un ancestro del linaje de estos últimos, cuyo antecesor sería el Homo heidelbergensis. Pero más allá de nuestras fronteras se plantean numerosas objeciones a esta línea de pensamiento, sobre todo por la ausencia de suficientes restos de cráneos. Así, algunos investigadores han propuesto que, en realidad, nos encontraríamos ante una forma primitiva del Homo heidelbergensis o una variedad europea del Homo erectus.

No obstante, los cambios en el árbol genealógico humano no se han detenido. En una artículo publicado en abril de 2020 en la revista Nature se indicaba que “el Homo antecessor constituye un linaje hermano cercano a los homínidos posteriores del Pleistoceno medio y tardío, incluidos los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos”. Para llegar a esta conclusión los autores usaron una técnica denominada paleoproteómica, que han aplicado a los restos de un individuo que vivió hace entre 772 000 y 949 000 años. En esencia reconstruyeron proteínas antiguas a partir de las cadenas de aminoácidos presentesen el esmalte de los dientes y luego las compararon con secuencias conocidas de estas macromoléculas.

Russell Tuttle, profesor de Antropología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chicago ha hecho un excelente resumen de la liosa situación en la que se encuentra la paleontología humana: “Nuestra ascendencia no se vuelve más clara a medida que reducimos los candidatos a solo las especies Homo […] Los heidelbergensis podrían haber surgido de los H. ergaster, los H. erectus o los H. antecessor, y cualquiera, o ninguno, podría haber sido el antepasado de los neandertales y los Homo sapiens”. Dicho de otro modo, cada científico puede aportar razones suficientes para arrimar el ascua evolutiva a su sardina. Quizá por ello, si echamos cuentas del numero de especies Homo que según los paleontólogos han existido, nos encontramos con nada menos que diecinueve.

Especies de Homo
Especies de Homo

Pero lo cierto es que sabemos unas pocas cosas con cierta seguridad sobre el origen y evolución de nuestra especie. Una es la aparición del mencionado género Homo. El fósil más antiguo hallado en 2013 en Afar, es un fragmento de la mitad izquierda de la mandíbula inferior de un adulto. Se conoce como LD 350-1 y tiene 2,8 millones de años. Por los dientes se cree que descendía del Australopithecus afarensis -especie a la que pertenece la famosa Lucy- pero no se le cataloga como tal porque las coronas dentales son como las de los primeros Homo.

No hay muchos restos de los Homo en el primer millón de años de su historia. El primer cráneo que ha aparecido, de 1,9 millones de años, se atribuye al Homo habilis, aunque de esa época también tenemos restos incompletos de un H. erectus, el primero de nuestros ancestros que salió de África. Este es, de hecho, el segundo hito del que estamos seguros: los H. erectus habrían llegado a Georgia hace 1,8 millones de años y a Indonesia 400 000 años después.

El papel del H. habilis en toda esta historia aún es motivo de debate. Para algunos investigadores en realidad fue un australopiteco. Otros creen que dio origen al H. ergaster -este habría precedido al H. erectus o quizá fueran la misma especie- y al H. rudolfensis -hay quien sugiere que éste era un habilis-. A partir de unos fósiles encontrados en 2007 en el lago Turkana, en Kenia, algunos paleontólogos apuntan que el habilis coexistió con el erectus durante 500 000 años y que ambos compitieron por los recursos. Pero, una vez más, nada hay seguro.

¿Alguno de estos restos pertenecieron a nuestros antepados directos? Nadie lo sabe con certeza. Los fósiles más antiguos conocidos del Homo sapiens, de unos 300 000 años, se encontraron en 2017 en Marruecos, pero ni siquiera en esto hay un consenso.

Referencias

Tattersall, I. (1998) Becoming human, Harcourt, Brace & Co.

Morell, V. (1995) Ancestral passions, Simon & Schuster

Welker, F., Ramos-Madrigal, J., Gutenbrunner, P. et al. (2020) The dental proteome of Homo antecessor. Nature 580, 235–238. https://doi.org/10.1038/s41586-020-2153-8

Villmoare, B.; Kimbel, W. H.; Seyoum, C.; et al. (2015). "Early Homo at 2.8 Ma from Ledi-Geraru, Afar, Ethiopia". Science. 347 (6228): 1352–1355. doi:10.1126/science.aaa1343 

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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