¿Por qué las 'flores de Bach' no son recomendables?

Exploramos desde el punto de vista de la ciencia contemporánea esta pseudoterapia de hace un siglo.

 

El mundo de las mal llamadas terapias complementarias o alternativas es extraordinariamente amplio. La homeopatía, la acupuntura, el reiki, la bioneuroemoción, o ideas tan estrambóticas como la grafoterapia —curar cambiando la caligrafía— están catalogadas como pseudoterapias. Entre ellas, hay una que, con cierta periodicidad, se vuelve a poner de moda: las flores de Bach.

¿Qué son las flores de Bach?

Edward Bach comenzó sus estudios en medicina en la Universidad de Birmingham y los terminó en el Hospital del Colegio Universitario de Londres, donde se licenció en medicina en 1912. Trabajó en el Hospital, se diplomó en salud pública, y en 1919, ingresó en el Hospital Homeopático de Londres.

Edward Bach
Edward Bach

Allí publica varios trabajos tratando de relacionar la conocida pseudoterapia con el funcionamiento de las vacunas —una comparación falaz que emplean, aún hoy, defensores de la homeopatía— y, en 1922, cambia de centro de nuevo, esta vez a un laboratorio propio. Entre los años 1930 y 1933, escribe varios tratados sobre las propiedades del sol y de las “esencias” de las plantas, hasta llegar a lo que hoy conocemos como “remedios florales de Bach” o “flores de Bach”.

Este médico británico se convenció a sí mismo de que la mayoría de las enfermedades, si no todas, estaban causadas por estados mentales negativos, como el miedo, los celos o la desesperación. Siguiendo un método diseñado por él mismo, identificó un total de 38 remedios, cada uno basado en una flor, y que, según su planteamiento, aliviaría un aspecto concreto de esos sentimientos negativos.

El método para seleccionar las flores era bastante peculiar. Cuando sentía un estado de ánimo negativo, caminaba por los jardines y pasaba las manos sobre las flores que hubiera en ellos. Si “percibía” en algún momento que el sentimiento era aliviado, comprobaba sobre qué flor se encontraba su mano, y añadía el remedio a la lista.

Para producir los remedios florales, según el método original, se disponen las plantas son dispuestas en una bandeja de plata y colocadas al sol durante tres horas. Hoy en día, se omite el detalle de la bandeja de plata. El agua resultante, que denominan ‘tintura madre’, a continuación es diluida en brandy, en una proporción de dos gotas de tintura por cada 30 mililitros de aguardiente.

Teniendo en cuenta que una “gota” es una unidad muy poco precisa, cuyo volumen real es variable y dependiente del tamaño del cuentagotas, no es posible estar seguros de cómo de diluido está. Con un cuentagotas habitual se vierte un mililitro con entre 20 y 25 gotas, por lo que si tomamos ese valor, la dilución de agua en brandi ronda una proporción de 1:600. Eso sería como verter en un barril de 25 litros de aguardiente cuatro cucharadas soperas de agua. Muy homeopático, todo.

Preparando un remedio floral de Bach
Preparando un remedio floral de Bach

¿Cuál es el fundamento científico?

Según los defensores de los remedios florales de Bach, su modo de acción no está relacionado con mecanismos moleculares ni farmacológicos, puesto que al dejar las flores en agua al sol durante tres horas y diluir después en brandy, en el resultado final no queda una cantidad significativa de los principios activos de la flor. Su argumento es que las flores de Bach funcionan mediante una sutil energía, arrastrada por el sol al agua, y de ahí al remedio. Esa energía, hasta hoy, nadie ha podido cuantificarla de ninguna manera, y sus defensores no son capaces de definirla en términos científicos.

Sin embargo, no es necesario saber cómo funciona algo para que funcione. 

Cuando se consulta a los supuestos expertos en remedios florales de Bach sobre su acción terapeútica, ellos enumeran una larga lista de propiedades que actúan sobre diferentes enfermedades, entre los que se incluyen ansiedad, estrés, depresión, tartamudez, tabaquismo, falta de confianza, traumas físicos o emocionales, acné, alcoholismo o trastornos de la atención. Algunos se atreven a afirmar que pueden tratar enfermedades tan graves como cáncer o SIDA.

Sin embargo, cuando se realizan estudios científicos, y aún de mayor magnitud, revisiones sistemáticas de dichos estudios, se observa que, como se podía predecir, su eficacia no es superior a la del placebo en ninguno de los problemas que aseguran poder tratar.

En muchos casos —como el estrés, la ansiedad o la falta de confianza—, la sugestión de un placebo puede arrojar, por sí mismo, efectos positivos aun sabiendo que el producto es inocuo, debido a que el paciente siente que está siendo tratado con algo, y somatiza esa sensación, aliviando su malestar. En este sentido, una de las revisiones establece de forma muy irónica: concluimos que los remedios de flor de Bach son un placebo eficaz para la ansiedad.

¿Qué daño pueden hacer?

Si bien, las flores de Bach no tienen un efecto real, se podría pensar que tampoco hace daño. No obstante, no hay que olvidar que el ingrediente principal de los remedios florales —y casi único— es el brandy. Y, como no se cansan de repetir los nutricionistas, por muy poco que se consuma, no existe una dosis de consumo de alcohol segura, y mucho menos, saludable. No deja de ser irónico, en este aspecto, que se proponga un remedio basado en el aguardiente como remedio contra el alcoholismo.

Sin embargo, incluso ignorando este riesgo, argumentando que solo se consumen unas pocas gotas, y asumiendo que el daño que puede provocar es insignificante, también hay un daño económico directo obvio. El que se trata con remedios florales está pagando por un producto ineficaz, en la creencia errónea de que le servirá para algo.

Curanderos de feria
Curanderos de feria

Pero el peor efecto pernicioso de los remedios florales sobre la salud es el posible abandono o la inacción médica. Si una persona, ante una patología, decide tratarse con flores de Bach ineficaces, puede estar retrasando un diagnóstico y un tratamiento, que posiblemente desencadene el empeoramiento de la enfermedad, y cuando acuda en busca de un tratamiento real, tal vez sea demasiado tarde.

Además, aceptar como ciertos postulados anticientíficos en un aspecto concreto —como los remedios florales de Bach— puede abrir la puerta a muchas otras creencias pseudocientíficas mucho más peligrosas.

En palabras de Richard Monvoisin, de la Universidad de Niza, "los principios básicos de la teoría de Bach se basan en hipótesis infundadas y profundamente intuitivas, pertenecen al pensamiento mágico y promueven enfoques filosóficos que debilitan a los pacientes-consumidores, particularmente con respecto a las tendencias sectarias".

REFERENCIAS:

Ernst, E. 2010. Bach flower remedies: a systematic review of randomised clinical trials. Swiss Medical Weekly, 33. DOI: 10.4414/smw.2010.13079

Monvoisin, R. 2005. [Bach flower remedies: a critic of the pseudoscientific, pseudomedicinal concepts and philosophical postures inducted by Dr Bach theory]. Annales Pharmaceutiques Francaises, 63(6), 416-428. DOI: 10.1016/s0003-4509(05)82310-7

Pintov, S. et al. 2005. Bach flower remedies used for attention deficit hyperactivity disorder in children—A prospective double blind controlled study. European Journal of Paediatric Neurology, 9(6), 395-398. DOI: 10.1016/j.ejpn.2005.08.001

Thaler, K. et al. 2009. Bach Flower Remedies for psychological problems and pain: a systematic review. BMC Complementary and Alternative Medicine, 9(1), 16. DOI: 10.1186/1472-6882-9-16

Walach, H. et al. 2001. Efficacy of Bach-flower remedies in test anxiety: A double-blind, placebo-controlled, randomized trial with partial crossover. Journal of Anxiety Disorders, 15(4), 359-366. DOI: 10.1016/S0887-6185(01)00069-X

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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