¿Por qué es tan contagioso el SARS-CoV-2?

No es el único coronavirus que afecta al ser humano, pero su elevada capacidad de transmisión le ha permitido llegar, en pocas semanas, a prácticamente todo el mundo. ¿Cuál es su secreto?

el coronavirus se extiende por el mundo
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El virus causante de la enfermedad por coronavirus COVID-19 está provocando una crisis sanitaria global como no se conocía desde hace años. El SARS-CoV-2 no es el único coronavirus que afecta al ser humano y, de hecho, otros virus de la misma familia son los causantes de algunos tipos de resfriado común o de enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

El problema de este nuevo tipo de coronavirus es que parece transmitirse con muchísima más facilidad que el resto de sus ‘hermanos’. Según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras pueden contraer la COVID-19 si entran en contacto con estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca. También pueden contagiarse si inhalan las gotas que haya esparcido una persona con COVID-19 al toser o exhalar”.

En las últimas semanas, equipos de investigación de todo el mundo se afanan en descubrir los mecanismos moleculares que explican esta elevada capacidad de transmisión: ¿cuáles son las vías de entrada del nuevo coronavirus a los tejidos humanos? “Comprender la transmisión del virus es clave para su contención y prevención futura”, dice David Veesler, investigador en virología en la Universidad de Washington en Seattle. A finales de febrero, su grupo publicó los resultados de un trabajo con el SARS-CoV-2 en el servidor biomédico bioRxiv, una plataforma que permite a los científicos dar difusión de forma rápida a sus investigaciones mientras dura el proceso de revisión por pares para la publicación en revistas científicas. El proceso de revisión habitual es un mecanismo que dota de rigor a la ciencia pero que se puede prolongar meses y, en situaciones de emergencia sanitaria como esta, obstaculiza el flujo de información entre científicos, y es por ello que muchos grupos lo están usando para agilizar la búsqueda de soluciones frente a la enfermedad de COVID-19. En dicho trabajo, el equipo de Veesler describe el tipo de unión que se establece entre el virus y las células hospedadoras y que desencadena la infección.

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Llave maestra para entrar en los tejidos humanos

“Para infectar, los virus utilizan siempre algo que sea esencial para la célula, algo que no pueda mutar para defenderse”, nos explica José Aguilar Gavilán, investigador y profesor de virología en la Universidad de Córdoba. “Para entender cómo infecta un virus a una célula podemos usar la analogía de la llave y la cerradura. Los coronavirus presentan una envoltura sobre la cual se localizan unas púas pequeñas que les dan el aspecto de corona y se llaman espículas. Pues bien, esas espículas son la llave de entrada a las células y, en el nuevo coronavirus, a diferencia del SARS o el MERS, la llave tiene muchísima más afinidad que la que tienen los otros coronavirus. Eso significa que abren con más facilidad las puertas, y por lo tanto se transmiten más rápidamente”, indica el experto.

Entrada a múltiples tejidos

Y no solo eso. El proceso por el que la proteína del virus se une a la membrana celular se activa por enzimas específicas, y en este caso los análisis genómicos han revelado que esa llave maestra del virus presenta un sitio, o dominio, que es activado por una enzima de la célula huésped llamada furina. “Esta secuencia que el SARS-CoV-2 puede reconocer, y que otros no hacían, está presente en más tejidos y en más células. Esto hace que el virus, aparte de infectar más rápidamente, tenga la capacidad de penetrar por distintas zonas, no solo la respiratoria, y que incluso pudiera transmitirse por otras vías”, nos explica Aguilar.

El sitio de activación de la furina "hace que el nuevo coronavirus sea muy diferente al que causa el SARS en términos de su entrada en las células, y posiblemente afecta la estabilidad del virus y, por lo tanto, la transmisión", explicó Gary Whittaker, virólogo de la Universidad de Cornell (Nueva York) en un artículo publicado en Nature. Su equipo también ha dado a conocer otro análisis estructural de la espícula del coronavirus en el repositorio bioRxiv.

Otros grupos están demostrando cómo la proteína del virus se une con una elevada afinidad a ciertos receptores de la célula que podrían constituir posibles dianas terapéuticas para desarrollar tratamientos. En todo caso, los expertos recomiendan paciencia y prudencia, pues también hará falta hacer estudios en modelos celulares o animales para verificar la función del sitio de activación.

 

Victoria González

Victoria González

Bióloga de bota. Tengo los pies en la tierra y la cabeza llena de pájaros. De mayor quiero ser periodista.

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