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¿Por qué balbucean los bebés?

El balbuceo de los bebés sienta las bases para el desarrollo del lenguaje durante la vida adulta.

bebé en el campo
Pixabay.

Si tuviéramos que definir a los bebés por una habilidad universal o característica, sin duda alguna esa sería el balbuceo. Durante los primeros meses de vida, las interacciones de los bebés con las personas de su entorno se reducen a balbuceos. Sonidos que, a priori, podrían no significar nada por sí mismos. Sin embargo, diversas investigaciones en los últimos años han concluido que, por extraño que parezca, el balbuceo de los bebés en realidad sienta las bases para el desarrollo del lenguaje durante la vida adulta.

En medio de los sonidos aleatorios que hacen los bebés, el balbuceo está reconocido como una categoría diferente de sonido que suele comenzar entre los seis y ocho meses de vida. Así, según Catherine Laing, investigadora lingüística de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) podría definirse como la producción de sílabas repetitivas, similares al habla. Además, la investigadora considera que balbucear es el inicio de aprender sonidos que pueden emplearse en el habla, especialmente en la edad adulta.

bebé sonriente
Pixabay.

Diferentes fases del balbuceo

Según los investigadores, el balbuceo presenta diferentes fases. Al inicio, los bebés emiten una variedad de consonantes diferentes que repiten de forma muy rítmica. Tiempo después, los bebés suelen limitarse a repetir con bastante frecuencia una o dos consonantes. De hecho, según Laing, tener un par de consonantes diferentes que puedas emitir con soltura es fundamental para comenzar a formar palabras.

Durante esa etapa, los bebés juntan largas cadenas silábicas, pese a no tener conocimiento de su valor práctico. Sin embargo, con el paso del tiempo esas cadenas se hacen cada vez más cortas. Esto es debido a que los bebés comienzan a tener una mayor consciencia y tratan de imitar las palabras que emiten los adultos a su alrededor.

Igualmente, esta investigación señala que los bebés con deficiencia auditiva también comienzan a balbucear como los bebés oyentes. No obstante, ese progreso se detiene en la etapa en la que su balbuceo comenzaría a sonar como una palabra, pues no pueden escuchar las palabras de los adultos que normalmente tratarían de imitar. Del mismo modo, según la investigadora Laing, los bebés con problemas de audición que reciben un implante coclear pronto comienzan a balbucear, como si quisieran ponerse al día con los sonidos que se han perdido en todo ese tiempo.

Así, la conclusión principal de esta investigación es que el balbuceo supone un trampolín hacia el lenguaje, por lo que es necesario fomentarlo mediante una comunicación amplia con el bebé. Además, aunque la interacción con los padres es imprescindible, es importante que los bebés se relacionen con tantas personas como sea posible.

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