¿Por qué ardió espontáneamente Jacqueline Fitzsimons?

Un día de enero, una adolescente inglesa quedaba envuelta en llamas en el pasillo del colegio en el que estudiaba, ante la mirada tónita de sus compañeros y sin que mediara mechero o cerilla alguna.

 

Jacqueline era una adolescente de 17 años que estudiaba en el Halton Technical College en Cheshire, Inglaterra. Según sus profesores era una chica alegre, muy popular y trabajadora. El 8 de enero de 1985 Jacquie, como la conocían, estaba charlando desenfadadamente con sus compañeros de clase en una de los pasillos del colegio cuando de repente le dijo a una de sus amigas, Karen Glenholmes, que empezaba a sentirse mal y que tenía una sensación de ardor en la espalda. En una entrevista a la BBC Karen dijo que “hubo un olor como a fuego lento y comenzó a gritar pidiendo ayuda, diciendo que se estaba quemando. No vimos fuego en sus vestidos pero cuando se lo arrancamos vimos que por debajo de la ropa estaba ardiendo”.

Profesores y alumnos pudieron apagar el fuego con toallas mojadas y la llevaron rápidamente al hospital: tenía un 18% de su piel quemada. Dos semanas más tarde, moría a causa de las quemaduras.

Durante la investigación del incidente se recreó todo lo recreable; incluso se colocó un maniquí con una ropa parecida a la que llevaba Jaquie. Bert Gillies, oficial de bomberos del condado, dijo durante la audiencia que “debe haber alguna explicación, pero deberíamos considerar la combustión humana espontánea como una posibilidad”.

Arder sin causa aparente

La combustión humana espontánea parece de película, pero no es fenómeno no es nuevo. Los primeros relatos conocidos de se remontan a 1641 y desde entonces se conocen unos 200 casos medianamente documentados de personas que se han puesto a arder sin causa aparente. El fenómeno es tan llamativo que aparece en novelas como Redburn de Herman Melville, Almas Muertas del ruso Mikolai Gogol o en la más famosa La casa lúgubre de Charles Dickens, donde un sórdido comerciante alcohólico, Krook, terminaba convertido en un montón de cenizas sobre el suelo y "una capa oscura y grasienta en las paredes y el techo". A Dickens le acusaron de matar a un personaje de forma poco creíble y el escritor se defendió diciendo que esa muerte estaba inspirada en un caso real: “Hay constancia de unos 30 casos, el más famoso de los cuales, el de la Condesa Cornelia de Bandi Cesenate, lo investigó y describió con gran minuciosidad Giuseppe Bianchini, prebendado de Verona, persona distinguida en el mundo de las letras, que publicó un relato al respecto en 1731 en Verona y después lo reeditó en Roma”.

Si le preguntamos a un científico si un cuerpo humano puede arder de repente nos dirá que no. Debido a que el cuerpo humano está compuesto principalmente de agua y lo único que tiene inflamable es el tejido graso y el gas metano, la posibilidad de que estemos ante un fenómeno real parece muy remota. Muchos descartan que sea real y afirman que una fuente de llama no detectada, como un fósforo o un cigarrillo, es el verdadero culpable. Por lo general las víctimas se encuentran cerca de una fuente de fuego, como sucedió en 2010 con Michael Faherty, un hombre de 76 años cuyo cuerpo apareció abrasado cerca de una chimenea en una habitación que no sufrió ningún daño. Para este y otros casos suele aducirse como explicación el llamado “efecto mecha”: una pequeña llama, como un cigarrillo encendido, alcanza la ropa de la víctima, penetra y quema la piel liberando algo de grasa subcutánea que la ropa quemada absorbe, actuando como una mecha. Esta grasa, una vez calentada, penetra en la ropa como la cera en la mecha de una vela, proporcionando el combustible necesario para mantenerla encendida. Inicialmente el agua del cuerpo podría impedir la combustión pero, al tratarse de una combustión lenta, también se va evaporando lentamente. Por lo general, el cuerpo humano tiene suficiente energía almacenada en forma de grasa para llegar a calcinar completamente el cuerpo. El efecto mecha también explica porqué aparecen las extremidades intactas: como suelen tener menor cantidad de grasa, no arden. Del mismo modo, da cuenta de por qué muchas de las víctimas han sido personas obesas.

Una explicación que no se sostiene

El efecto mecha se probó experimentalmente en 1998 durante un programa de la BBC con un cerdo envuelto en una manta: el cuerpo tardó en prender pero tras arder durante cinco horas las partes que habían estado en contacto con el fuego, huesos incluidos, fueron reducidos a cenizas. Pero esta explicación aún adolece de bastantes problemas: uno es que el experimento necesitó de una llama inicial y un acelerante. Los defensores de la combustión humana espontánea contraatacan diciendo que si estamos ante un proceso lento, ¿por qué las víctimas no salen corriendo cuando estallan en llamas? Si te estás quemando te mueves, te arrojas al suelo, empujas muebles... y en muchos casos parece como si se hubiera quedado allí, tranquilamente, viendo cómo su cuerpo arde.

El misterio de la muerte de Jacquie aún persiste. Las sospechas recayeron sobre la clase de cocina que tuvo antes de quemarse. Hasta la misma Jacquie, cuando la interrogaron en el hospital, dijo que tenía que haber sido los fuegos de la cocina, y el jurado de la instrucción concluyó que ésa fue la causa.

Referencia:

Strange and anomalous phenomena (1985), New Horizons Reseach Foundation

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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