Pesadilla en Elm Street y el Síndrome de la Muerte Nocturna Inesperada

¿Sabías que el guión la famosa película de terror Pesadilla en Elm Street se inspiró un extraño síndrome de muerte nocturna descubierta en Estados Unidos en 1977?

 

En julio de 1977 se dio el primer caso en EE UU de un extraño fenómeno que lleva desconcertando a la comunidad médica desde entonces. Varones de entre 25 y 55 años de la etnia hmong, procedente de Laos, comenzaron a morir mientras dormían. Aparentemente eran adultos sanos, sin enfermedades diagnosticadas que pudieran producir su muerte repentina en plena noche. Los médicos lo denominaron SUNDS, “Sudden Unexpected Nocturnal Death Syndrome”: Síndrome de la Muerte Nocturna Inesperada.

Este hecho puso en marcha la febril imaginación del mago del terror, Wes Craven, y escribió el guion del que sería el primer capítulo de una larga saga de películas de miedo adolescente: Pesadilla en Elm Street. La primera película, de 1984, es uno de los grandes títulos de este género cinematográfico. Fue alabada por público y crítica y salvó de la quiebra a la productora, New Line Cinema. Por aquel entonces estaba a punto de desaparecer y la escasa inversión obligó a contar con actores poco conocidos, lo que permitió a un entonces desconocido Johnny Deep se estrenarse en el mundo del celuloide. El verdadero famoso de la película era Robert Englund gracias a su papel de lagarto bonachón en la serie V. Hoy por hoy no hay nadie que no conozca su rostro, eso sí, con cierta cantidad de maquillaje para simular su piel quemada y su famoso guante de cuchillas con el que despedazar a sus jóvenes víctimas. ¿Quién no ha soñado nunca con que Freddy Krueger viene a visitarle en sueños? Por cierto, que su nombre es el del abusón que incordiaba a Wes Craven en su época de estudiante.

La etnia hmong no es la única que ha padecido el síndrome de muerte nocturna inesperada. En Singapur, un estudio retrospectivo mostró que 230 hombres tailandeses completamente sanos murieron repentinamente por causas inexplicables entre 1982 y 1990. Y en Filipinas también se han detectado numerosos casos similares. La mayoría en hombres y con una media de edad de 33 años. En todos los casos, se ha detectado que en sus creencias religiosas y ancestrales aparecen las figuras de demonios o espíritus que son los que les visitan en sueños y pueden arrebatarles la vida. Todos ellos sufren fuertes pesadillas en las que quedan totalmente paralizados y esos entes les oprimen el pecho para impedirles respirar. A este fenómeno el pueblo hmong de Laos lo llama dabt tso (pronunciado "da cho") y las muertes se atribuyen al espíritu maligno dab tsuam . En Filipinas es la bruja batibat quien provoca los bangungut, traducido como “levantarse y gemir en sueños”. Y en Tailandia se le llama Lai tai, que significa “dormir y morir”.

¿Terror nocturno o pesadilla?

Quien piense que estamos hablando de los conocidos como terrores nocturnos que no se equivoque. Las pesadillas y los terrores no tienen nada que ver. Ambos se producen en fases diferentes del sueño y mientras las pesadillas suelen recordarse, el episodio del terror nocturno suele desaparecer completamente de la memoria cuando el sujeto despierta. Además la pesadilla se produce durante la fase REM del sueño y el terror, al igual que el sonambulismo, son alteraciones del despertar.

Los terrores nocturnos pueden comenzar entre las edades de 3 y 12 años y por lo general se disipan durante la adolescencia. Entre adultos ocurre con más frecuencia entre los 20 y los 30 años. Quien los sufre se incorpora en la cama, grita y forcejea. Si alguien intenta despertarle puede defenderse a golpes al sentirse atacado. Diferentes estudios médicos han observado que durante estos episodios quienes lo sufren tienen voltajes muy altos de electroencefalografía y de actividad delta, además de un incremento en el tono muscular y un aumento del doble o más de la frecuencia cardíaca, que pueden provocar taquicardias.

Las pesadillas tienen su origen en causas físicas o fisiológicas: fiebre, estrés... Según un estudio realizado en 2015 por investigadores de la Universidad de Turku y el Instituto Nacional de Salud y Bienestar de Finlandia, el insomnio y la depresión son dos factores que nos hacen tener pesadillas con mayor asiduidad. Los datos obtenidos indican que un 30% de las personas que sufren depresión y un 17% de aquellos que padecen insomnio tienen pesadillas de manera recurrente. Para estos investigadores, sufrir pesadillas podría ayudar a diagnosticar de manera precoz y eficiente los trastornos depresivos.

Referencias:

Sandman, N. et al (2015) Nightmares: Risk Factors Among the Finnish General Adult Population. SLEEP, 2015; doi:10.5665/sleep.4560

Yuan, D. y Raju, H. (2019). "Spotlight on sudden arrhythmic death syndrome". Research Reports in Clinical Cardiology. 10: 57–66. doi:10.2147/RRCC.S187480



Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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