Peluches en el espacio

El año 2022 traerá un nuevo cohete que se lanzará hacia la Luna desde el Centro Espacial Kenedy, en Florida. Llevará una figura bastante familiar: Snoopy. Un consejo: si tiene un bebé, guarde su primer peluche, pues si en el futuro es astronauta puede cumplir una importante misión.

Se trata de un peluche de felpa de unos 140 gramos, disfrazado de astronauta. Pero no es un capricho del hijo de ningún directivo, pues en la NASA no dan puntada sin hilo. Sigue las estrictas especificaciones de la agencia y tiene un papel en la misión no tripulada de Artemis I. Este simpático perrito de la raza Beagle irá dentro del cohete como indicador de gravedad cero. Esto no es más que un indicador visual de que el cohete ha alcanzado la gravedad cero una vez se encuentre en el espacio. Y será bastante visible, pues vestirá un traje naranja bastante llamativo.

Snoopy, un astronauta experimentado

Lo cierto es que Snoopy ya ha viajado hacia la Luna con anterioridad, aunque no físicamente. El módulo lunar del Apolo 10 se llamó “Snoopy”, mientras que el módulo de mando recibió la denominación de “Charlie Brown”. Esta misión fue la anterior a la misión Apolo 11. Snoopy sería la prueba definitiva de que el módulo lunar funcionaba al mando de dos astronautas, podía descender y luego subir para acoplarse de nuevo al módulo lunar. Es decir, Charlie Brown soltó a Snoopy un ratito, pero le dijo que volviese antes de tocar el suelo lunar. Los astronautas Thomas P. Stafford, John W. Young y Eugene A. Cernan fueron los que eligieron estos simpáticos nombres para al módulo lunar y el módulo de mando. Actualmente se desconoce la ubicación de Snoopy, del módulo de mando, no del personajes de Peanuts. Es la única nave que ha sido tripulada y se ha perdido en el espacio. En las misiones Apolo eran los astronautas los que nombraban tanto el módulo lunar como el módulo de mando. Después del Apolo 10 se les pidió un poco más de seriedad, pero a la NASA le salió el tiro por la culata: Young, Mattingly y Duke del Apolo 16 bautizaron al módulo de comando como “Casper”.


Volviendo a Snoopy, volaría físicamente por primera vez al espacio fue en 1990, dentro del transbordador Columbia, durante la misión STS-32. Lo del Apolo 10 solo fue el nombre. Y ahora volverá, pero bien experimentado e irá solo. O casi solo, pues lo acompañará un maniquí especialmente equipado con un chaleco que medirá la radiación que recibirán los astronautas del futuro en las misiones Artemisa. También estuvo el perrito en la Estación Espacial Internacional, donde las astronautas Jessica Meir y Christina Koch jugaron con él en directo para la NBC en 2019.

El motivo era la celebración del 50 aniversario de la presencia del astronauta perruno en el espacio y las dos astronautas cubrían la cobertura del Desfile del Día de Acción de Gracias de Macy’s de ese año. Snoopy aparecía como un gigantesco globo que hacía las veces de muñeco de peluche encaramado a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Más juguetes en el espacio

Tal vez un peluche sea el primer juguete que un bebé pueda tener, si entendemos un apego como tal. Cuando los bebés van aprendiendo a jugar, lanzar objetos al aire es una de las acciones naturales. Por mucho que les pese a los progenitores. Así que el mandar juguetes al espacio es algo casi natural que a todo proyecto de ser humano le gustaría realizar. En una colaboración de la NASA con LEGO se usaron piezas valoradas en más de 12 000 euros. Se enviaron figuras de Júpiter, Juno y Galileo en la sonda Juno hacia Júpiter. Forma parte del programa “LEGO Bricks in Space” (Ladrillos en el espacio), para fomentar la exploración espacial entre los más jóvenes.

 

Al infinito y más allá

Un muñeco de Buzz Lightyear, el popular guerrero espacial de Toy Story, viajó en el Discovery a la Estación Espacial Internacional y permaneció allí quince meses. En la actualidad puede verse este experimentado astromuñeco en el Museo del Espacio de EEUU, para inspirar a futuras generaciones de astronautas. El propio Buzz Aldrin grabó un simpático vídeo “entrenando” a su colega y tocayo Ligthyear para ir al espacio.

Jurasic Space

Otro peluche lanzado al espacio fue un dinosaurio con lentejuelas que llevaron Bon Behnken y Doug Hurley en un lanzamiento del SpaceX. No es el único peluche que la empresa de Elon Musk lanza al espacio. El propio magnate bromeaba con un planeta Tierra de felpa que envió en uno de sus vuelos. 

 

Que la fuerza te acompañe

También el adorable Baby Yoda ha sido usado como indicador de gravedad cero. Es el mini Yoda de la serie “The Mandalorian”. Subió a la cápsula Crew Dragon, de la nave Sapace X.

 

Y no tanto juguete...

Al espacio se han mandado todo tipo de objetos, a cual más extraño. En general la industria aeroespacial y los propios astronautas suelen alentar las vocaciones para que la exploración espacial crezca cada año. Los esfuerzos en los programas educativos en todo el mundo son verdaderamente importantes y llega a un gran espectro de estudiantes de todas las edades. Pero no todo lo que se han enviado son juguetes, los adultos también tienen cosas allí arriba.

Se ha mandado al espacio el sable de luz de Luke Skywalker, que si bien a los peques les puede gustar, casi es un poco más de boomer. Pero la palma se la llevan el sexo y la sexualidad. Hay sexo en el espacio. Un diagrama de los órganos sexuales del ser humano es lo más simple que se ha mandado en este contexto. En la misión Apolo 12 se envió a la Luna una cerámica del tamaño de un pulgar. Había seis dibujos de artistas influyentes de los 60. Pues Andy Warhol —bromista él— pinto un pene. Pero no un pene cualquiera, sino el típico pene que un adolescente pintaría en la silla del compañero. Esperma, esperma de todo tipo de bichos nos hace entender que el esperma espacial funciona. Y no puede faltar en esta lista un calendario de las “conejitas” de Playboy que llevaron consigo los astronautas de la misión Apolo 12.

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Soy físico de formación, aunque me interesan todas las disciplinas científicas. He escrito varios libros de divulgación científica y me encanta la Historia de la Ciencia.

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