Oviraptor ¿ladrón de huevos o mala fama?

Descubierto en la década de 1920, se le puso nombre de ladrón de huevos. La cosa ha cambiado desde entonces.

Muchas personas aficionadas a la Paleontología habréis oído o leído acerca de Oviraptor. Un dinosaurio terópodo (carnívoro) sin dientes, con pico, y parecido a un ave. Su nombre significa “ladrón de huevos” y a día de hoy se le sigue representando de ese modo. Pero, ¿qué hay de cierto en eso? ¿De dónde viene esa mala fama?

Para hablar de Oviraptor tenemos que viajar hasta principios del siglo XX. Por aquel entonces, se creía que el origen de los grandes grupos de mamíferos tuvo lugar en Asia, y se organizaron expediciones para realizar descubrimientos que pudieran confirmar o desmentir dicha hipótesis. Con este objetivo, el Museo Americano de Historia Natural organizó la primera expedición al Desierto del Gobi. El naturalista y aventurero Roy Chapman Andrews le propuso al responsable de este museo, Henry F. Osborn, hacer una expedición multidisciplinar en la que recopilar datos geológicos, zoológicos, botánicos, paleontológicos y arqueológicos.

En 1921, arrancó la primera expedición. Y en abril de 1922 encontraron los primeros fósiles. Considerando esta primera expedición un completo éxito, volvieron en los años siguientes. En verano de 1923 volvieron a esta zona tan prolífica, que habían denominado “Flaming Cliffs” (que significa “acantilados llameantes”, debido al efecto sobre las rocas de la luz del sol al atardecer). Y esta vez los hallazgos de la expedición fueron históricos. Fue la primera vez en la historia que se encontraban huevos de dinosaurio, organizados en nidos. Y dado que el dinosaurio herbívoro Protoceratops era muy abundante en estos yacimientos, creyeron que eran suyos.

Pero en aquella expedición también encontraron huesos de dinosaurios terópodos, y entre ellos un terópodo muy extraño que no tenía dientes, sino pico. Dado que se encontró asociado a estos nidos, Osborn optó por la explicación más pintoresca al describirlo en su publicación de 1924: debía ser el depredador que se disponía a alimentarse de aquellos huevos. Es por eso que le puso el nombre de Oviraptor philoceratops, que significa “ladrón de huevos con gusto por los cara con cuernos”. Además, Osborn interpretó que sus mandíbulas desprovistas de dientes y su pico podían estar adaptados para alimentarse de huevos, y que la fosilización lo había “pillado con las manos en la masa” junto a un nido de Protoceratops.

Durante mucho mucho tiempo, el pobre Oviraptor cargó con esta etiqueta. Pero décadas después, se le dio la vuelta a la tortilla -por usar una expresión relacionada con huevos, si me permitís. En la década de 1990 se encontró un nuevo dinosaurio oviraptorosaurio, pariente suyo, que fue publicado en 2001 con el nombre de Citipati osmolskae. Este pariente de Oviraptor, contaba con restos fósiles muy bien conservados, y entre otras cosas nos permitió reconstruir un poco mejor el aspecto de Oviraptor. Se encontraron hasta 4 esqueletos completos de Citipati, y al igual que en los años 1920, aparecieron asociados con nidos, cuyos huevos eran muy parecidos. Pero esta vez estos dinosaurios se encontraron con una posición muy particular: la de estar incubando los huevos, en una posición muy semejante a la que adoptan muchas aves en la actualidad. Estos nidos y sus huevos, eran prácticamente idénticos a las puestas que durante la década de 1920 se habían interpretado como pertenecientes a Protoceratops. Así que, casi 80 años después, se descubrió que Oviraptor había sido injustamente culpado como el ladrón de huevos, cuando lo más probable es que estuviera cuidando de los suyos.

Es cierto que sigue teniendo una anatomía peculiar, y que aquellas mandíbulas sin dientes y rematadas por un pico afilado parecen perfectas para alimentarse de huevos. ¿Es posible que los huevos formaran parte de su dieta? Es posible. Pero la razón por la que se le puso aquel nombre era infundada. Lamentablemente, las normas de nomenclatura zoológica son muy estrictas, y los nombres científicos de especies, mientras las especies sigan siendo válidas, no se tocan.

A finales del siglo XX y principios del XXI la imagen de los ovirraptorosaurios termino de cambiar con el hallazgo de Caudipteryx en los yacimientos de Liaoning, que nos mostó que estos dinosaurios cercanamente emparentados con los pájaros, además de parecérseles en su esqueleto, también estaban completamente emplumados.

Nuevos tiempos para Oviraptor, sin duda.

 

Referencias:

Osborn, H.F. 1924. Three new Theropoda, Protoceratops zone, central Mongolia. American Museum Novitates, 144: 12.

Clark, J.M. et al. 2001. Two new oviraptorids (Theropoda:Oviraptorosauria), upper Cretaceous Djadokhta Formation, Ukhaa Tolgod, Mongolia. Journal of Vertebrate Paleontology, 21(2): 209-213.

Sanz, J.L. 2007. Cazadores de dragones: Historia de los paleontólogos que descubrieron y estudiaron los dinosaurios. Ed. Ariel.

Gascó, F. 2021. Eso no estaba en mi libro de historia de los dinosaurios. Guadalmazan.

Ji, Q., et al. 1998. Two feathered dinosaurs from northeastern China. Nature, 393(6687): 753–761.

Pakozoico

Francesc Gascó-Lluna (Pakozoico)

Doctor en Paleontología, especialista en dinosaurios y profesor en la Universidad Isabel I. Miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Paleontología e investigador colaborador del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED. Su especialidad es la paleobiología, la reconstrucción de la biología de estos seres vivos del pasado, en especial a través del estudio de sus huesos al microscopio.

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