Ondas gravitacionales, más allá de las colisiones de agujeros negros

Es muy probable que los observatorios LIGO y VIRGO hayan detectado por primera vez este fenómeno a través de la colisión de dos estrellas de neutrones.

Pero, vayamos por partes.

¿En qué se diferencia una estrella de neutrones de un agujero negro?

En realidad la diferencia entre ambos tipos de astros no es tan ingente como pueda parecer en un principio. Una estrella de neutrones es también el fruto del colapso de una estrella anterior cuando esta agota su combustible y… 'muere'. Apenas llegan a tener unas decenas de kilómetros de diámetro y una 'cucharada de café' de su contenido pesaría 100 millones de toneladas en nuestro planeta.

Están compuestas por neutrones porque, debido a la gravedad, protones y electrones se fusionan en estas partículas de carga neutra por todos conocidas. A pesar de tales colosales densidades, no se llega a formar un temido agujero negro, pero qué duda cabe que 'falta poco'. De hecho, la diferencia entre ambos destinos es muy sutil. Apenas 0.2 masas solares (en la estrella original) es lo que separa la formación de una bella estrella de neutrones de su tenebroso primo: el agujero negro, el 'monstruo de las tinieblas'.

Segundo elemento a tener en cuenta.

¿Cómo es la impronta que deja la fusión de dos estrellas de neutrones?

Para empezar, las ondas gravitatorias generadas tienen sensiblemente menos amplitud cuando se las compara con las provocadas por dos agujeros negros. Sin embargo, contamos con una ventaja inesperada: estas ondas 'viven' durante muchos segundos, e incluso horas en comparación con las 'escuchimizadas' y raudas señales provocadas por los primeros. La mejor manera de combinar ambas características es el estar cerca (por azar, evidentemente) de la fusión cuando esta se produzca. Pero lo mejor todavía es el poder combinar ya no dos, si no tres detectores (interferómetros): los dos observatorios de LIGO, más el nuevo VIRGO.

Recordemos también rápidamente que VIRGO es una 'copia' casi exacta de los observatorios LIGO, pero situado en Italia. Pues bien, al incorporar este tercer detector made in Europe, ya es posible triangular la posición del evento de fusión con mayor precisión. Pero las ventajas no acaban aquí: a diferencia de una fusión de agujeros negros, la colisión de dos estrellas de neutrones, además de producir ondas gravitatorias, genera "luz", es decir: ondas electromagnéticas detectables mediante telescopios 'al uso'.

Estas ondas pueden ser de muchos tipos: gamma, visible, infrarrojo e incluso… ¡el óptico! Esto quiere decir que el fenómeno cósmico puede ser estudiado desde muchos puntos de vista, y con toda la artillería astronómica que la humanidad tiene en su haber. Con la anexión de agujeros negros esto no sucedía pues, como todos sabemos a estas alturas, semejantes cuerpos celestes no dejan escapar nada, incluida la propia luz.

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Sin duda se trata de un rumor muy importante, que si bien no ha sido confirmado todavía, no ha sido, ni mucho menos, desmentido. A pesar de que los grupos que son parte de la colaboración LIGO-VIRGO han firmado estrictos acuerdos de confidencialidad, ya se están filtrando las primeras 'buenas noticias' en las redes sociales.

Alberto Corbi es profesor en la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología (ESIT) de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Imagen: NASA

Etiquetas: Universoagujeros negroscienciaestrellasfísica

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