Olduvai: la cuna de la humanidad

Este yacimiento del norte de Tanzania es la Pompeya de la prehistoria.

 

La garganta de Olduvai, en Tanzania, es uno de los yacimientos arqueológicos más destacados del mundo. Desde la década de 1930 no han parado de descubrirse restos homínidos de hasta 2 millones de antigüedad en un estado de conservación excepcional. Es por ello que Olduvai es un lugar de referencia para estudiar los orígenes de la humanidad.

La Pompeya prehistórica

Al norte de Tanzania se abre un cañón con 48 kilómetros de longitud. Situado en el Valle del Rift, en la África Oriental, la zona está moteada de volcanes. Conocido como la garganta de Olduvai, se trata de uno de los enclaves donde el ser humano inició la fabricación de utensilio de piedra y, gracias a la actividad volcánica, las investigaciones paleoantropológicas cuentan con restos de un valor incalculable para el conocimiento de nuestros antepasados. En palabras de Alfonso Benito, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH):

“Es una cuenca digamos sedimentaria, una gran depresión que se ha ido rellenando con sedimentos a lo largo del tiempo. Y esta depresión está rodeada por volcanes, que han tenido una actividad notoria durante todo el registro sedimentario y han ido proporcionando pues distintas capas de lava y de cenizas que se han ido intercalando entre los distintos sedimentos y que ahora están ahí y nos permiten datar todos los yacimientos y también son erupciones volcánicas que han afectado a todos los ecosistemas que estaban allí donde habitaban los homínidos”.

Los sedimentos volcánicos se pueden datar, por tanto, son un gran aliado para identificar cronológicamente los restos materiales encontrados en los yacimientos. Por si fuera poco, las cenizas volcánicas ayudan a preservar todo lo enterrado bajo sus sedimentos. Por ello, Olduvai es como la Pompeya del Pleistoceno. La actividad volcánica ha conservado la memoria y el modo de vida de los que habitaban la zona a lo largo de millones de años, resultando en una de las secuencias paleoantropológicas más relevantes de la investigación de nuestro pasado. Los investigadores han encontrado prácticamente de todo: animales apresados, depredadores, herramientas y restos de especies como Homo habilis, Homo erectus o Parantrophus, una especie similar a los Autralopithecus.

El descubrimiento de Olduvai

El desfiladero de Olduvai fue descubierto en 1911 por un alemán, ya que Tanzania era colonia alemana por entonces. Dos años después un equipo de paleontólogos y geólogos alemanes inició un estudio de la zona, pero el inicio de la Primera Guerra Mundial interrumpió la investigación. Al finalizar el conflicto, Tanzania pasó a manos británicas y, desde la década de 1930, el lugar fue investigado por británicos, hasta que a finales de siglo comenzaron a trabajar algunos americanos y, posteriormente, españoles.

En 1931 llegó a la zona quien haría del lugar un yacimiento prehistórico emblemático. Louis Leaky, un paleontólogo británico nacido en Kenia, empezó a comprobar las ricas posibilidades de la garganta de Olduvai. Unos años después se unió a la investigación Mary Leaky, su mujer, formando un dúo que ha pasado a la historia de la arqueología entre los investigadores más destacados. Durante más de medio siglo, esta pareja ha permanecido investigando en Olduvai.

La primera fábrica de herramientas

Louis Leaky halló varios instrumentos creados por el ser humano. Eran herramientas de piedra que acabaron siendo características de la cultura Olduvayense, la primera vez que el ser humano fabricó utensilios. Esta cultura se inició hace unos 2,6 millones de años y se alargó durante un millón de años. Louis tenía las herramientas, pero no encontraba al protagonista. Fue May Leaky la que encontró un cráneo con 1,7 millones de antigüedad. Se trataba del primer resto arqueológico de los humanos que habitaron aquel pasado tan remoto. Ya tenían a la especie encargada de fabricar las herramientas de piedra: Homo habilis, la primera especie de nuestro género, el primer ser humano.

Todavía más impresionante y poético fue el hallazgo de las llamadas huellas de Laetoli, un rastro de pisadas con 3,5 millones de años de antigüedad. Eran una evidencia clara de bipedismo con una cronología muy temprana.

A la cultura Olduvayense le siguió la Achelense, la más extendida en el tiempo. Durante 1,5 millones de años, los homínidos usaron hachas de mano y:

“Sabemos que muchas de estas herramientas líticas se usaban para procesar las carcasas animales, es decir, las presas, los animales que los homínidos consumían. Entonces se usarían en actividades de corte, de desmembramiento de las carcasas o en actividades de quitarles la piel y demás. Y también se estarían utilizando herramientas líticas para procesar otros materiales orgánicos que quizá daban lugar a herramientas en otras materias primas. Por ejemplo para desbastar ramas de árboles, descortezar vegetales y luego usarlo en otras actividades. Podemos decir que era como las navajas suizas del paleolítico, que se usaban para todo tipo de actividades”.

Tal y como cuenta el arqueólogo Ignacio de la Torre, que lidera una investigación en la zona. Si las primeras herramientas fueron características de la especie Homo habilis, la cultura Achelense es más propia de Homo erectus, más alto, robusto y fuerte, la primera especie en salir de África.

Investigación made in Spain

Desde mediados de los noventa, España es una de las potencias mundiales en paleoantropología, gracias al trabajo y difusión excepcionales que se realizan con las investigaciones de yacimientos como Atapuerca. Eso ha permitido que, desde 2006, un equipo formado por españoles y tanzanos hayan podido reiniciar la investigación de Olduvai, que ya sumaba cincuenta años sin nuevos descubrimientos.

Los nuevos hallazgos y estudios están permitiendo reconstruir el comportamiento de los primeros humanos y el entorno en el que vivían. El uso del espacio y la estancia por parte de estas especies homínidas nos dejan interesantes datos para conocer la convivencia entre grupos humanos que fueron aumentando en número y complejidad a lo largo de 1,7 millones de años.

Estas investigaciones han reavivado un yacimiento al que todavía le quedaban (y le quedan) tesoros por descubrir, piezas con las que seguir completando el puzle de nuestro pasado. Es por ello que la UNESCO nombró a Olduvai como la Cuna de la Humanidad.

Referencias:

Colomer, L. 2021. Viaje a la garganta de Olduvai, la cuna de la humanidad. historia.nationalgeographic.com.es

Domínguez-Rodrigo, M. y Baquedano, E. 2019. El proyecto paleoantropológico y paleoecológico de la garganta de Olduvai. Un estudio sobre el origen del ser humano y su comportamiento. despertaferro-ediciones.com.

Pérez Henares, A. 2019. La Garganta de Olduvai: viaje a la Cuna de la Humanidad. abc.es.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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