Nuestro cerebro también necesita sufrir

Las emociones negativas también son necesarias para el buen funcionamiento de nuestro cerebro. Te contamos por qué.

En estas situaciones el individuo despliega todos sus mecanismos neuro-psicológicos de defensa y recuperación pero, en este caso, pueden llegar a dejar de ser la solución para convertirse en parte del problema. El bloqueo del miedo o el enfado sentidos ya no podrán permitirle recuperar la calma tras el estado de alerta, como en ocurre en el estrés post-trasmaútico. Los mecanismos de confianza en el entorno pueden alcanzar tal nivel de apego y vulnerabilidad que al final la persona no es capaz de reaccionar contra el origen de la agresión, como les puede ocurrir a las víctimas de violencia de género. 

En resumen, es necesario escuchar con atención y no tratar de  anestesiar al cerebro que sufre: él nos avisa, gestiona y corrige los cambios que se producen garantizando con ello nuestra supervivencia.

Susana P. Gaytán es investigadora en el Grupo de NeuroEndocrinología Contra la Violencia de Género de la Universidad de Sevilla. Artículo escrito en colaboración con la UCC+i de la Universidad de Sevilla

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