Nuestro cerebro es reacio a cambiar de ideas políticas

Los seres humanos nos resistimos a aceptar las evidencias que van en contra de nuestras ideas políticas, según un estudio.

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Otra estructura cerebral que se activa cuando nuestras ideas se ven puestas en cuestión es la red neuronal por defecto (RND), que ya se sabía por un estudio previo que también se activa cuando las personas con creencias religiosas las cuestionan, lo que viene a situar en el mismo plano las creencias religiosas y las convicciones políticas. Las RND se activan cuando nos concentramos en creencias muy profundas que consideramos innegociables, que asociamos a nuestra identidad más íntima y al ideal del propio yo.


A nivel frontal hay también dos estructuras que tienen que ver con la capacidad de cambiar de creencias. Una es el tándem corteza orbitofrontal y corteza prefrontal dorsolateral, cuya activación se asocia a la flexibilidad cognitiva y a la posibilidad de cambio. La otra estructura es el córtex prefrontal dorsomedial, cuya activación indica justo lo contrario, es decir, la resistencia al cambio.


Los resultados del estudio, liderado por Jonas Kaplan, profesor de Psicología en el Instituto del Cerebro y la Creatividad, revelan que las creencias políticas y religiosas son una parte muy importante de lo que somos y que son muy relevantes para el círculo social al que pertenecemos. Según Kaplan, para considerar una opción alternativa de nuestras creencias tendríamos que considerar una versión alternativa de nosotros mismos. Cambiar de creencias supondría cambiar de identidad y tener que romper con nuestro grupo, con la tribu, que es algo por lo que se paga un alto precio.

 

 

 

Etiquetas: cerebroneurocienciapolíticareligion

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