Nuestra antepasada Lucy aún trepaba a los árboles

Un nuevo estudio apunta a que los fuertes brazos de esta Australopithecus afarensis estaban especialmente adaptados para la vida arborícola.

Lucy.

Nuestra vieja y famosa antepasada Lucy, el ejemplar de Australopithecus afarensis cuyo esqueleto fue descubierto en 1974, se pasaba gran parte del tiempo trepando por los árboles, como acaba de revelar un estudio publicado en la revista PLOS ONE. Este era un asunto de debate entre los paleontólogos, pero nuevos análisis realizados a los fragmentos óseos de esta homínida, que falleció hace 3,2 millones de años, indican que poseía unos brazos muy robustos, específicamente adaptados para agarrarse a las ramas.

Pertenecientes a las universidades de Johns Hopkins y Texas en Austin, los científicos han llegado a esta conclusión tras examinar concienzudamente los huesos de Lucy mediante imágenes de tomografías computerizadas. Su excelente estado de conservación ha permitido comparar las características anatómicas de los miembros superiores, similares a los de los chimpancés, y los inferiores, que permitían a los miembros de esta especie extinta adoptar la postura bípeda, como nosotros.

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Esto respaldaría la hipótesis de que los Australopithecus afarensis hacían nidos en las alturas para protegerse de los depredadores; de hecho, otra investigación reciente indica que Lucy  probablemente murió a consecuencia de la caída desde un árbol.

En realidad, las imágenes 3D de la osamenta de Lucy fueron tomadas en 2008, cuando la célebre australopiteca pasó una estancia de once días en la Universidad de Texas en Austin –su lugar de residencia habitual es el Museo Nacional de Etiopía– y dos investigadores, John Kappelman y Richard Ketchman, aprovecharon para crear a contrarreloj un archivo con 35.000 tomas escaneadas de sus restos. A partir de ese material, los paleontólogos, con el profesor de la Universidad de Johns Hopkins Christopher Ruff a la cabeza, han examinado a fondo la estructura interna de los húmeros derechos e izquierdos de sus brazos y el fémur izquierdo de la pierna.

Aparte de revelar su habilidad para trepar por los árboles, el nuevo trabajo también sugiere que Lucy caminaba más torpemente que los humanos modernos y que era diestra.

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