Nariz de cachalote, el snack preferido del megalodón

Un equipo de científicos peruanos concluye que el gigantesco y extinto megalodón se comía la nariz de los cachalotes. El motivo sería que dos estructuras de la red nasal del animal son ricas en grasas y aceites. Otros tiburones antiguos también habrían elegido esta zona del cachalote para alimentarse.

Científicos peruanos parecen saber cuál era la comida preferida del megalodón (Otodus megalodon). Según un estudio que se ha publicado recientemente en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, el extinto tiburón disfrutaba de lo lindo comiéndose la nariz de los cachalotes. Lo hacía porque esta zona del animal es rica en grasa y aceites.

Un grupo de investigadores peruanos ha examinado una serie de cráneos de ballenas extinguidas que habitaron la Tierra en la última parte del Mioceno, es decir, hace 23 millones a 5,3 millones de años. Lo que han encontrado en ellos son numerosas marcas de dientes de tiburones, incluidas las del megalodón y de escualos que existen hoy día, como los tiburones blancos (Carcharodon carcharias) y los marrajos (Isurus oxyrinchus).

Según apuntan los autores en su estudio, hay cráneos de cachalotes que presentan más de una docena de mordeduras de distintas especies de escualos. Esto es indicativo de "una serie de eventos consecutivos de carroñeo”. Además, la ubicación de las mordeduras indica que los tiburones iban a por la frente y la nariz de los cachalotes.

Megalodón y cacchalote
Jaime Bran

El cachalote es el depredador más grande que existe. Tiene una cabeza desproporcionada con el cuerpo y buena parte de ella está ocupada por sus órganos nasales, con los que las ballenas producen sonido. Dos estructuras de esta red nasal, el melón y el espermaceti tienen mucha grasa y aceite, lo que explicaría las marcas de dientes que presentan los cráneos de las ballenas del Mioceno justo en esas zonas.

"Muchos tiburones utilizaban estos cachalotes como depósito de grasa", dijo el autor principal del estudio, Aldo Benites-Palomino. "En un solo espécimen, creo que tenemos al menos cinco o seis especies de tiburones, todos mordiendo la misma región, lo cual es una locura", declaró a Live Science.

En la actualidad existen tres especies de cachalotes: el gran cachalote (Physeter macrocephalus), el cachalote pigmeo (Kogia breviceps) y el cachalote enano (Kogia sima). Sin embargo, hace unos 7 millones de años, había al menos siete especies, que iban desde las más pequeñas de los géneros Kogia y Scaphokogia, que no medían más de 4 metros, hasta criaturas gigantes como Livyatan, que medía hasta 18 metros. Detrás de los numerosos cachalotes del Mioceno estaban unos cuantos tiburones deseando morderles la nariz.

Los investigadores peruanos analizaron cráneos de cachalotes de la colección del Museo de Historia Natural de Lima. Los cráneos habían sido recogidos en la Formación Pisco, en el sur de Perú, y datados hace unos 7 millones de años. En el Mioceno esta zona desértica de la costa fue importantísima desde el punto de vista de la biodiversidad marina.

El equipo descubrió patrones de marcas de mordedura en seis cráneos. Algunos tenían sólo unas pocas marcas de mordedura, mientras que otros mostraban hasta 18 perforaciones agrupadas alrededor de la cara de las ballenas. "Para nosotros estaba claro que algo estaba ocurriendo: los tiburones estaban depredando de alguna manera a estos animales e intentando alimentarse de sus narices", dijo Benites-Palomino.

Las marcas de dientes detectadas no eran iguales, sino que variaban en forma y tamaño lo que sugiere que distintas especies de tiburones se alineaban para morder. Las mordeduras con forma de sierra eran típicas del megalodón, las profundas, como hechas con un cuchillo, podían ser de marrajo o de tiburón arena y las intermedias, como más superficiales e irregulares son propias de escualos miembros del linaje del tiburón blanco.

Según el estudio, se sabe que los escualos modernos se alimentan de muchos animales: tortugas marinas, pájaros y hasta cadáveres de ballenas jorobadas, pero no cachalotes. No se sabe qué pudo haber llevado a los tiburones a cambiar su comida favorita, la nariz de los cachalotes, por otra.

"Empiezas a imaginar cómo ha cambiado esto, por qué ha cambiado, si ha habido alguna implicación en el medio ambiente", dijo Benites-Palomino. "Más que responder a las preguntas, creo que esto me hace tener más indagaciones en torno a todos estos descubrimientos".

 

 

Referencia: Benites-Palomino, A., Velez-Juarbe, J., Altamirano-Sierra, A., Collareta A., Carrillo-Briceño, J, y Urbina, M. 2022. Sperm whales (Physeteroidea) from the Pisco Formation, Peru, and their trophic role as fat sources for late Miocene sharks. Proc. R. Soc. B. DOI: http://doi.org/10.1098/rspb.2022.0774

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

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