Nanotyrannus: ¿otra especie de Tyrannosaurus Rex?

Nuevas evidencias indican que la especie se trata, en realidad, de tiranosaurios durante su juventud.

El dinosaurio más famoso de todos los tiempos es, sin duda, Tyrannosaurus rex. Desde que se descubrieran sus primeros restos, el tamaño, garras y dientes feroces de esta especie han calado en el imaginario colectivo hasta convertirlo en toda una celebridad cultural. Sin embargo, a pesar de su extendida fama y las numerosas investigaciones que se han llevado a cabo sobre esta especie, seguimos sin conocer muy bien cómo crecía Tyrannosaurus rex. Estos enormes depredadores tuvieron que comenzar su andadura por el mundo siendo simples crías. ¿Cómo transcurría su vida hasta convertirse en un cazador gigante? En los últimos años se ha podido estudiar el régimen de crecimiento de T. rex gracias al análisis de fósiles de especímenes juveniles, los cuales habían sido considerados otra especie parecida a Tyrannosaurus pero de menor tamaño: Nanotyrannus.

T Rex

Reconstrucción de Tyrannosaurus rex. iStock.

Un dinosaurio famoso pero desconocido

Holly Woodward, paleontóloga del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Oklahoma, encabezó un equipo encargado de investigar el crecimiento de Tyrannosaurus rex

“Todavía queda mucho que aprender sobre los dinosaurios, incluso de un dinosaurio tan famoso como el Tyrannosaurus rex. Aún sabemos muy poco sobre su historia vital: cómo una cría recién salida del huevo se convertía en una bestia de 9000 kilogramos”.

El asunto despierta mucha intriga, pero, en palabras del paleontólogo Steve Brusatte

“Sabemos que [T. rex] tenía que desarrollarse rápidamente, pasando de una cría que probablemente no era mucho más grande que una paloma hasta un adulto más grande que un autobús, pero no contamos con mucha información sobre cómo crecía durante la adolescencia”.

¿Nanotyrannus o T. rex jóvenes?

En la década de 1940 se encontró un cráneo muy parecido al de T. rex, pero bastante más pequeño. En vez de grandes dientes capaces de machacar cualquier hueso, ofrecía una dentadura en forma de dagas más puntiagudas. Otros restos se unieron a este cráneo en sucesivos hallazgos. Todos ellos, pertenecían a la misma región y a la misma cronología en la que vivió T. rex. Sin embargo, se consideró que estos restos eran una especie distinta, descrita como Nanotyrannus lancensis

Pero las últimas investigaciones han sembrado de dudas la existencia de esta especie. El debate empezó a desnivelarse en cuanto descubrieron características anatómicas en T. rex que hasta entonces se tenían por exclusivas de Nanotyrannus. Para ayudar a resolver la incógnita, Woodward y su equipo realizaron una investigación sobre restos de Nanotyrannus.

Nanotyrannus lancensis
Un esqueleto de la dudosa especie Nanotyrannus lancensis. Rocky Mountain Dinosaur Resource Center. Wikimedia.

El estudio, publicado en la revista “Science Advances” en 2020, se centró en dos especímenes de Nanotyrannus apodados Jane y Petey. Realizaron cortes muy finos en el fémur y la tibia de cada fósil para analizar los anillos de crecimiento que se reflejan en los huesos al igual que el rastro que deja el crecimiento anual en los árboles. Junto a la orientación de los vasos sanguíneos y la organización de los minerales, la observación sugiere que los fósiles se encontraban en pleno crecimiento y a un ritmo vigoroso. 

No hay consenso acerca de si el primer cráneo de Nanotyrannus pertenece a un adulto o a un juvenil, pero muchos investigadores apuntan a la segunda opción, por lo que no existirían especímenes adultos de Nanotyrannus. Estas evidencias llevan a defender que los fósiles de Nanotyrannus son, en realidad, de Tyrannosaurus rex juveniles. De hecho, no es la primera vez que se confunde con otra especie a una versión en miniatura de otro dinosaurio.

Cierto es que el comportamiento de T. rex adultos y juveniles debió ser muy diferente dadas sus características físicas. Los juveniles tendrían patas más ligeras y podrían moverse con mayor agilidad, mientras que los adultos eran pesados y probablemente no podían correr. Los dientes más afilados durante la etapa previa a la madurez harían que los jóvenes T. rex cazaran presas diferentes a los adultos.

Mucho por descubrir

Los investigadores insisten en la necesidad de seguir indagando para despejar todas las dudas posibles acerca de esta cuestión y aumentar el conocimiento que tenemos acerca del crecimiento de los dinosaurios. Woodward se muestra motivada al respecto: 

“Creo que es fantástico que aún quede tanto por descubrir. Recuerdo que de niña leía un montón de libros sobre dinosaurios y pensaba: ‘tengo muchas ganas de estudiar dinosaurios, pero para cuando me haga mayor ya no habrá nada por estudiar’. Me alegro mucho de haberme equivocado”.

Referencias:

Greshko, M. 2020. Estos dinosaurios depredadores eran en realidad T. rex adolescentes. nationalgeographic.es.

Perkins, S. 2020. Small ‘cousins’ of T. rex may actually have been growing teenagers. sciencenews.org.

Woodward, H. et al. 2020. Growing up Tyrannosaurus rex: Osteohistology refutes the pygmy “Nanotyrannus” and supports ontogenetic niche partitioning in juvenile Tyrannosaurus. Science Advances 6, 1. DOI: 10.1126/sciadv.aax6250.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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