‘Moros intrepidus’, el pequeño tiranosauroideo de Jurassic World Dominion

Este dinosaurio, descrito en 2019, es el de más reciente descubrimiento incluido en una película de la saga jurásica, y representa una pieza clave en la evolución de los tiranosaurios.

 

Desde el 9 de junio ya se puede disfrutar de la última entrega de la saga jurásica: Jurassic World Dominion en cines. En ella, una nueva generación de dinosaurios y otros animales prehistóricos se nos presenta, en algunos casos, con mayor realismo que en las entregas anteriores.

Como advertencia al lector, este artículo puede desvelar algunos detalles sobre la trama

En esta nueva entrega, de nuevo nos encontramos con un magnate que ha decidido crear su propia reserva biológica de animales extintos devueltos a la vida. Se trata de Lewis Dodgson, CEO de la empresa BioSyn, el mismo que contrató a Dennis Nedry para robar los embriones del parque original, suceso que da lugar a los acontecimientos que presenciamos en 1993, en Jurassic Park.

Viejas y nuevas criaturas

En el refugio de BioSyn aparecen especies rescatadas de Sorna y Nublar, así como animales capturados del medio silvestre tras ser liberados masivamente durante Fallen Kingdom, incluyendo la famosa Tyrannosaurus rex, la misma que amenazó la vida de los jóvenes Tim y Lex en el parque original. Pero también encontramos animales nuevos, que no habíamos visto antes y que son obra de BioSyn.

No queda claro si Dodgson ha conseguido reproducir esos dinosaurios por su cuenta —parece poco verosímil que lo lograra en los pocos años transcurridos desde los acontecimientos de Jurassic World Fallen Kingdom— o si llegó a recuperar los embriones sustraídos por Nedry en aquella lata de espuma de afeitar, que conserva como un tesoro, y consiguió replicar la técnica con ingeniería inversa.

Entre los nuevos animales encontramos algunos raptores, como una manada de cuatro Atrociraptor que amenaza a los protagonistas, o un ejemplar totalmente emplumado de Piroraptor. También se puede observar un ejemplar del gigantesco Dreadnoughtus, que el profesor Grant identifica de visu, un enorme Therizinosaurus, con sus potentes garras en forma de guadaña, o el carnívoro más grande que ha pisado tierra firme: un ejemplar impresionante de Giganotosaurus. Además, algunos animales prehistóricos que no son dinosaurios, como el pterosaurio Quetzalcoatlus, el volador más grande del que tenemos conocimiento; o el sinápsido Dimetrodon, del que ya existían juguetes oficiales de Kenner desde tiempos de Jurassic Park, y que muchos fans estaban deseando ver en pantalla.

‘Moros intrepidus’

Un dinosaurio que impresiona a los paleontólogos en las instalaciones de BioSyn es un pequeño carnívoro que vive en un terrario. El doctor Alan Grant lo identifica rápidamente como Moros intrepidus, un pequeño tiranosauroideo de mediados del período Cretácico, de unos 96 millones de años de antigüedad.

‘Moros intrepidus’ en el avance de Jurassic World Dominion (Universal)
‘Moros intrepidus’ en el avance de Jurassic World Dominion (Universal)

Ya sabemos que la presencia contemporánea de dinosaurios procedentes de distintas épocas está perfectamente justificada en las películas de la saga jurásica; al tratarse de animales clonados, no existe conflicto en que, en una misma escena, encontremos a Moros intrepidus y Tyrannosaurus rex, aunque el primero sea 33 millones de años más antiguo que el segundo. Sin embargo, sí podría considerarse un error si esto sucede en una escena que pretende representar la vida silvestre de estos dinosaurios en su hábitat natural.

Ese fallo sucede en uno de los avances de la película. En él se nos mostraba cómo un enorme Giganotosaurus entraba en combate mortal contra un Tyrannosaurus —emplumado, por cierto—. Inmediatamente antes de esta lucha, un ejemplar de Moros estaba limpiando cuidadosamente la dentadura de uno de ellos. Aquí encontramos un error no solo anacrónico, sino también geográfico. Moros vivió en el mismo lugar que Tyrannosaurus, pero con 33 millones de años de diferencia; respecto a Giganotosaurus, es cierto que fue contemporáneo de Moros, pero en Sudamérica. Es decir, que en el mundo real, estos tres animales es imposible que llegaran a encontrarse.

Pero volvamos a la película. El pequeño terópodo se muestra totalmente emplumado, tal y como se esperaría de un miembro del grupo Tyrannosauroidea. Aunque los primeros restos de este animal se encontraron en el año 2013, hubo que esperar a 2019 hasta que el equipo de Lindsy Zanno lo describiese y publicara sus hallazgos en la prestigiosa revista Communications Biology, dependiente de Nature. Esto lo convierte en el animal más recientemente introducido en la saga desde su descubrimiento.

Muy pocos restos, pero mucha información

En realidad, los restos conocidos de Moros intrepidus son muy incompletos, se reducen a los huesos de una pata trasera y un diente, encontrados en la formación Cedar Mountain, en Utah. Sin embargo, esos datos, sumado a su localización geográfica y el yacimiento específico en que se encuentran los restos, son suficientes para extraer una buena cantidad de conclusiones.

Esquema de estimación del aspecto de ‘Moros intrepidus’
Esquema de estimación del aspecto de ‘Moros intrepidus’ basados en el fósil de la pata (derecha) y diente (izquierda); fotografías no a escala (Zanno et al., 2019).

Por ejemplo, los restos pertenecen a un ejemplar juvenil, pero que ya se acerca al tamaño adulto. Este ejemplar ha resultado ser clave a la hora de completar vacíos de conocimiento relativos al origen y evolución de los tiranosauroides de mediados del cretácico. Se sabe que su posición evolutiva es posterior a la divergencia de los tiranosauoides asiáticos, y anterior a la radiación evolutiva sucedida en Norteamérica; todo ello invita a pensar que Moros intrepidus es un precursor evolutivo de los tiranosaurios norteamericanos.

La presencia de los huesos de la pata trasera son muy útiles, puesto que, a través de la anatomía comparada, y teniendo en cuenta las proporciones de animales con los que está emparentado evolutivamente, se pueden realizar buenas estimaciones de tamaño. Se estima que el único ejemplar conocido de Moros, siendo subadulto, podía alcanzar los 78 kilogramos de peso, sus patas traseras medían unos 120 centímetros de altura, y tenía una longitud total de algo más de dos metros.

En el filme, aseguran que este pequeño depredador es el primer dinosaurio recreado con un ADN puro, sin mezclar con ranas, varanos, sepias, serpientes ni ningún otro ser vivo. Es decir, nos indican que el dinosaurio que vemos en pantalla es tal y como era en su medio natural.

Si esto es así, el animal que Alan Grant observa con tanta atención debe de ser una cría, pues es bastante más pequeño que el animal encontrado en Utah.

Referencias:

Zanno, L. E. et al. 2019. Diminutive fleet-footed tyrannosauroid narrows the 70-million-year gap in the North American fossil record. Communications Biology, 2(1), 1-12. DOI: 10.1038/s42003-019-0308-7

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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