Monoun, el lago asesino

Una nube de gas emitida por algún tipo de fenómeno geológico dejó un rastro de muerte alrededor de un lago en Camerún, asfixiando a personas y animales.

16 de agosto de 1984, Camerún, África, a las diez y media de la mañana. Un todo-terreno en el que viajan un misionero protestante, su joven ayudante Foubou y otras personas, enfila el camino hacia el lago Monoun. Entonces, en medio de la carretera, descubren una motocicleta tirada y un hombre tumbado junto a ella. Parece estar muerto. El misionero baja del coche y se acerca. Entonces, sin motivo aparente, se desploma. En el aire se percibe un olor extraño, como a batería eléctrica. A Foubou le entra pánico y echa a co­rrer. Otro de los acompañantes sale tras él, pero cae por el camino.

Foubou alertó a las autoridades. Cuando llegaron junto al lago el panorama era desolador: en una franja de 200 metros alrededor del lago se en­contraron los cadáveres de 37 personas, decenas de animales muertos y las plantas se habían agostado. A las diez y media de la mañana todo parecía haber terminado. Tras examinar los cadá­veres el forense dictaminó la causa de la muerte. No se trataba de envenenamiento, sino de asfixia. Por si esto no fuera poco el misterio no terminaba aquí. Los cadáveres presentaban quemaduras en la piel pero sus ropas se encontraban intactas.

Asfixiados

Año y medio más tarde la investigación que se abrió para esclarecer el caso terminaba su trabajo. Al principio se pensó que había sido un ataque terrorista, pero la investigación dio causa. Varias personas informaron haber escuchado un fuerte ruido el 15 de agosto sobre las diez y media de la noche. Al parecer, una nube de gas emanó de un cráter en la parte este del lago. Se cree que las muertes resultantes de los residentes en la zona sucedieron entre las 3 de la madrugada y el amanecer.

El origen de la devastación se encontraba en ciertos vapores de olor amargo que surgieron de manera natural. Los cien­tíficos descubrieron que el lago se encuentra en la caldera de un volcán extinguido y por ello contiene gran cantidad de dióxido de carbono y dióxido de nitrógeno en disolución. Un pequeño temblor de tierra había removido las calmosas aguas del lago del fondo provocando que estos gases letales ascendieran a la superficie. Una vez arriba, la brisa no tuvo más que arrastrarlos hacia la orilla. Las altas concentraciones de dióxido de carbono presentes (recordemos que concentraciones de este gas por encima del 10% pueden ser letales) ahogaron a los desdichados que se acercaron aquella mañana al lago, mientras que el dió­xido de nitrógeno se creyó que les quemó la piel, aunque en la actualidad se han puesto en duda que la decoloración de la piel descubierta en las víctimas fuera debida realmente a quemaduras.

La historia se repite: lago Nyos

Pero este no sería el único desastre provocado por un lago similar en Camerún. Dos años después, el 26 de agosto 1986, una enorme cantidad de dióxido de carbono, más de 300 000 toneladas, se liberó en el lago Nyos, a 80 kilómetros al noroeste del Mounon. La nube de gas se elevó a una velocidad de casi 100 kilómetros por hora para luego, por ser más pesada que el aire, descender sobre las aldeas cercanas, desplazando todo el aire y asfixiando a las personas y al ganado a 25 kilómetros del lago. La nube asesina mató a mató a 1 746 personas y 3 500 cabezas de ganado.

Se desconoce qué desencadenó la catastrófica desgasificación. Los geólogos sospechan que fue ocasionado por un deslizamiento de tierra, pero algunos creen que pudo haberse producido una pequeña erupción volcánica en el lecho del lago. Incluso hay quienes piensan que hubo un pequeño terremoto, pero los testigos no comentaron haber sentido ningún temblor en la mañana del desastre, por lo que esta hipótesis es poco probable. 

Las aguas del lago, normalmente azules, se volvieron de un rojo intenso después de la desgasificación, debido a que el agua rica en hierro de las profundidades subió a la superficie y acabó siendo oxidado por el aire. El nivel del lago bajó cerca de un metro y los árboles cercanos al lago estaban en el seulo, como derribados. A partir de las obsrvaciones se concluyó que la desgasificación formó una columna de agua y espuma de 100 metros en la superficie del lago, generando una ola de al menos 25 metros de altura que barrió la costa.

Es posible que no solo se liberara dióxido de carbono pues los supervivientes dijeron haber sentido un olor a pólvora y huevos podridos, lo que indica que el dióxido de azufre y el sulfuro de hidrógeno debían estar presentes en concentraciones por encima del umbral de olor. Sin embargo, solo se detectó el dióxido de carbono en muestras de agua del lago, lo que sugiere que fue este gas la principal causa del desastre.

Para evitar futuros desastres un equipo internacional de la UNESCO en la década de 1990 estuvo desgasificando estos lagos. 

Referencias:

Kusakabe, M.; Ohsumi, T.; Aramaki, S. (1989) "The Lake Nyos gas disaster: chemical and isotopic evidence in waters and dissolved gases from three Cameroonian crater lakes, Nyos, Monoun and Wum". Journal of Volcanology and Geothermal Research. 39 (2–3): 167–185 

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Astrofísico y doctor en física teórica. Miembro del Comité Editorial de Muy Interesante, es autor de catorce libros, más de 300 artículos y creador de una treintena de proyectos de divulgación científica. Es colaborador habitual en prensa, radio y televisión, y consultor para exposiciones temporales y museos.

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