Mongolarachne jurassica: la araña gigante del Jurásico

Es el fósil de araña más grande conocido en la historia de la paleontología.

 

Se describió originalmente, en 2011, como una especie del género Nephila, conocidas como arañas de seda de oro por el color de sus hilos. Son las arañas tejedoras más grandes de la actualidad con una envergadura contando sus patas que puede alcanzar los 15 centímetros y suelen habitar las regiones tropicales y subtropicales, donde son capaces de producir una tela de araña de hasta 1,5 metros de diámetro. Sin embargo, la comparativa con otro fósil hallado posteriormente, hizo que los investigadores decidieran cambiar el género de la araña fosilizada.

Los fósiles de araña bien conservados son inusuales

El fósil holotipo es el de una hembra adulta conservada casi por completo de manera comprimida en rocas sedimentarias fruto de la ceniza expulsada por una actividad volcánica.

Vivió hace 165 millones de años, es decir a mediados del Jurásico, por lo que convivió con los dinosaurios. Con esta cronología, también es el fósil de araña más antiguo conocido. Su cuerpo mide unos 24,6 milímetros y sus patas delanteras alcanzan los 56,5 milímetros de longitud. Un estudio de 2013 analizó el fósil de un macho de la misma especie, fue entonces cuando surgieron las dudas acerca de la correcta clasificación de la araña entre los géneros Mongolarachne y Nephila. Este segundo fósil tenía un cuerpo de 16,54 milímetros y patas de hasta 58,2 milímetros.

Es una suerte que los investigadores pudieran hacerse con dos fósiles tan extraordinariamente bien conservados de arañas ya extintas, puesto que sus delicados cuerpos suelen descomponerse antes de fosilizar:

“No solo ves los pelos en las piernas, sino pequeñas cosas como los tricobotrios, que son muy, muy finos. Se usan para detectar vibraciones del aire. Hay un grupo muy distinto de ellos y tienen un tamaño muy distinto”.

Así lo expresaba el profesor Paul A. Selden, del Instituto Paleontológico y Departamento de Geología de la Universidad de Kansas, que encabeza los estudios acerca de esta especie de araña que ha tenido que ser cambiada de género.

Cambios en la interpretación de la especie

El fósil de la hembra se encontró en 2005 en la Formación Jiulongshan, en el condado de Ningcheng, al noroeste de China. Fue visto por agricultores de la zona interior de Mongolia, que pusieron sobre aviso a los expertos.

Sin embargo, no fue hasta 2011 cuando se publicó en la revista “Biology Letters” los resultados de la investigación, debido a la gran dificultad que supuso analizar y clasificar el fósil de la araña. Fue entonces cuando le vieron un mayor parecido al grupo de arañas Nephila, por lo que nombraron a la nueva especie como Nephila jurassica dado el período al que pertenece el fósil.

Dos años después de la publicación, en 2013, los investigadores hallaron otro fósil de la misma especie, esta vez un macho. El nuevo hallazgo permitió entonces comparar el fósil de la hembra con otro de su misma especie, lo cual ayuda mucho a los especialistas. Si bien, las evidencias observadas en el segundo fósil solo hicieron complicar la vida al equipo de investigación.

El macho presenta un tamaño muy similar al de la hembra, una característica que no coincide con las arañas actuales del género Nephila, las cuales tienen un dimorfismo sexual notable ya que las arañas hembras son diferentes y bastante más grandes que los machos:

“El macho no puede acomodarse en Nephilidae debido a su morfología pedipalpo, por lo que se erige el nuevo género Mongolarachne y la familia Mongolarachnidae para la especie”.

Errores comunes en la paleontología

La historia de la paleontología está llena de ejemplos similares a este, en el que las interpretaciones originales son modificadas o totalmente anuladas por el descubrimiento de nuevos materiales que proporcionan datos y evidencias imposibles de conocer con anterioridad. En concreto, el dimorfismo sexual ya se la jugó a los investigadores encargados de clasificar a los moas gigantes de Nueva Zelanda. El tamaño de las hembras era tan superior al de los machos que, en un principio, se tomaron por especies distintas que hoy día se tienen por la misma. Normalmente pasan años para que la ciencia encuentra nueva información que permita cambiar y mejorar este tipo de clasificaciones, pero en el caso de estas arañas prehistóricas, fue curioso vivir el cambio de género gracias al hallazgo de restos fósiles acontecidos en la misma década.

La nueva clasificación, propone estas rañas fosilizadas como un género más cercano a Deinopis, conocida como las arañas cara de ogro. Estos animales tienen una dieta carnívora y cazan con un método curioso. En vez de tejer una tela en la que caen sus presas, estas se envuelven la telaraña alrededor de sus propias patas para lanzarse a cazar y despliegan su pegajoso hilo para atrapar al vuelo a sus presas.

No podemos descartar en absoluto (de hecho sería lo idóneo) que nuevos materiales fósiles encontrados aporten más información y la descripción de estas arañas del jurásico vuelva a cambiar. Qué duda cabe: la paciencia es la madre de la ciencia.

Referencias:

Selden, P. 2011. A golden orb-weaver spider (Araneae: Nephilidae: Nephila) from the Middle Jurassic of China. Biology Letters, 7, 5, 775-778. DOI: 10.1098/rsbl.2011.0228.

Selden, P. 2013. A giant spider from the Jurassic of China reveals greater diversity of the orbicularian stem group. Naturwissenschaften 100, 1171-1181. DOI: 10.1007/s00114-013-1121-7.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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