Me acosté con un ET: el peculiar mundo de las abducciones

Muchas personas creen que los extraterrestres se dedican a secuestrar seres humanos con el objetivo de producir niños; somo las cobayas en un experimento de cría. ¿Realmente es cierto el fenómeno de la abducción?

 

Los extraterrestres están llevando a cabo un estudio genético y es la propia especie humana el sujeto de un experimento de cría. Uno de los propósitos por los cuales vienen a la Tierra es para abducir humanos y producir otros seres. No es un programa de reproducción sino de producción: el objetivo de la abducción es la creación de niños.

El fenómeno de las abducciones, casi una epidemia durante las dos últimas décadas del siglo pasado, tuvieron su reflejo en la pequeña pantalla. Desde el agente Fox Mulder de la serie de televisión Expediente X, a quien los extraterrestres devuelven casi muerto tras inocularle un virus extraterrestre, a la miniserie producida por Steven Spielberg Taken, que narra la vida de tres familias estadounidenses a lo largo de cuatro generaciones y unidas por su contacto con extraterrestres.

En el cine una película que levantó cierta polémica fue La cuarta fase. Estrenada en 2009 y dirigida por el cineasta nigeriano Olatunde Osunsanmi, estaba protagonizada por la actriz matazombis de Resident Evil Milla Jovovich. El filme se desarrolla en el pueblo de Nome, Alaska, y en ella se afirma que está basada en hechos reales pues, según se dice en la película, allí se han dado una cantidad desproporcionada de abducciones alienígenas durante los últimos cuarenta años. La película cuenta la historia de la psicoterapeuta Abigail Tyler, interpretado por la Jovovich, y alterna la dramatización con metraje supuestamente real proveniente de los archivos de la verdadera Tyler. La la película muestra cómo los pacientes con problemas para dormir recibían visitas de seres de otro planeta a los que describen como lechuzas y que hablan en el antiguo idioma sumerio.

Pero la película es totalmente ficticia y fue duramente criticada por usar el nombre de personas reales desaparecidas en esa ciudad de Alaska. Porque en Nome, por suerte, los extraterrestres no campan a sus anchas.

El fenómeno de las abducciones nació el 19 de septiembre de 1961 cuando el matrimonio interracial de Barney y Betty Hill creyó ser perseguido por una luz que se movía por el cielo. Según contaron, para esquivarla decidieron desviarse por carreteras secundarias llegando a su casa dos horas más tarde. Entonces Betty empezó a leer libros de ovnis y a sufrir pesadillas. Preocupados, acudieron al psiquiatra Benjamin Simon y, bajo hipnosis, relataron una historia terrorífica: habían sido sometidos a examen médico en un platillo volante y, tras borrarles la memoria, fueron liberados.

El caso de los Hill no habría pasado del archivador del psiquiatra si no hubiera sido por la pluma del periodista sensacionalista John G. Fuller que publicó cinco años después el libro Viaje interrumpido. Este libro superventas definió que lo que a partir de entonces iban a ser los ingredientes necesarios para reconocer una abducción: extraterrestres realizando prácticas médicas, una carretera secundaria, un tiempo perdido, borrado de memoria…

Los abducidos no están mal de la cabeza

La verdad es que si las abducciones son ciertas y hacemos caso a los números que manejan quienes defienden su realidad, los extraterrestres han secuestrado del orden de 100 millones de personas. ¿Es creíble que semejante programa de raptos en masa pueda pasar absolutamente desapercibido para todo el mundo? Como Carl Sagan ironizó, “es sorprendente que la mayoría de los vecinos ni siquiera se hayan dado cuenta de ello”. Y todo eso sin que exista la más mínima prueba física de la existencia de las abducciones.

Podríamos pensar que aquellos que afirman haber contactado con extraterrestres sufren de alguna psicopatología, pero lo cierto es que diferentes estudios psicológicos demuestran todo lo contrario. Ahora bien, estos trabajos sí ponen de manifiesto ciertos rasgos de la personalidad que parecen ser característicos de quienes las sufren. Los abducidos suelen ser personas muy inventivas, creativas y originales: es lo que en psicología se llama fantasy prone o tendente a la fantasía. Al parecer, alrededor del 4% de los seres humanos muestra este peculiar rasgo de personalidad.

¿Pero eso es todo? ¿Se imaginan que ha pasado y ya está? No, las cosas no son tan simples. Porque para saber si has sido abducidos debes someterte a hipnosis. La razón es simple: además de secuestrarte y experimentar contigo, los extraterrestres te borran cualquier recuerdo de lo que te hicieron. Pero los pobres no son muy duchos a la hora de hacerlo porque esos recuerdos quedan enterrados en el subconsciente y solo bajo hipnosis se consiguen sacar a la luz. Y aquí está el quiz de la cuestión: desde los años 1980 sabemos que bajo hipnosis nuestro cerebro fabrica recuerdos de cosas que no han sucedido. De hecho, eso es lo que pudo sucederle a Betty Hill: primero empezó a leer sobre extraterrestres y luego, bajo hipnosis, 'recordó' haber sido secuestrada por ellos.

También hay otra característica que comparten los que creen haber sido abducidos: presentan una mayor incidencia de la llamada parálisis del sueño.

Abducción vs parálisis del sueño

Si usted se despierta y descubre que no puede mover ni un músculo salvo los ojos, siente una presencia en la habitación la cual, además, parece estar presionando sobre su pecho impidiéndole respirar, escucha ruidos y nota como descargas eléctricas, está sufriendo una. Todo sucede durante la fase del sueño conocida como REM, caracterizada por un rápido movimiento ocular. Es en este momento cuando soñamos y durante el cual nuestros cuerpos están paralizados, lo cual una buena medida que toma nuestro cerebro para impedir que nos hagamos daño involuntariamente al movernos en sueños. Pero puede suceder que la fase REM no se desarrolle correctamente y nos despertemos antes de que pase la parálisis.

El consiguiente pánico que provoca esta situación puede verse acrecentado por alucinaciones hipnopómpicas, que aparecen de manera natural en el despertar, como la de un ser luminoso situado a los pies de la cama. Este terror es tan vívido que parece real.

La parálisis del sueño le sucede al 30% de la población y el 5% de los que la han tenido viene acompañada por alucinaciones visuales, táctiles y auditivas. Hora bien, no debe preocuparnos que nos estemos volviendo locos: la parálisis del sueño es tan síntoma de problemas psiquiátricos como lo puede ser el hipo. Sin embargo, el ser humano debe buscar una explicación a eso que le ha sucedido y que, para él, ha sido completamente real. Y ahí tenemos a los extraterrestres; otros ven vampiros, ladrones o fantasmas de familiares muertos.

Por supuesto semejante explicación no satisface ni a ufólogos ni a abducidos. Tanto unos como otros quieren creer que existe una especie de progrom alienígena contra los humanos donde se dedican a violar, extraer óvulos, succionar semen e introducir sondas rectales, entre otros experimentos médicos. Resulta llamativo ese interés de los extraterrestres por el sexo y no por facultades puramente humanas y no compartidas por el resto de las especies de este planeta. Y, curiosamente, toda esta historia sexual de extraterrestres y humanos se originó en un país que es paradigma del puritanismo y la doble moral sexual, algo que nos debería dar una pista del lugar de donde vienen esos supuestos ETs: del interior de nuestras cabezas.

Referencias:

Clancy, S. (2007) Abducted, Harvard University Press

Klass, P. J. (1989) UFO Abductions: A Dangerous Game, Prometheus Books

Miguel Ángel Sabadell

Miguel Ángel Sabadell

Me licencié en astrofísica pero ahora me dedico a contar cuentos. Eso sí, he sustituido los dragones y caballeros por microorganismos, estrellas y científicos de bata blanca.

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