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Los rayos pudieron dar origen a la vida en la Tierra

Aparece una nueva pieza en el rompecabezas del origen de la vida terrestre, según un nuevo estudio.

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Hace entre 3.500 y 4.500 millones de años, cerca de un trillón de rayos cayeron sobre nuestro planeta, momento en el que surgieron los primeros organismos vivientes, según estima una nueva investigación liderada por científicos de las universidades de Yale y Leeds y que recoge la revista Nature.

 


El misterio de la receta de la vida

Uno de los misterios más relevantes para la ciencia es cómo comenzó la vida en la Tierra y si también apareció en otros planetas. Este estudio pone sobre la mesa que esta lluvia masiva de descargas eléctricas habría contribuido con un ingrediente clave para la vida: el fósforo.

El fósforo es uno de los seis elementos cruciales para la vida (siempre tal y como la conocemos, claro), necesario para la creación de biomoléculas como base de la vida, y aunque es común en la Tierra moderna, puede que no siempre haya sido así. De hecho, hace miles de millones de años, no era fácil encontrarlo. En el pasado lejano, cualquier cantidad de fósforo estaba encerrado dentro de minerales insolubles, inaccesibles para el despertar de la vida.

 


Entonces, ¿cómo llegó el fósforo a nuestro planeta?


El surgimiento de la vida en la Tierra dependió de un cóctel muy concreto de ingredientes críticos, uno de los cuales ya hemos dicho que es el fósforo reactivo. Los científicos examinaron primero los meteoritos: trozos de rocas espaciales como asteroides y cometas que caen a la superficie de la Tierra. Los meteoritos que contenían el mineral de fósforo schreibersita, soluble en agua, se habrían estrellado en la superficie de la Tierra con suficiente frecuencia para crear las condiciones necesarias para la vida biológica. Pero...

 

 

Hay un problema en este planteamiento.


Habrían sido necesarias bastantes más rocas espaciales estrellándose en la Tierra de las que se piensa que habían caído en nuestro planeta, pues en el momento en el que se cree que despertó la vida, hace entre 3.500 y 4.500 millones de años, la frecuencia de las colisiones de meteoritos en la Tierra se desplomó a medida que la mayoría de los planetas y lunas de nuestro sistema solar habían empezado a tomar forma.

 


¿Qué trajo el fósforo, entonces?

Precisamente otra fuente de fósforo importante es la schreibersita, que también podemos encontrar en las fulguritas, que se forman cuando un rayo golpea el suelo. Los rayos pueden calentar las superficies a casi 2.760 grados Celsius, forjando nuevos minerales que antes no estaban allí. Para examinar esta hipótesis, los investigadores crearon una simulación informática para averiguar cuántos rayos cayeron sobre la Tierra en el momento en que la vida comenzó a aparecer, cuando la atmósfera de la Tierra era significativamente más rica en CO2 (y, por tanto, más caliente y propensa a tormentas). Fueron de 1 a 5.000 millones de relámpagos cada año.

Así, durante 1.000 millones de años, hasta un quintillón de rayos habría golpeado la superficie de nuestro joven planeta, liberando individualmente un poco de fósforo utilizable. Según sus cálculos, los rayos habrían dejado entre 110 y 11.000 kgs de fósforo al año, algo que podría haber marcado la diferencia para el surgimiento de la vida. Pues si bien el rango es amplio, hasta el extremo más bajo habría sido suficiente para alimentar a las primeras formas de vida.

Este trabajo nos ayuda a comprender cómo se pudo haber formado la vida en la Tierra y cómo aún podría estar formándose en otros planetas similares a la Tierra", explica Benjamin Hess, autor principal del estudio

La chispa de la vida, más que nunca.

 

 

Referencia: Lightning strikes as a major facilitator of prebiotic phosphorus reduction on early Earth, Nature Communications (2021). DOI: 10.1038/s41467-021-21849-2 , dx.doi.org/10.1038/s41467-021-21849-2

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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