Los primeros pobladores de América pudieron ser más carroñeros que cazadores

Varios experimentos realizados con puntas Clovis indican que la caza de mamuts fue poco probable.

Desde que se descubrieron las puntas Clovis se ha pensado que una de las primeras culturas humanas de América se dedicó a una caza tan activa que incluso extinguió la megafauna del continente. Pero un nuevo estudio pone en duda la capacidad de estas herramientas de piedra para matar mamuts, por lo que las puntas podrían haber sido usadas como cuchillos para desgarrar piel y carne más que como puntas de lanzas con las que penetrar la dura piel del mamut.

Cazadores, pero no tanto

Corría el año 1929 cuando se hallaron unas piedras talladas con forma de punta en Blackwater Draw, un canal cercano a la ciudad de Clovis, en Nuevo México. Los científicos creían haber hallado las herramientas de los primeros pobladores de América. No solo eso, sino que las puntas fueron encontradas esparcidas entre fósiles de mamuts. No hizo falta más evidencias para sostener que aquellos humanos de la Edad de Piedra americana eran cazadores experimentados capaz de acabar con presas tan grandes como un mamut de entre 7 y 10 toneladas, que podían alcanzar los cuatro metros de altura. Una docena de yacimientos norteamericanos mostraban huesos de mamuts y otras criaturas como camellos y caballos con daños realizados por estas puntas Clovis. Estos lugares se asumieron como zonas de matanza y la abundancia de restos similares fue lo que llevó a pensar que los humanos fueron los culpables, a través de la caza, de la extinción de sus enormes presas. 

Puntas Clovis
Puntas Clovis de distintos tamaños. Eren et al. 2020.

Sin embargo, Metin Eren, de la Universidad Estatal de Kent, en Ohio, encabeza un equipo de investigación que ha puesto en duda estas afirmaciones acerca de la cultura Clovis. Una serie de experimentos han desembocado en unas conclusiones que podrían acabar con la visión tradicional del ser humano en la prehistoria de América. Sobre todo, Eren y sus compañeros han comprobado hasta qué punto es posible matar a un mamut con lanzas de puntas Clovis. Los resultados defienden que tanto la evidencia experimental como una nueva interpretación de los datos arqueológicos ponen en duda la eficiencia de las puntas Clovis para cazar proboscidios (mamuts y mastodontes). Las conclusiones descritas en un artículo publicado en la revista “Journal of Archaeological Science” sostienen que: 

“Debido a la geometría de la punta ancha y gruesa de las puntas de Clovis, su profundidad de penetración en un cadáver habría sido relativamente limitada, lo que habría hecho que fuera poco probable que alcanzaran los órganos vitales bien protegidos de un proboscídeo e infligieran heridas letales”.

Por lo tanto, las puntas Clovis no tendrían una única o principal función como armas especializadas para la caza de megafauna, ni el mamut sería una pieza tan importante en la dieta de los primeros pobladores de América. Según Eren: 

“No está claro que las puntas Clovis unidas a las lanzas pudieran incluso haber penetrado la piel de un mamut. Tenemos que dejar de suponer que la gente de Clovis y los grupos anteriores de la Edad de Piedra [en Asia y Europa] deben haber sido cazadores de mamuts".

Metin Eren y su equipo investigaron los restos fósiles de mamuts colombinos (Mammuthus columbi, la especie que cazarían los Clovis) para reconstruir las medidas, el grosor y disposición de piel, carne, grasa y huesos a los que se enfrentarían los cazadores para dar muerte a uno de estos especímenes. Según estos cálculos: 

“Una punta Clovis tuvo que sumergirse de 17 a 30 centímetros de profundidad para matar a un mamut”. 

¿Es esto posible? Varios experimentos concluyen que sí, pero es algo muy difícil de lograr.

Los experimentos con puntas Clovis

En un experimento se lanzaron puntas Clovis de distintos tamaños. Incrustadas en lanzas de madera, cada punta fue lanzada 30 veces por un dispositivo que igualaba la fuerza de las personas más expertas en el uso de lanzas. El objetivo de los disparos fue un bloque de arcilla situado a 1,8 metros de distancia que ofrecía una resistencia incluso un poco menor a la que tendría la piel de un elefante actual. El experimento analizó más de 210 disparos que se clavaron con una profundidad media de 18,6 centímetros. Solo dos disparos lograron penetrar en la arcilla hasta los 28,6 centímetros. 

Experimento puntas Clovis
Profundidad promedio a la que las réplicas de puntas perforaron el objetivo de arcilla. Eren et al. 2021.

Supongamos que los cazadores Clovis incluso podían lanzar más fuerte de lo que lo hacía la máquina utilizada para el experimento. Atacar a un animal en movimiento y lograr clavarle una lanza que atravesara piel, grasa y tejidos hasta un órgano interno era poco probable y se necesitarían demasiados intentos ante un mamut que huiría o cargaría contra sus atacantes antes de verse mortalmente herido. 

Todo ello, teniendo en cuenta de que las lanzas no golpearían contra las costillas del mamut, lo que rompería las puntas Clovis. En otro experimento, Eren disparó 203 réplicas de diferentes tipos de puntas Clovis contra tablas de roble, un material menos resistente que las costillas humanas. La mayoría de los proyectiles se rompieron en el primer tiro, solo tres aguantaron un segundo lanzamiento para acabar también rotas. Sin embargo, de 74 puntas Clovis halladas entre huesos de mamuts, solo 12 se habían roto. En cambio, 10 de las 19 puntas asociadas a la caza de bisontes, una presa más asequible, aparecieron rotas. 

Por tanto, los investigadores creen que estos datos arqueológicos junto a los experimentos responden a un mayor intento de caza de bisontes, y no tanto de mamuts, cuya carne se consumiría más a menudo una vez muerto el animal, es decir, en una dieta carroñera. 

De las 10 000 puntas Clovis rescatadas por arqueólogos, ninguna ha sido hallada incrustada en huesos de caza mayor. Por tanto, las marcas de puntas Clovis en los huesos de mamuts se han interpretado en este estudio como una evidencia del uso de estas puntas como cuchillos para descuartizar y cortar la carne de estos grandes animales. Es posible que cazaran esporádicamente algún mamut, pero los experimentos invitan a pensar que las puntas Clovis se utilizaron para cortar todo tipo de materiales y no como puntas únicamente dedicadas a la caza. 

Referencias:

M. Eren et al. 2021. On the efficacy of Clovis fluted points for hunting proboscideans. Journal of Archaeological Science: Reports 39, 103166. DOI: 10.1016/j.jasrep.2021.103166.

M. Eren et al. 2020. North American Clovis point form and performance: An experimental assessment of penetration depth. Lithic Technology  45, 4, 263-282. DOI: 10.1080/01977261.2020.1794358.

M. Eren et al. 2021. North American Clovis point form and performance II: An experimental assessment of point, haft and shaft durability. Lithic Technology 47, 1, 38-51. DOI: 10.1080/01977261.2021.1926724.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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