Los meteoritos que llegan a la Tierra podrían alcanzar velocidades próximas a la de la luz

Algunos de los meteoritos que alcanzan la atmósfera de nuestro planeta podrían hacerlo a velocidades tan altas que estarían próximas a la velocidad de la luz, es decir, que desarrollarían velocidades relativistas.

Meteorito
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Diariamente, la Tierra recibe alrededor de 100 toneladas de materia extraterrestre en forma de granos de polvo. El 99 % de estos granos tiene un tamaño aproximado de entre 0,05 y 0,5 milímetros

Debido a su tamaño, todos ellos se desintegran en la reentrada en la atmósfera terrestre, originando las llamadas estrellas fugaces; y solo unos pocos, de mayor tamaño, alcanzan la superficie terrestre. El más grande conocido tiene 2,7 metros de largo por 2,4 metros de ancho y una masa estimada de 59 toneladas. Fue encontrado en Hoba Oeste, en Namibia. 

Los meteoroides más rápidos se desplazan a 42 kilómetros por segundo (km/s). Sin embargo, los que logran atravesar la atmósfera llegan a la superficie a velocidades mucho más bajas: por ejemplo, el meteorito Cañón del Diablo, que medía 50 metros de diámetro y tenía una masa aproximada de 30 000 toneladas, se estma que impactó hace 50 000 años contra la superficie terrestre a una velocidad de 12 km/s. Sin embargo, podría existir, teóricamente, una serie de objetos, aún no detectados, que viajarían a una velocidad mucho mayor: a una fracción de la velocidad de la luz.   

Al 1 % de la velocidad de la luz

Se considera una velocidad relativista aquella que representa un porcentaje significativo de la velocidad de la luz y que por ello obliga a tener en cuenta los efectos de la relatividad especial. Estos objetos que impactarían sobre la atmósfera terrestre al 1 % de la velocidad de la luz probablemente estarían sujetos a estos efectos. Estamos hablando de una velocidad de 3 000 km/s.

Es lo que han planteado astrónomos de la Universidad de Harvard en un nuevo estudio. Estos meteoritos tendrían un tamaño de entre 1 y 10 centímetros de diámetro y podrían ser el resultado de supernovas cercanas que hacen que las partículas se aceleren a velocidades sub-relativistas o incluso relativistas, es decir, a varios miles de veces la velocidad del sonido o a una fracción de la velocidad de la luz.

Según explica uno de los autores del estudio, Amir Siraj:

“La evidencia empírica indica que al menos una supernova ha hecho precipitar elementos pesados en la Tierra en el pasado” [...] Se desconoce la fracción de masa contenida en pequeños grupos, pero si solo el 0,01% de la eyección de polvo está contenida en objetos de tamaño milimétrico o mayor, esperaríamos que uno aparezca en la atmósfera de la Tierra como un meteorito sub-relativista cada mes, según la tasa de supernovas de la Vía Láctea.”

Para confirmar que estos meteoritos tan rápidos son reales, se requeriría de una infraestructura que aún no existe y que, entre otros elementos, debería incorporar micrófonos para captar infrasonidos e instrumentos de medición de temperatura por infrarrojos. Estos son elementos importantes que podrían detectar la firma acústica y los flashes ópticos de los meteoritos, pues a tales velocidades es de suponer que originarían una onda de choque, que podría ser captada por un micrófono, y también un destello brillante de radiación visible, captada por el instrumento de medición de temperatura por infrarrojos. Según los cálculos, sería necesaria una red global de unos 600 detectores para registrar estos veloces objetos teóricos.

Estos cuerpos también serían objeto de efectos relativistas como los que tienen lugar en, por ejemplo, los satélites artificiales que orbitan a la Tierra: por esa razón, en los satélites para el GPS se usan relojes atómicos tanto en tierra como en el propio satélite, a fin de calcular el desfase horario y así evitar que se pierda la calibración (este desfase, en el transcurso de un solo día, acumularía un error de kilómetros en las mediciones del GPS).

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