Los mamíferos no fueron los primeros seres de sangre caliente

Este rasgo evolucionó hace 233 millones de años, 30 millones de años antes de que los verdaderos mamíferos caminaran sobre la Tierra, según un nuevo estudio.

 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Witwatersrand (Universidad de Wits) determinaron que la aparición de la sangre caliente, un rasgo clave en los mamíferos, surgió durante una época de inestabilidad climática hace unos 233 millones de años. Justo cuando las regiones medianamente frías se volvieron extremadamente cálidas.

 


¿Sangre caliente o no?

Usando un método novedoso que analiza el tamaño y la forma de los canales del oído interno, los científicos sugieren en esta nueva investigación publicada en la revista Nature, que los ancestros de los mamíferos repentinamente se volvieron de sangre caliente hace unos 233 millones de años.

Si bien la endotermia (sangre caliente), no es exclusiva de los mamíferos, pues las aves, los únicos dinosaurios vivos, también son de sangre caliente, sí que es una de las características clave de los mamíferos, ya que les permite regular la temperatura interna de su cuerpo mediante el control de sus tasas metabólicas. Es lo que permitió a los mamíferos ocupar nichos ambientales desde el polo hasta el ecuador y capear la inestabilidad de los climas del pasado.

"Por primera vez, podemos rastrear a través de la evolución la consecuencia directa del origen de la endotermia en la anatomía esquelética de nuestros ancestros premamíferos", explican los autores.

 


Momento histórico: hace unos 230 millones de años


Las estructuras del oído interno de los mamíferos y sus ancestros son la clave para resolver ese misterio.

Los investigadores compararon canales semicirculares en 341 animales: la mayoría de los fósiles en este estudio se encontraron en Sudáfrica. Hay un líquido que responde a los movimientos de la cabeza, rozando las diminutas células ciliadas del oído y ayudando a mantener el sentido del equilibrio. Ese líquido puede volverse más espeso o más delgado dependiendo de la temperatura corporal.

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Luzia Soares

Cuando las temperaturas subieron, la viscosidad del líquido del oído interno se volvió líquida y en un oído interno grande no tendría la capacidad de decirle al cerebro qué hacer, por lo que fue entonces cuando el tamaño del oído interno se redujo.


Es un enfoque novedoso, ya que hasta este estudio, el oído interno solo se usaba para estudiar el movimiento de organismos fósiles.


Los investigadores crearon una herramienta llamada "índice de termomotilidad" para vincular la sangre caliente con esas dimensiones del oído interno en 341 vertebrados diferentes. Teniendo en cuenta las diferencias de tamaño, el valor de este índice resultó seguir de cerca la temperatura corporal de un animal, desde peces hasta reptiles y mamíferos. Los reptiles tenían valores de índice bajos; los mamíferos eran altos. Luego, el equipo aplicó este índice a los canales auditivos fosilizados de 56 especies de ancestros de mamíferos extintos. Para su sorpresa, los datos mostraron un cambio brusco en la morfología del oído interno hace unos 233 millones de años. Eso correspondería a un aumento en la temperatura corporal de entre 5 y 9 grados centígrados, lo que sugiere que la endotermia evolucionó abruptamente en ese momento, concluyen los expertos.

El momento del supuesto cambio, hace unos 233 millones de años, corresponde a un interludio geológicamente breve de clima altamente inestable conocido como el episodio pluvial de Carnian o evento pluvial de Carnian (del período Triásico tardío).

Este hallazgo destaca que el Triásico fue un tobogán en la historia, con un comienzo tremendamente caluroso tras la “Gran Mortandad”; luego, el episodio pluvial de Carnian y, finalmente el amanecer de los mamíferos y dinosaurios, que lograron sobrevivir. Un momento crucial en la historia de la vida en la Tierra.

Referencia: R. Araújo et al. Inner ear biomechanics reveals a Late Triassic origin for mammalian endothermy. Nature. Published online July 20, 2022. doi: 10.1038/s41586-022-04963-z.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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