Los latidos del corazón de varias personas se sincronizan al escuchar una historia

Los corazones de los oyentes laten al unísono siempre y cuando estos presten atención a la historia que se les está narrando.

Grupo de amigos hablando
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Un nuevo estudio ha descubierto que el corazón de varias personas puede latir al unísono cuando están atentas a una historia que se les está contando. Y lo más sorprendente de todo es que no es necesario que estén en la misma habitación, sino que pueden encontrarse a kilómetros de distancia.

La neurocientífica del Instituto del Cerebro de París Pauline Pèrez y sus colegas controlaron el ritmo cardíaco de los voluntarios durante una serie de experimentos, utilizando un electrocardiograma. Al escuchar un fragmento de un minuto de 20.000 leguas de viaje submarino en un experimento, o unos minutos de vídeos instructivos en otro, se observó que las frecuencias cardíacas de los participantes se sincronizaban, independientemente del lugar en el que se encontraran.

La prueba con el vídeo instructivo demostró que este fenómeno no estaba ligado a la emoción, algo que estudios anteriores habían teorizado tras observar esta sincronía en personas que veían la misma película.

Lo que sí se vio es que, si se interrumpía la concentración de los voluntarios, haciéndolos contar hacia atrás o con ruidos que los sacaban de su escucha atenta, se disminuía la sincronía de los latidos, así como su capacidad para recordar la narración.

Se ha demostrado que para recordar algo se necesita ser consciente de lo que se está haciendo. Esto sugiere que nuestros corazones laten al mismo tiempo que el procesamiento consciente de la narración por parte de nuestra mente, explican los investigadores. "Lo importante es que el oyente preste atención a las acciones de la historia", dice el neurocientífico del Instituto del Cerebro de París Jacobo Sitt. "No se trata de las emociones, sino de estar comprometido y atento, y de pensar en lo que va a pasar a continuación. El corazón responde a esas señales del cerebro".

Los investigadores realizaron un último experimento para reforzar este requisito de prestar atención. En él participaron 19 pacientes inconscientes y 24 voluntarios sanos. Tal y como se esperaba, la mayoría de los pacientes no sincronizaron los latidos de sus corazones. Sin embargo, dos sí que lo hicieron. Uno de ellos recuperó la conciencia. "Estos resultados sugieren que los [latidos sincronizados] de los pacientes podrían ser portadores de información pronóstica con un énfasis específico en el procesamiento verbal consciente", escribe el equipo en su artículo.

"Hay mucha literatura que demuestra que las personas sincronizan su fisiología entre sí. Pero la premisa es que de alguna manera están interactuando y están físicamente presentes en el mismo lugar", dice Lucas Parra, coautor del estudio e ingeniero biomédico. "Lo que hemos descubierto es que el fenómeno es mucho más amplio, y que el simple hecho de seguir una historia y procesar un estímulo provoca fluctuaciones similares en el ritmo cardíaco de las personas. Es la función cognitiva la que hace subir o bajar el ritmo cardíaco".

Pèrez y su equipo sospechan que las palabras individuales, así como el significado general de la narración y las emociones que inspiran, impulsan la sincronización, y señalan que una narración cohesiva es crucial para crear la actividad sincronizada que se observa en los escáneres cerebrales.

Sin embargo, los investigadores advierten que se trata de un estudio muy pequeño, en el que cada uno de los experimentos constaba de solo unos 20-30 sujetos, por lo que los resultados necesitan ser verificados en grupos más grandes de personas. Las comparaciones con los escáneres cerebrales podrían ayudar a determinar si las narraciones son también la causa de la sincronización de los latidos del corazón.

 

Fuente: Conscious processing of narrative stimuli synchronizes heart rate between individuals. Cell Reports. Pauline Pérez, Jens Madsen, Leah Banellis, Bașak Türker, Federico Raimondo, Vincent Perlbarg, Melanie Valente, Marie-Cécile Niérat, Louis Puybasset, Lionel Naccache, Thomas Similowski, Damian Cruse, Lucas C. Parra, Jacobo D. Sitt. DOI: https://doi.org/10.1016/j.celrep.2021.109692

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