Los glaciares de Groenlandia liberan mercurio al derretirse

Un estudio revela que las concentraciones de este elemento tóxico en los ríos y fiordos conectados a la capa de hielo de Groenlandia son comparables a las de las aguas contaminadas de la China industrial.

deshielo Groenlandia
Jade Hatton/University of Bristol.

Una nueva investigación acaba de revelar que las concentraciones de mercurio en las aguas de deshielo de los glaciares de Groenlandia son similares a las que se encuentran en los ríos altamente contaminados de la China industrial. Este hallazgo inesperado, que se publica en la revista Nature Geoscience, plantea muchos interrogantes sobre los efectos del derretimiento de los glaciares a consecuencia del cambio climático.

El estudio consistía, inicialmente, en la toma de medidas de las aguas de tres ríos y dos fiordos cercanos a los glaciares de Groenlandia para estudiar la calidad del agua del deshielo y su influencia sobre los ciclos de nutrientes en esta zona que además es importadora de marisco a nivel internacional. Uno de los elementos que midieron fue el mercurio, un compuesto potencialmente tóxico, pero no esperaban encontrar concentraciones tan elevadas en esa zona en concreto.

Para hacernos una idea, el contenido medio de mercurio en un río sin contaminar es de entre uno y diez nanogramos por litro, lo que equivale a una cantidad del elemento del tamaño de un grano de sal en una piscina olímpica. Sin embargo, en los ríos muestreados se han encontrado niveles de mercurio disuelto de en exceso de 150 nanogramos por litro. Además, el mercurio en partículas transportado por la harina glaciar -el sedimento que da a los ríos glaciares un aspecto lechoso- se encontró en concentraciones muy altas, de más de 2000 nanogramos por litro.

¿Cuál es el origen del mercurio?

Como ya hemos comentado, los científicos no esperaban este hallazgo, y su descubrimiento les plantea muchos interrogantes. "Naturalmente, tenemos hipótesis sobre lo que está dando lugar a estas altas concentraciones de mercurio, pero estos hallazgos han planteado una gran cantidad de preguntas para las que aún no tenemos las respuestas", explica Rob Spencer, uno de los autores.

Para empezar, los investigadores no tienen claro si en zonas más alejadas de la capa de hielo se encontraran cantidades tan elevadas, ni si ese mercurio detectado está entrando en la red alimentaria acuática, en cuyo caso se concentraría aún más. “Llevamos muchos años haciendo trabajo de campo en esta región al oeste de Groenlandia y sabemos que los glaciares exportan nutrientes al océano, pero el descubrimiento de que también pueden liberar elementos potencialmente tóxicos revela una nueva y preocupante dimensión de la influencia del derretimiento de los glaciares en la calidad del agua. Es necesario investigarlo más”, argumentan los autores.

La pesca es la industria principal de Groenlandia y el país es un importante exportador de camarones de agua fría, fletán y bacalao. El hallazgo subraya la complicada realidad del rápido derretimiento de las capas de hielo en todo el mundo: se estima que aproximadamente el 10 % de la superficie terrestre de la Tierra está cubierta por glaciares, y estos entornos están experimentando cambios muy rápidos como resultado del aumento de las temperaturas. Científicos de todo el mundo trabajan para comprender cómo el calentamiento de las temperaturas y, por lo tanto, los glaciares que se derriten más rápidamente, afectarán los procesos geoquímicos críticos para la vida en la Tierra.

Nuevas fuentes de mercurio

Otro aspecto reseñable que revela el estudio tiene que ver con las fuentes de mercurio en los océanos, que hasta ahora se atribuían casi exclusivamente a la actividad industrial humana. “Todos los esfuerzos para manejar el mercurio hasta ahora han venido de la idea de que las concentraciones crecientes que hemos estado viendo en todo el sistema de la Tierra provienen principalmente de la actividad antropogénica directa, como la industria”, explica Jon Hawkings, investigador postdoctoral en la Universidad de Florida State. "Pero el mercurio procedente de entornos climáticamente sensibles como los glaciares podría ser una fuente mucho más difícil de gestionar".

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