Los glaciares, 'chivatos' del calentamiento global

Nos sumergimos en el interior del hielo de los polos de la mano de un investigador que los conoce muy de cerca.

Los resultados preliminares ya indican que la descarga glaciar es inmediata y muy sensible ante cualquier variación de la temperatura ambiental, corroborando así la idea de que, efectivamente, las masas de hielo son buenos indicadores del calentamiento de la Tierra. "Entre 1987 y el 2001, el caudal específico medido en la estación que tenemos en la base española en la Antártida se duplicó, es decir, salía el doble de agua del glaciar. Y en los tres años siguientes la cantidad se volvió a doblar", nos comenta el investigador.


El hombre, responsable del aumento de CO2 en la atmósfera

La velocidad a la que se derrite el hielo polar no es casual, y los científicos tienen esta relación bien estudiada. "El hielo continental se forma a partir de la nieve. Cuando cae una nueva nevada sobre el hielo, queda aire retenido dentro en forma de burbujas, y estudiándolas podemos conocer cómo era la composición de la atmósfera cuando cayó la nevada en cuestión. Y como consecuencia hemos reconstruido el clima de la Tierra", explica Eraso.

"Ahora ya hemos superado en valor promedio las 400 ppm y esto sigue aumentando de manera creciente"

"El dióxido de carbono de la atmósfera alcanzaba un mínimo en las épocas glaciares de 130 ppm (partes por millón) y en épocas cálidas interglaciares subía a 220 ppm. Y eso ha funcionado hasta el siglo XIX. Alcanzó las 300 ppm por primera vez en 1910, y ha seguido subiendo debido a la actividad humana. Ahora ya hemos superado en valor promedio las 400 ppm y esto sigue aumentando de manera creciente. Mi hipótesis es que la función del aumento de población en la Tierra encaja perfectamente con la de aumento de dióxido de carbono."


Los secretos de los glaciares


La actividad de Adolfo Eraso no se ha limitado a explorar la superficie de los glaciares sino que, como buen espeleólogo, también los ha visitado por dentro. Pero antes de sumergirse en el hielo, el investigador descubrió su pasión cuando bajaba pozos con su escuela de espeleología en Navarra. "Llegabas a un estrato impermeable en el que había ríos subterráneos, y al tomar las temperaturas me di cuenta de que estas iban en aumento. Para explicar este fenómeno, apliqué el efecto Joule, que analiza el comportamiento mecánico del calor. La circulación de estos ríos es turbulenta, por lo que se genera energía, y esto produce el aumento de temperatura observado".

Su sorpresa vino cuando, años más tarde, descubrió que el agua endoglaciar está a cero grados, y que su temperatura no aumenta a pesar del efecto Joule. El investigador tiene una teoría: "la energía turbulenta no se emplea en aumentar el calor sensible, sino en aumentar el calor latente de tansformación. En otras palabras: en fundir hielo. Por eso se mantiene siempre a cero grados, y en lugar de subir la temperatura aumenta el caudal".


Proyectos interrumpidos por los recortes


La ciencia ha sido una de las grandes afectadas por la crisis económica, y su impacto se ha notado en investigaciones de tanta actualidad como las que estudian el cambio climático o el deshielo de los polos. Debido a los recortes, Eraso lleva tres años sin embarcarse rumbo a los polos, y aunque los sensores instalados en ellos continúan midiendo sin descanso, de nada sirve si no hay nadie que pueda ir a recoger los datos.

Ante el abandono de las instituciones, Eraso y Karmenka se han constituido como asociación sin ánimo de lucro y están intentando dar continuidad a sus investigaciones a través de crowdfunding. En la página web de Glakma puedes encontrar toda la información sobre su proyecto e informarte sobre las opciones para apoyarles.

Etiquetas: calentamiento globalcambio climáticoglaciareshielo

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