Los genes de las superbacterias llegan al Ártico

Un equipo de científicos encuentra en el archipiélago Svalbard (Noruega) un gen que hace a los microorganismos ultrarresistentes a los antibióticos.

El gen blaNDM-1 es muy peligroso: convierte a los microorganismos que lo portan en muy resistentes a los antibióticos. Se conoce en los laboratorios desde hace algo más de una década, pero no se encontró en entornos naturales hasta 2010, cuando se detectó en aguas poco profundas de la ciudad india de Nueva Delhi. 

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha encontrado este mismo gen en muestras del suelo de las islas Svalbard, un archipiélago de soberanía noruega situado en el océano Glacial Ártico. Según el profesor David Graham (Universidad de Newcastle), director del trabajo, el gen ha viajado hasta allí en el sistema digestivo de aves migratorias, otros animales y las pocas personas que visitan ese remoto lugar: sus heces lo habrían dispersado en uno de los últimos lugares prácticamente vírgenes del planeta.

La peligrosa expansión de las superbacterias

El descubrimiento es preocupante. Como señala Graham, “pocos años después de la primera detección del blaNDM-1 en una zona urbana de la India, lo encontramos a más de 12.000 kilómetros, en una región donde el impacto humano es mínimo. Demuestra con qué rapidez se extiende la resistencia a los antibióticos, y nos advierte: las soluciones a este problema tienen que ser globales, no locales”. 

La resistencia a los fármacos antimicrobianos es una grave amenaza para la salud. Según un informe publicado por la OMS el pasado noviembre, el consumo excesivo de antibióticos puede acelerar el desarrollo de las superbacterias, especialmente peligrosas para los ancianos, los niños y los enfermos crónicos. En los países occidentales, el 17 % de las infecciones presentan ya resistencia a los antibióticos, porcentaje que se dispara en estados menos ricos pero muy poblados, como Brasil, Indonesia o Rusia, donde oscila entre el 40 y el 60 %. 

En España, las superbacterias matan a más de 35.000 personas al año, de acuerdo con datos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Infecciones como la neumonía, la gonorrea o la septicemia resultan cada vez más difíciles de tratar. Y según un informe de la UE, en 2050 morirán más personas por esta causa (unos 10 millones) que por el cáncer.

La evolución que nos amenaza

Como explica David Graham, “nuestro abuso de los antibióticos a escala global ha acelerado la evolución de los microorganismos a los que combaten, lo que ha creado nuevas cepas resistentes y superbacterias. Cuando se desarrolla un nuevo medicamento, estos patógenos logran evolucionar muy rápido y se hacen resistentes a sus efectos; por eso se están creando pocos antibióticos nuevos, porque cuesta mucho hacerlos para el poco resultado que dan”.

Desde su descubrimiento en 2008, el gen blaNDM-1 (y sus nuevas variantes) se ha encontrado en más de 100 países. Su peligro viene de su capacidad para sintetizar la proteína NDM-1, que hace a las bacterias resistentes incluso a los carbapenemas, antibióticos que se utilizan como último recurso contra las infecciones multirresistentes.  

Imagen: Glaciar Raudfjord, en las islas Svalbard (A. Weith / Wikipedia Commons). 

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Francisco Jódar

Francisco Jódar

Periodista. Curioso. Escéptico reincidente. Optimista feroz: no hay mañana, pero me levanto todos los días a las 6.

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