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Los cacahuetes, las nueces y las almendras no son 'auténticos' frutos secos

Las almendras y los anacardos son, en realidad, semillas dentro de una drupa o fruta de hueso.

fruto seco
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Catalogar los alimentos es más complicado de lo que parece. El tomate, por ejemplo, es una fruta aunque parezca una verdura. La berenjena, en cambio, es una baya (un fruto con una estructura carnosa que contiene semillas y es un tipo de fruta). Esto también sucede con los cacahuetes, los pistachos, los anacardos y las almendras, ya que la mayoría se hacen pasar por frutos secos. Sin embargo, desde el punto de vista botánico, no son frutos secos aunque se clasifiquen como tal.

Si un alimento es redondo, crujiente y viene envuelto en cáscara, la mayoría de las personas lo consideran una nuez. No obstante, una auténtica nuez botánica es una fruta seca con una sola semilla encerrada en una pared dura que no se divide, tal como argumenta Judy Jernstedt, científica de plantas de la Universidad de California (Estados Unidos).

Además, la cáscara exterior de un auténtico fruto seco es dura y no se abre por sí sola, como ocurre con las castañas, avellanas, bellotas o nueces. El resto de ‘frutos secos’, sin embargo, suelen tener dos semillas y se abren fácilmente. De hecho, debido a crecen en una vaina, técnicamente son legumbres, una familia de plantas que producen su fruto en una vaina y que tienen más en común con los guisantes que con los frutos secos.

pistachos
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Por otra parte, las almendras y los anacardos son, en realidad, semillas dentro de una drupa o fruta de hueso. Es decir, en lugar de tener una cáscara exterior dura, presentan una capa exterior carnosa que rodea al hueso que contiene la semilla, como sucede con los melocotones y las cerezas. Con muchas drupas (el mango o la ciruela, por ejemplo) nos comemos la fruta jugosa y tiramos el hueso. Pero, con otras drupas sucede justo lo contrario: se retira la cáscara exterior y nos comemos la semilla que está dentro del hueso.

Por eso, si los supermercados fueran más precisos con la botánica, no se hablaría de frutos secos sino de ‘legumbres de cacahuete’ o ‘semillas de almendras’. Además, estarían más cerca del de los guisantes que de las nueces. Asimismo, como asegura Jernstedt, cambiar los nombres ahora sería muy complicado para los consumidores, pues la mayoría de las personas tienen claras sus ideas culinarias y los consideran frutos secos.  

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