Los 5 fósiles de dinosaurio más impresionantes del mundo

Nidos completos llenos de crías, una cola de dinosaurio en ámbar, o una escena de lucha petrificada son algunos de los restos más espectaculares; una lista encabezada por el más icónico de todos los fósiles.

 

Existen miles de fósiles de dinosaurios. Actualmente, gracias a la cantidad de restos encontrados ya hay más de mil especies identificadas de dinosaurios mesozoicos. Pero la mayoría son restos de muy baja calidad, apenas fragmentos de huesos y dientes sueltos. No obstante, algunos ejemplares son buenos.

Excepcionalmente buenos. Fósiles realmente impresionantes.

5. Cachorros en su nido

En el año 2011, el paleontólogo David Fastovsky y su equipo describieron un notable descubrimiento en Mongolia. Se trata del fósil de un nido completo, de unos 70 cm de diámetro, pero a diferencia de la mayoría de nidos de dinosaurio, que contienen huevos, en este encontramos cachorros. Quince esqueletos de cachorros de Protoceratops, completamente articulados, con todos los cráneos en la misma orientación. Diez de ellos estaban completos. Todos en el mismo período de madurez física, y probablemente pertenecientes a una misma camada.

Nido con quince cachorros de ‘Protoceratops’ (Fastovsky, 2011)
Nido con quince cachorros de ‘Protoceratops’ (Fastovsky, 2011)

El tamaño relativamente grande de los individuos y el avanzado estado de desarrollo indicó a los investigadores que, tal vez, los juveniles de Protoceratops se mantenían en el nido durante bastante tiempo tras la eclosión y, por tanto, que existía un cuidado parental y cierta sociabilidad.

Todo parece indicar que los cachorros quedaron sepultados bajo una duna durante una tormenta de arena, un fenómeno relativamente común en el gran desierto que dominaba el cratón de Asia central durante el cretácico.

4. Atrapado en el ámbar

En diciembre de 2016, un descubrimiento revolucionario en el mundo de la paleontología dio la vuelta al mundo. En Myanmar (Birmania) se acababa de encontrar un fragmento de ámbar que encerraba en su interior algo más que los habituales insectos, arácnidos y restos vegetales. Embebido en la resina fosilizaba descansaba, ligeramente curvada, la cola de un dinosaurio.

Cola de coelurosaurio atrapada en ambar (Xing, 2016)
Cola de coelurosaurio atrapada en ambar (Xing, 2016)

Los investigadores identificaron al dueño de la cola como miembro de los Coelurosauria, un grupo que engloba terópodos tan conocidos como Compsognathus, Tyrannosaurus o Velociraptor. En este fósil de apenas 37 mm de longitud se conserva el esqueleto interno, restos de tejidos blandos y la cubierta de plumas. Incluso pudieron analizar la sangre fosilizada. Pero lo más llamativo de este fósil es que en lugar de observar las plumas aplanadas que encontramos en los fósiles rocosos, en este se podían estudiar en tres dimensiones, tal y como se disponían en el animal en vida.

Entre otras conclusiones, su estudio permitió inferir, comparándolo con otros restos fósiles de celurosaurios, que este grupo tenía una enorme variabilidad de plumajes, mucho más de lo que se pensaba.

3. Una siesta de millones de años

En el año 2017 se publicó el descubrimiento del calificado como dinosaurio mejor preservado de la historia. No es cierto, pues se trata de restos parciales y fragmentados, y hay algunos otros dinosaurios mucho mejor conservados —como los que se ven en el punto 2 y 1 de esta lista—, sin embargo, sí se puede considerar un fósil de conservación excepcional. Fue encontrado en un pozo abierto de la mina Suncor Millennium, en Alberta, Canadá.

Borealopelta en el Museo Royal Tyrrell de Alberta, Canadá (Wikimedia / CC4.0 BY-SA ケラトプスユウタ)
Borealopelta en el Museo Royal Tyrrell de Alberta, Canadá (Wikimedia / CC4.0 BY-SA ケラトプスユウタ)

En este caso encontramos algo menos de la mitad anterior del cuerpo de un dinosaurio bautizado como Borealopelta, perteneciente al grupo de los Nodosauridae, que se caracteriza por tener el dorso completamente acorazado por unas placas óseas llamadas osteodermos. Se aprecia el esqueleto, todos los osteodermos de la zona preservada, y también se han conservado todas las escamas y la piel bajo ellas. El aspecto del fósil es como si el dinosaurio aún estuviera dormido, descansando en su lecho de roca. Se puede visitar en el Museo Royal Tyrrell de Alberta.

2. Un combate a muerte

Ya sabemos que en el cretácico, Asia central estaba dominada por un enorme desierto que nos ha proporcionado una gran cantidad de fósiles de alta calidad. De todos ellos, el más impresionante muestra una escena de lucha que se preservó en el tiempo hasta nuestros días. Actualmente, este fósil es considerado un tesoro nacional en Mongolia.

Recreación del combate entre ‘Protoceratops’ y ‘Velociraptor’ en el Museo de la Ciencia de Nagoya, Japón (Wikimedia / CC2.0 BY-SA Y.Tamai)
Recreación del combate entre ‘Protoceratops’ y ‘Velociraptor’ en el Museo de la Ciencia de Nagoya, Japón (Wikimedia / CC2.0 BY-SA Y.Tamai)

La escena descubierta en 1971 es brutal. Un poderoso Protoceratops embiste y ataca mordiendo con el pico en el ala derecha a un ligero y grácil Velociraptor, que a su vez se aferra al cráneo con el ala libre y desgarra cuello y abdomen con las enormes garras de las patas traseras. Un combate del que no queda claro quién habría salido vencedor, pero que concluyó con los dos ejemplares sepultados de forma repentina. Es un fósil preservado casi al completo, a excepción de algunas partes del herbívoro, que probablemente fueron alimento de los carroñeros.

1. Un fósil que hace historia

Desde la publicación de El origen de las especies, de Charles Darwin, una de las críticas principales que recibió fue el de la ausencia de fósiles de formas intermedias. Por otro lado, el origen de las aves resultaba ser un enigma difícil de desentrañar y el motivo de múltiples discusiones. Pero en 1877 se descubrió un fósil único. El llamado Archaeopteryx de Berlín. Podéis visitarlo en el Museo de Historia Natural de la capital alemana.

Ejemplar de Berlín de ‘Archaeopteryx’ (Á. Bayón)
Ejemplar de Berlín de ‘Archaeopteryx’ (Á. Bayón)

Tras el descubrimiento de este ejemplar, Thomas Henry Huxley, el apodado “bulldog de Darwin”, fue el primero que propuso la existencia de una relación evolutiva entre aves y dinosaurios. Pero esta hipótesis chocó frontalmente con las opiniones del paleontólogo más importante de su tiempo, sir Richard Owen.

Desde entonces, muchas otras hipótesis surgieron sobre el tema, y ninguna plenamente convincente. Pero el descubrimiento de Deinonychus en los años 60, la aplicación de la cladística —la clasificación de los seres vivos en función de sus relaciones evolutivas— a los dinosaurios, y los descubrimientos de dinosaurios emplumados de las últimas décadas han terminado mostrando quién tenía razón en todo este debate. Algo que la brillante mente de Huxley fue capaz de vislumbrar a partir de analizar este magnífico ejemplar.

Y es que gracias a este  Archaeopteryx no solo se resolvió por primera vez el problema de las formas intermedias del registro fósil, sino que fue el punto de partida que nos llevó a descubrir que las aves son, en realidad, dinosaurios.

REFERENCIAS: 

Barsbold, R. 2016. “The Fighting Dinosaurs”: The position of their bodies before and after death. Paleontological Journal, 50(12), 1412-1417. DOI: 10.1134/S0031030116120042
Brown, C. M. et al. 2017. An Exceptionally Preserved Three-Dimensional Armored Dinosaur Reveals Insights into Coloration and Cretaceous Predator-Prey Dynamics. Current Biology, 27(16), 2514-2521.e3. DOI: 10.1016/j.cub.2017.06.071
Fastovsky, D. E. et al. 2011. A nest of Protoceratops andrewsi (Dinosauria, Ornithischia). Journal of Paleontology, 85(6), 1035-1041. DOI: 10.1666/11-008.1
Gascó Lluna, F. 2021. Eso no estaba en mi libro de Historia de los Dinosaurios. Guadalmazán.
Xing, L. et al. 2016. A Feathered Dinosaur Tail with Primitive Plumage Trapped in Mid-Cretaceous Amber. Current Biology, 26(24), 3352-3360. DOI: 10.1016/j.cub.2016.10.008
Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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