Los 5 felinos más grandes de la prehistoria

Gatos gigantes que convivieron con el ser humano

Conociendo a los grandes depredadores que aún habitan nuestro mundo, resulta fácil imaginar el miedo y la fascinación que sentirían nuestros antepasados al encontrarse frente a un gato gigante con colmillos como cuchillos saliendo de su hocico. Veamos algunos de estos imponentes felinos prehistóricos.

Leopardo de las nieves. iStock
Leopardo de las nieves. iStock

Panthera blytheae

En 2010, una exploración por una remota región de la meseta tibetana encontró restos fósiles de esta especie. En la zona norte de la cordillera del Himalaya, un equipo de paleontólogos dio con el fósil de félido más antiguo hasta la fecha con casi 6 millones de años de antigüedad.

Este gato prehistórico tendría unos rasgos parecidos al actual leopardo de las nieves, aunque con un tamaño menor si nos atenemos a los restos hallados. Por tanto, podríamos estar ante una especie que rondara los 120 centímetros de largo (sin contar su larga cola) y unos 30 o 40 kg de peso.

"Este hallazgo sugiere que los grandes felinos tienen un origen evolutivo más profundo de lo que se sospechaba anteriormente", dijo el Doctor Jack Tseng, del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York. Además, el fósil viene a confirmar lo que los investigadores ya sospechaban acerca de este tipo de panterinos: su origen estaría en Asia y no en África.

Recreación de Smilodon en un poderoso salto. iStock
Recreación de Smilodon en un poderoso salto. iStock

Smilodon

Posiblemente el felino más famoso de la prehistoria. El acervo popular toma al Smilodon como el dientes de sable por excelencia, un término que no debe llevarnos al error de tomarlo como una especie, ya que son numerosas especies de mamíferos los que forman parte del apelativo “dientes de sable”. No es más que la forma sencilla de llamar a estos felinos que portaban unos inmensos colmillos superiores.

Además de sus largos caninos, la fama de este animal puede venir gracias a los muchos estudios que hay sobre él. Se han encontrado muchos restos de Smilodon en los pozos de alquitrán en Rancho La Brea, California. De este género podemos diferenciar varias especies como Smilodon gracilis, Smilodon fatali o Smilodon populator, del que se estima que pudo haber pesado entre 300 y 400 kg, con alturas de 1,25 metros y 2,6 metros de longitud. 

Se extendían por todo el conteniente americano desde hace 2,5 millones de años y se extinguieron hace unos 10.000 años, por lo que coexistieron con los humanos. Precisamente a los humanos se nos atribuye la causa de su extinción por una caza excesiva. Si bien otros especialistas apuntan a su desaparición por estar demasiado especializados en cazar presas grandes. Cuando la megafauna americana dejó de morar por la Tierra, el Smilodon no se adaptó a un nuevo modo de alimentación como sí lo hicieron otros félidos con hábitos más flexibles.

Sus dientes de hasta treinta centímetros sobresalían de su mandíbula y podían tener finas sierras en sus filos. Con semejantes sables, el Smilodon realizaba apuñalamientos certeros para acabar cuanto antes con los megahervíboros que formaban parte de su alimentación como mamuts, bisontes o ciervos.

Réplica de las pinturas rupestres de la cueva de Chauvet (Francia)
Réplica de las pinturas rupestres de la cueva de Chauvet (Francia) donde podemos ver leones de las cavernas. Wikimedia

León de las cavernas

Los restos hallados de esta especie, como los aparecidos en Alemania en 1985, nos ayudan a dar forma a otro de los grandes gatos de la prehistoria. Se estima que el Panthera spelaea, más conocido como león de las cavernas, pudo medir más de dos metros de longitud sin contar su cola y pesar unos 350 kg.

Pobló Europa y Asia desde hace 370 mil años hasta hace 10.000. El final de su existencia aparece también ligado a la extinción masiva global del Cuaternario, con la que desapareció la mayor parte de la megafauna mundial.

De especial interés son las pinturas rupestres que representan a este félido en las paredes de la cueva de Chauvet, en Francia. Podemos comprobar sus similitudes con los leones africanos actuales, al igual que estas pinturas parecen apoyar la teoría que afirma que estos leones prehistóricos cazaban en manada a los mayores herbívoros de su tiempo. Las pinturas también nos indican que probablemente fueron cazados por el ser humano y que pudieron formar parte de rituales.

Cráneo de Machairodus aphanistus. Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco, Madrid, España). Ejemplar en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares). Wikimedia
Cráneo de Machairodus aphanistus. Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco, Madrid, España). Ejemplar en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid (Alcalá de Henares). Wikimedia

Machairodus

Se trata de otro género de entre los dientes de sable. Los Machairodus se dividen en varias especies que poblaron Europa, Asia, África y Norteamérica hace 11,6 millones de años hasta hace 200 mil años. Este gato prehistórico podía medir 1,3 metros de altura y superar los 400 kg, como es el caso de la especie Machairodus kabir.

Sus patas eran cortas, por lo que los investigadores suponen que cazaría en emboscadas rápidas, ya que no podrían sostener una persecución larga. En cambio, contaba con un cuello largo y fuerte en un cuerpo esbelto con una cola corta al estilo de los actuales linces. Sus caninos le ofrecían la herramienta letal para la caza, siendo, además, menos proclives a roturas que los colmillos del Smilodon.

Esqueleto de Panthera leo atrox (Museo George C. Page). Wikimedia
Esqueleto de Panthera leo atrox (Museo George C. Page). Wikimedia

León americano

Es común llamar león americano a la especie Panthera atrox, posiblemente el félido más grande que haya existido jamás.

Vivió durante el Pleistoceno en la actual América del Norte y la Patagonia. Podéis imaginarlo como un león africano actual, pero sin melena alrededor del cuello y un 25% más grande. Podía llegar al metro y medio de altura, con hasta 3,5 metros de longitud y 500 kg de bestia feroz. Su tamaño y fuerza lo convertían en el depredador dominante de la América glacial, por encima de lobos, osos gigantes de la época y los propios dientes de sable.

Los restos estudiados concluyen que el león americano tenía el cerebro más grande, por lo que se le presuponen tácticas de caza en manada para capturar todo tipo de presas: caballos, bisontes, mamuts.

Como siempre en la ciencia, estamos a expensas de que nuevos fósiles cambien este panorama. Lo que parece que no cambiará será nuestra fascinación antes los más ágiles, elegantes y feroces depredadores felinos que han evolucionado desde la prehistoria hasta nuestros días.

Referencias:

Figueirido, B. et al. 2018. Distinct Predatory Behaviors in Scimitar- and Dirk-Toothed Sabertooth Cats. Current Biology, 28, 20. DOI: 10.1016/j.cub.2018.08.012

Stanton, D. et al. 2020. Early Pleistocene origin and extensive intra-species diversity of the extinct cave lion. Scientific Reports 10, 12621. DOI: 10.1038/s41598-020-69474-1

Tseng, Z. J. et al. 2014. Himalayan fossils of the oldest known pantherine establish ancient origin of big cats. Proc. R. Soc. B. 281: 20132686. 20132686. DOI: 10.1098/rspb.2013.2686

Turner, A. 1997. The Big Cats and Their Fossil Relatives. Columbia University Press.
 
Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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