Los 4 fósiles de animales más raros

Millones de especies han poblado la tierra desde que existe la vida. Algunas de ellas son bichos rarísimos.

 

La historia de la vida en nuestro planeta cuenta con algunas rarezas llamativas. Desde el origen de la vida hasta nuestros días, millones de especies distintas han poblado este mundo. Conocemos muchísimas de ellas y, cada año, los científicos siguen describiendo más y más formas de vida distintas. Con todo, sigue siendo muchísimo mayor el porcentaje de especies que desconocemos. Sobre todo, resulta abrumador echar la vista atrás durante tantos millones de años en los que las principales pistas para conocer una especie son los fósiles de animales ya extintos. Algunos de estos fósiles son de especies muy famosas, como Tyrannosaurus rex; otros, como los que traemos aquí, son de especies que a los humanos actuales nos resultan tan extrañas que algunas fueron puestas en dudas como criaturas reales.

Reconstrucción del monstruo de Tully. Sean Mcmahon. Universidad de Yale
Reconstrucción del monstruo de Tully. Sean Mcmahon. Universidad de Yale

El monstruo de Tully

Tullimonstrum gregarium es un bicho raro que vivió hace unos 300 millones de años, durante el periodo Carbonífero. Fue descubierto en 1958 y, por ahora, todos los especímenes han sido hallados en Norteamérica, en la actual Illinois, donde es toda una celebridad.

Los fósiles han permitido reconstruir el aspecto que tuvo, pero hemos tardado en aclarar qué era realmente este animal que parece sacado de una película de aliens. Tiene un cuerpo parecido al de un calamar sin tentáculos, con los ojos ubicados al final de dos antenas y una trompa rematada con una boca en forma de pinza llena de dientes.

Se pueden ver más claras las patas traseras de Tetrapodophis amplectus. Burgmeister Muller Museum. Wikimedia
Se pueden ver más claras las patas traseras de Tetrapodophis amplectus. Burgmeister Muller Museum. Wikimedia

La serpiente de cuatro patas

Tetrapodophis amplectus vivió hace entre 146 millones y 100 millones de años y era una serpiente con cuatro extremidades que vivía en madrigueras.

Aunque nos pueda parecer un animal extraño (lo es, no vamos a negarlo), se trata de un eslabón lógico en la cadena de evolución que supuso una transición de lagartos a serpientes, solo que no se conocía ningún espécimen con estas características. En 2015, un estudio encabezado por David M. Martill describió un fósil hallado en Brasil.

El cuerpo es como el de las serpientes que conocemos hoy día, con trono largo, cola corta y escamas ventrales que invitan a pensar que se movían haciendo las “eses” características de las serpientes. Pero el elemento distintivo de esta especie está en que conserva pequeñas extremidades con dedos, dos patas posteriores y dos delanteras. El fósil mostraba la presencia de vertebrados en las tripas, por lo que esta especie cazaba y se alimentaba de vertebrados.

Recreación de Leptoceratops gracilis. Wikimedia
Recreación de Leptoceratops gracilis. Wikimedia

Leptoceratops gracilis

Fue descubierto en 1910 por Barnum Brown en Alberta, Canadá, aunque se han encontrado restos fósiles por todo el oeste norteamericano donde habitó hace unos 67 millones de años. Pertenece a la familia de los famosos Triceratops, pero en este caso nos encontramos ante un dinosaurio de poco tamaño, con brazos cortos y patas largas, lo que sugiere que pudo correr erguido y, aunque presenta un cráneo robusto, no tiene cuernos, como es característicos del resto de sus parientes. Por el contrario, cuenta con unas espinas altas y afiladas en su cola, posiblemente utilizadas como defensa.

Réplica de un esqueleto de Amargasaurus en el vestíbulo del Museo de Melbourne. Wikimedia
Réplica de un esqueleto de Amargasaurus en el vestíbulo del Museo de Melbourne. Wikimedia

Amargasaurus

Esta curiosa especie de dinosaurio, además de un cuello largo, tenía largas protuberancias en las vértebras cervicales. Perteneció a la familia de los saurópodos, entre los que se encuentran los famosos dinosaurios de cuello largo como Brontosaurus.

Aunque aún se discute entre los científicos el aspecto y función de estas espinas vertebrales, las opciones de más peso defienden que tendrían forma de pinchos, aunque los últimos estudios hablan de una vela: una membrana que uniría estas espinas bífidas. En cuanto a su función, se ha dicho que podían servir para intimidar a los depredadores, para atacar o incluso como elemento para exhibirse durante el cortejo.

Amargasaurus cazaui vivió en la actual Sudamérica hace alrededor de 130 millones de años.

Referencias:

Cerda, I. et al. 2022. Osteohistology of the hyperelongate hemispinous processes of Amargasaurus cazaui (Dinosauria: Sauropoda): Implications for soft tissue reconstruction and functional significance. Journal of Anatomy 240, 6, 1005-1019. DOI: 10.1111/joa.13659.

Martill, D. et al. 2015. A four-legged snake from the Early Cretaceous of Gondwana. Science 349, 6246, 416-419. DOI: 10.1126/science.aaa9208.

McCoy, V. et al. 2016. The ‘Tully monster’ is a vertebrate. Nature 532, 496-499. DOI: 10.1038/nature16992.

 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

Continúa leyendo