Llega el origami científico

Aliado con las matemáticas, el arte del plegado de papel se ha convertido en la base de importantes innovaciones tecnológicas en el campo de la investigación.

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La relación entre el origami y conceptos geométricos aparece de manera natural: cuando doblas un papel, estás dibujando líneas en él. Si te fijas, podrás localizar, entre otros, segmentos, ángulos, puntos comunes a segmentos, polígonos, figuras planas y figuras tridimensionales. Si además identificas la hoja de papel con un plano, dotándola de un sistema de coordenadas en donde cada punto pasa a describirse como un par de números, aparecerán conceptos numéricos: números y longitudes. Este otro enfoque permite ampliar el campo de investigación y abordar los problemas relacionados con el origami a través de la teoría de números –rama de las matemáticas que estudia las propiedades y relaciones de los números, en gran parte de los enteros–.

Tras años de esfuerzo e investigaciones por parte de ingenieros, físicos y matemáticos para formalizar esta relación entre las matemáticas y este arte, se han desarrollado unas bases y reglas teóricas con el fin de determinar cuándo una figura puede llegar a construirse con esta técnica, qué tipos de maniobras se pueden realizar y qué características tiene una elaboración de papiroflexia. Esta teoría se ha ido consolidando en los últimos quince años y es la base para las aplicaciones a diversos sectores tecnológicos.

Al principio, los pasos para elaborar un modelo de origami se comunicaban de manera oral. Esto dificultó la transmisión de modelos de generación a generación, y algunos modelos tradicionales se perdieron por el camino. No fue hasta finales del siglo XX cuando el japonés Akira Yoshizawa dotó a este campo de un lenguaje simbólico propio que permitió por primera vez una nueva vía de comunicación. Este maestro del origami inventó unos códigos basados en líneas y flechas que describen las maniobras a realizar para conseguir doblar un modelo. El conjunto de los pasos que describen una construcción mediante estos símbolos se denomina diagrama. Paralelamente a los diagramas, se puede doblar una figura interpretando su patrón de pliegues –crease pattern–, que muestra las dobleces producidas en el papel una vez realizada toda la figura.

Ni pegamento ni tijeras

Hoy, el origami es un arte de fácil acceso: a través de internet, donde se comparten diagramas, patrones de pliegues y material audiovisual diverso; o de las asociaciones nacionales de origami, que organizan encuentros periódicos para compartir conocimientos y creaciones. En España, la entidad encargada de organizar estos eventos es la Asociación Española de Papiroflexia, que cuenta en la actualidad con unos cuatrocientos socios.

Las reglas en el diseño de origami son claras en su versión ortodoxa: un solo papel y nada de pegamento y tijeras. Asimismo, el diseño se divide en dos partes: el doblado de la base y el de los detalles. La base es una figura geométrica de estructura similar a la forma de nuestro objetivo; y en su proceso de elaboración intervienen las matemáticas. Los detalles, por su parte, transforman la base en un modelo más elaborado y son la vertiente más artística de la figura. Las técnicas pueden partir de bases conocidas, pero estas se usan cada vez más para crear otras nuevas.

 

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