¿Las mates y los mapas te ponen nervioso? Échale la culpa a los genes

Factores congénitos influyen en que orientarnos o resolver un problema matemático nos produzcan mayor o menor ansiedad.

¿Las mates y los mapas te ponen nervioso? Échale la culpa a los genes

¿Te orientas fatal? ¿Eres incapaz de montar una estantería? ¿Sufres horrores cuando tienes que calcular las vueltas de una compra? Pues de acuerdo con un nuevo estudio, tanto la habilidad o inteligencia espacial como la facilidad para resolver problemas matemáticos están directamente relacionados con la mayor o menor serenidad con que afrontas esas tareas.

Eso creen, al menos, los investigadores del King’s College de Londres, que tras analizar el comportamiento de 1.400 parejas de mellizos de entre 19 y 21 años de edad, han identificado cuatro modalidades de ansiedad: general, matemática, de navegación y de rotación/visualización, estas dos últimas relacionadas con la inteligencia espacial.

Los expertos han podido observar que alrededor de un tercio de las diferencias entre los niveles de ansiedad están programadas en el ADN. En el caso de las habilidades espaciales, el resto se explicaría por factores ambientales muy concretos, como conducir, montar en bicicleta o jugar a videojuegos. Así lo han detectado los científicos británicos al examinar los distintos hábitos de los mellizos.

Otro hallazgo del equipo del King’s College es que la gente que pierde los estribos con tareas que implican sentido de la orientación o navegación no tienen obligatoriamente que alterarse si hacen por ejemplo, un puzle, que afecta a la inteligencia de rotación/visualización. O que quien puntúa alto en la ansiedad espacial puede quedarse tan pancho si intenta resolver un problema de aritmética. También han observado que las mujeres tienden a ponerse más nerviosas que los hombres; quizá aquí influye el extendido estereotipo de que las disciplinas ‘de ciencias’ (tecnología, ingeniería y matemáticas) son masculinos.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, será muy útil para identificar los genes que fomentan los distintos tipos de ansiedad espacial y matemática y fomentar desde muy temprano esas capacidades cognitivas en los niños.

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