Las madres prefieren a sus hijas y los padres a sus hijos

Eso sostiene un nuevo estudio publicado por científicos de universidades finlandesas y estadounidenses. ¿En qué se basan para decirlo?

padre con hijos

“¿Y tú a quién quieres más, a mamá o a papá?”. Esta irritante e inoportuna pregunta que a todos nos han hecho cuando éramos pequeños cambia de dirección en una reciente investigación hecha por un equipo multidisciplinar (psicólogos, biólogos y antropólogos) de la Universidad de Turku (Finlandia), la Universidad de Arizona y la Universidad Rutgers (Estados Unidos). 

Ahora, la pregunta podría dirigirse a los progenitores de vástagos de ambos sexos: “¿Y tú a quién quieres más, a tu niña o a tu niño?”. Según concluye el estudio, los papás prefieren al nene; y las mamás, a la nena.

 ¿Pero por qué? La cuestión tiene más miga de lo que parece.

Guerra de sexos

Los padres rara vez admiten tener un favorito entre su descendencia, aunque a menudo los traicionan sus actos inconscientes. Es humano: las afinidades existen, queramos o no, y pocas veces se pueden controlar. 

Lo que han hecho los autores de este trabajo es analizar si esas preferencias vienen marcadas por el nivel socioeconómico, educativo y el entorno. Lo que han descubierto es que la clave está en el género. 

La investigación parte de la hipótesis de Trivers-Willard, formulada en 1973 por los estadounidenses Robert Trivers (biólogo evolutivo) y Dan Willard (científico computacional). Resumiendo mucho, su teoría predice que los progenitores con una buena situación económica dedicarán más recursos (económicos y de otro tipo) a la crianza de los niños, mientras que los del extremo contrario harán lo propio con las niñas. 

La explicación de este fenómeno se basa en nuestra condición de primates en lucha por sobrevivir y transmitir sus genes: en una sociedad así, los machos tienen más posibilidades de emparejarse y engendrar descendencia. Si no posees recursos, mejor tener niñas que presenten menos posibilidades de aumentar el número de bocas que alimentar. Y viceversa. 

¡Es la biología!

Pero la investigación que nos ocupa ha descubierto que no es el estatus el que marca esta preferencia, sino el género. Para llegar a esta conclusión, los científicos pusieron a prueba el efecto Trivers-Willard mediante un experimento online en el que participaron 347 mujeres y 423 hombres con una media de edad de 36 años, casados o divorciados y con hijos de ambos sexos.

A través de tests muy largos y elaborados, se midieron las preferencias psicológicas implícitas y explícitas de los progenitores que revelaban una inclinación hacia sus niños o niñas, teniendo en cuenta los factores socioeconómicos y culturales de los padres. Observaron que era mucho más fácil predecir hacia qué vástago se inclinaría cada progenitor en función del género, y no a causa de las otras circunstancias.

El patrón hallado en las respuestas al test indicó que los padres tendían a favorecer a los varones; y las madres, a las chicas. 

Los autores esperan que su estudio aporte luz a la comprensión de las estrategias humanas de crianza y de la biología evolutiva de nuestra especie.

Puedes leer aquí la investigación, publicada en Nature.