Las 3 aves más peligrosas de la prehistoria

Ya fuera por tierra o por aire, el ataque de estas criaturas resultaba letal para sus presas.

 

Algunos de los mejores animales cazadores de la actualidad tienen pico, un cuerpo recubierto de plumas y, tengan o no la capacidad de volar, pueden ser depredadores muy peligrosos. Águilas, halcones, buitres o el casuario, considerado el ave más peligrosa, son especies majestuosas. Pero si echamos la vista atrás en el tiempo, nuestro planeta ha visto caminar y volar a especies más grandes y peligrosas que las que podemos ver hoy día. Así eran las tres aves más peligrosas de la prehistoria.

Recreación de una especie de la familia de los pelagornítidos. The Times.
Recreación de una especie de la familia de los pelagornítidos. The Times.

Pelagornítidos

Esta familia, Pelagornithidae, engloba varios géneros y especies de las llamadas aves de dientes de hueso: las aves marinas más grandes de la historia. Las especies más pequeñas tendrían un tamaño similar al de los albatros, las aves voladoras más grandes en la actualidad. Los pelagornítidos de mayor tamaño eran auténticos gigantes de los cielos, con envergaduras que podían superar los 6 metros.

Se han podido encontrar restos fósiles de estas aves en diversas zonas repartidas por todo el globo. Su existencia se enmarca cronológicamente desde finales del Paleoceno, hace unos 60 millones de años, hasta hace unos 2 millones de años, por lo que convivieron con Homo habilis.

El calificativo de aves “con dientes de hueso” proviene de los afilados dientes que acompañan la morfología ósea de los largos que picos que podemos observar en los cráneos de estas especies. Esta característica junto a su enorme tamaño, convirtieron a esta familia de aves marinas en depredadores formidables que dominarían los cielos y las superficies marinas cazando peces y calamares.

En 2020 se publicó un estudio sobre restos fósiles hallados en la isla Seymour, en la península antártica. El equipo de investigación defendía que no solo se trataba de una de las mayores aves marinas, sino que la podemos contar entre las mayores aves voladores que hayan existido en nuestro planeta:

"Nuestro descubrimiento de estos fósiles, con una envergadura estimada de 5 a 6 metros, muestra que las aves evolucionaron a un tamaño verdaderamente gigantesco relativamente rápido después de la extinción de los dinosaurios y gobernaron los océanos durante millones de años".

Dimensiones de Kelenken guillermoi. RandomPaleonerd.
Dimensiones de Kelenken guillermoi. RandomPaleonerd.

Kelenken guillermoi

Con unos 180 kilos de peso y más de 2 metros de altura, esta ave carnívora pudo ser la más grande de la familia Phorusrhacidae, conocidas como aves del terror.

Vivió hace unos 15 millones de años y su nombre científico homenajea a Guillermo Aguirrezabala, el niño que encontró restos fósiles de la especie ubicados en la Patagonia un día de marzo de 1999.

El cráneo de este depredador medía 70 centímetros y sus poderosas patas le permitirían alcanzar los 70 kilómetros por hora. Es decir, estamos ante una especie de avestruz gigante con un pico mucho más desarrollado que bien podría cazar a un caballo. Es por ello que se considera a Kelenken guillermoi un superdepredador de Sudamérica. Su existencia se dio durante el Mioceno medio en zonas en las que se creía anteriormente que la cúspide de la cadena alimenticia la ocupaban depredadores mamíferos. Sin embargo, esta ave del terror sería un peligroso rival a batir.

Recreación de Argentavis según el videojuego Ark: Survival Evolved.
Recreación de Argentavis según el videojuego Ark: Survival Evolved.

Argentavis magnificens

Sobrevoló la pampa y la Patagonia argentina durante el Mioceno superior, hace entre 8 y 6 millones de años. Esta mezcla entre águila y buitre gigante pesaba unos 70 kilos, medía alrededor de metro y medio de altura y, con una envergadura que podía alcanzar los 8 metros, sería el ave voladora más grande de la historia de nuestro planeta.

Por sus características, los investigadores creen que no era un ave muy veloz. Pudo desplazarse a una velocidad media de 70 kilómetros por hora en vuelo (el halcón peregrino puede volar a casi 400 kilómetros por hora). Debido a su tamaño y masa corporal, los especialistas creen que, al igual que los cóndores y buitres actuales, no podría emprender el vuelo desde una posición estática, ni mantenerse en el aire a base de un aleteo continuo, sino que dependería de las corrientes y aprovecharía pendientes o puntos elevados para despegar. En cambio, eran excelentes planeadoras. Su portentoso pico y poderosas garras servían tanto para cazar como para desgarrar la carroña de la que también se alimentaba.

Referencias:

Bertelli, S. et al. 2010. A new phorusrhacid (Aves: Cariamae) from the middle Miocene of Patagonia, Argentina. Journal of Vertebrate Paleontology 27, 2, 409-419. DOI: 10.1671/0272-4634(2007)27[409:ANPACF]2.0.CO;2.

Chatterjee, S. et al. 2007. The aerodynamics of Argentavis, the world's largest flying bird from the Miocene of Argentina. PNAS 104, 30, 12398-12403. DOI: 10.1073/pnas.0702040104.

Kloess, P. A. et al. 2020. Earliest fossils of giant-sized bony-toothed birds (Aves: Pelagornithidae) from the Eocene of Seymour Island, Antarctica. Scientific Reports 10, 18286. DOI: 10.1038/s41598-020-75248-6.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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