La sabana de Madrid hace 9 millones de años

Hace 9 millones de años Madrid estaba cubierta por el ecosistema tipo sabana

 

¿Qué tipo de ecosistema había en Madrid hace unos 9 millones de años?

Hace más de 30 años se descubrió al sur de Madrid uno de los conjuntos de yacimientos paleontológicos más singulares del registro fósil. Se trata del yacimiento del Cerro de los Batallones, donde en 1991 se halló el maxilar de un anficiónido debido a los trabajos de extracción de minerales que se llevaban a cabo en la zona. Pero ¿cómo llegó el resto de este “perro-oso” a resistir los efectos físicos que causan 9 millones de años de fosilización? Para poder contestar a esta pregunta debemos entender la formación de este yacimiento.

Hace unos 9 millones de años existieron unas trampas naturales o cavidades en esa región al sur de Madrid en los que quedaron atrapados los carnívoros de ese momento, como ese anficiónido. Esas cavidades se fueron rellenando con sedimentos (fragmentos muy pequeños y finos de rocas) y justo antes de colmatar, sobre ellas se formaron pequeños lagos. Los herbívoros, como las jirafas o los rinocerontes, se veían atraídos por estos lugares que usaban para beber y quedaron atrapados en sus orillas embarradas. De esta manera, se formaron, en lo que hoy llamamos el Cerro de los Batallones dos tipos de yacimientos, unos con mayoría de restos de carnívoros y otros con mayoría de restos de herbívoros. Este conjunto representa una de las asociaciones faunísticas más diversas de la paleontología.

Los primeros hallazgos dentro de este cerro se limitaron a grandes carnívoros como félidos macairodontinos, también conocidos como “dientes de sable” y anficiónidos o “perros-osos”. Estos parientes de nuestros felinos actuales causaban el desangramiento de grandes presas gracias a sus grandes caninos superiores. Dentro de este grupo de félidos aparecen en el Cerro de los Batallones las especies de Machairodus aphanistus y Promegantereon ogygia. La primera especie es la más grande de este grupo de felinos y cazaría presas del tamaño de los antílopes; la segunda especie tendría el tamaño de un leopardo actual y estaría especializado en la caza de pequeños antílopes y roedores. Otro de los grupos de carnívoros más importantes del Cerro de los Batallones serían los anficiónidos representados por la especie Magericyon anceps. A pesar de que se denominan comúnmente “perros-osos” nada tienen que ver con ninguno de estos dos grupos ya que constituyen un grupo con entidad propia. El registro fósil de esta especie es una de las mejores muestras a nivel mundial ya que han aparecido individuos de todas las edades incluidos aquellos de muy corta edad dependientes totalmente de sus madres.

Con el paso de los años y las distintas campañas de excavación, otros carnívoros fueron hallados. Este fue el caso de Simocyon batalleri el ailúrido o panda rojo más grande conocido que pudo llegar a pesar 65 kg. Al igual que sus representantes actuales, esta especie poseía un “falso pulgar”. Se trata de un pequeño hueso en la mano que les servía para pinzar las ramas mientras se alimentaban de sus hojas ya que su verdadero pulgar no tiene la capacidad de doblarse.

En el Cerro de los Batallones también están representadas las hienas, en concreto uno de sus representantes más primitivos, Protictitherium crassum. Esta especie tenía el tamaño de un chacal y al igual que estos se alimentaría de roedores, conejos y aves.

Sabana Africana: Fuente: iStock
Sabana Africana: Fuente: iStock

En estos ricos yacimientos paleontológicos también se han registrado grandes herbívoros. Entre ellos destacan los mastodontes pertenecientes a la especie Tetralophodon longirostris. También llamados proboscídeos, estos antepasados de los elefantes actuales tenían dos pares de incisivos o defensas que eran rectos y no curvos como los que presentan los proboscídeos actuales. Las reconstrucciones de estos organismos apuntan a que podían alcanzar los 3 metros de altura y casi 4 metros y medio de longitud. Otros grandes herbívoros que destacan por su riqueza en el Cerro de los Batallones son los rinocerontes. En estos yacimientos aparecen dos tipos: los aceraterinos que no poseían cuernos nasales y los rinocerotinos que sí que poseían cuernos nasales. Además de estos, en el cerro destaca la presencia de Decennatherium rex una jirafa primitiva de gran tamaño que podía pesar más de 1 tonelada. Tanto las hembras como los machos de esta especie presentaban osiconos o “cuernos” aunque los de los machos estaban más desarrollados. Por último, en el Cerro de los Batallones, los restos más abundantes de herbívoros son los pertenecientes a un caballo primitivo denominado Hipparion. A diferencia de los caballos actuales que solo tienen un dedo, este organismo primitivo todavía poseía 3 dedos en sus patas. El registro fósil de estos organismos es tan rico que incluso se han hallado fetos fosilizados en uno de los yacimientos.

Gracias al excepcional registro fósil que aparece en el Cerro de los Batallones se han podido realizar diferentes estudios sobre el paleoambiente de este hábitat del pasado. Hace entre 11 y 9 millones de años, el clima del centro peninsular cambió y se produjo un aumento de la humedad. Este aumento provocó que aumentara la vegetación y por consiguiente se enriqueciera la fauna de herbívoros y con ellos la fauna de carnívoros. De esta manera y debido al proceso de fosilización ha llegado a nuestros días una imagen casi completa del ecosistema de Madrid hace 9 millones de años.

 

Referencias:

VV.AA. 2017. La colina de los Tigres Dientes de Sable: Los yacimientos miocenos del Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco, Comunidad de Madrid). Obra Social La Caixa, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Museo Nacional de Ciencias Naturales y Museo Arqueológico Regional (Comunidad de Madrid). 8445136666 978-84-451-3666-9.

Patricia Carro Rodríguez

Patricia Carro Rodríguez

Nací en Madrid. En 2014 acabé el grado en Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. En la actualidad soy contratada predoctoral en la Universidad Complutense de Madrid realizando una tesis basada en micromamíferos fósiles.

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