La nebulosa de la Tarántula como nunca antes la habías visto

Gracias al telescopio espacial ALMA, los astrónomos han captado una nueva imagen de esta nebulosa en alta resolución.

 

La nebulosa de la Tarántula o NGC 2070 (o también 30 Doradus), se encuentra en la constelación austral de Dorado, a unos 170 000 años luz de distancia de la Tierra. Es una luminosa región de formación estelar en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea. Y en su corazón se encuentran algunas de las estrellas más masivas conocidas, algunas con más de 150 veces la masa de nuestro Sol, de ahí que sea una zona de especial interés para los astrónomos.


“Las nubes fragmentarias en la nueva imagen pueden ser los restos de nubes que alguna vez fueron más grandes y que han sido trituradas por la enorme energía liberada por estrellas jóvenes y masivas, un proceso denominado retroalimentación”, comentó Tony Wong, astrónomo de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign en su estudio que ha sido recogido por la revista The Astrophysical Journal.


Los astrónomos inicialmente pensaron que el gas en estas áreas sería demasiado escaso para que la gravedad lo atrajera para formar nuevas estrellas, pero los nuevos datos también revelan filamentos mucho más densos donde el papel de la gravedad sigue siendo realmente significativo.


“Nuestros resultados implican que incluso en presencia de una retroalimentación muy fuerte, la gravedad puede ejercer una gran influencia y conducir a la continuación de la formación estelar”, dijo Wong.

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ESO

“Lo que hace que la nebulosa de la Tarántula sea única es que está lo suficientemente cerca para que podamos estudiar en detalle cómo se forman las estrellas y, sin embargo, sus propiedades son similares a las que se encuentran en galaxias muy distantes, cuando el universo era joven”, añadió Guido De Marchi, astrónomo de la ESA. “Gracias a 30 Doradus, podemos estudiar cómo se formaban las estrellas hace 10 mil millones de años, cuando nacían la mayoría de las estrellas”.

Gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), los científicos midieron la emisión de luz del gas monóxido de carbono, lo que les permitió mapear las grandes nubes de gas frío en la nebulosa que colapsan para dar a luz nuevas estrellas, y cómo cambian a medida que esas estrellas jóvenes liberan grandes cantidades de energía.

“Descubrimos que la gravedad sigue siendo importante en estas regiones expuestas a la retroalimentación, al menos para partes de la nube que son lo suficientemente densas", concluyen los expertos.

Referencia: Tony Wong et al. 2022. The 30 Doradus Molecular Cloud at 0.4 pc Resolution with the Atacama Large Millimeter/submillimeter Array: Physical Properties and the Boundedness of CO-emitting Structures. ApJ 932, 47; doi: 10.3847/1538-4357/ac723a

ESO / ALMA / NAOJ / NRAO / Wong et al. / M.-R. Cioni / VISTA Magellanic Cloud Survey / Cambridge Astronomical Survey Unit.

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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